viernes, 15 de febrero de 2008

07 FEB 08 | "Intimidades congeladas", de Eva Illouz
¿De qué hablamos cuando hablamos de emociones?
Un libro que abre nuevas perspectivas y polémica.

Intimidades congeladas

(IntraMed)

Un libro que abre nuevas perspectivas, las crónicas de su lectura y una polémica que queda abierta para usted.

Sobre el libro "Intimidades congeladas, las emociones en el capitalismo", de Eva Illouz. Katz editores

Habitualmente se ha afirmado que el capitalismo tiene un rostro frío, desprovisto de emociones, guiado por la racionalidad burocrática, ajeno a los sentimientos; que el comportamiento económico está en conflicto con las relaciones íntimas y que las esferas pública y privada se oponen irremediablemente. Sin embargo, en esta obra tan inteligente como provocadora, Eva Illouz muestra de qué modo el capitalismo ha alimentado una intensa cultura emocional, favoreciendo el desarrollo de una nueva cultura de la afectividad. Así, mientras el yo privado se manifiesta más que nunca en la esfera pública, las relaciones económicas han adquirido un carácter profundamente emocional y las relaciones íntimas se definen cada más por modelos económicos y políticos de negociación e intercambio. Eva Illouz explora este "capitalismo emocional", que se apropia de los afectos al punto de transformar las emociones en mercancías, en una variedad de lugares sociales, desde la literatura de autoayuda, las revistas femeninas y los grupos de apoyo, hasta las nuevas formas de sociabilidad nacidas de Internet.

* Acceda a un fragmento del libro haciendo click aquí


Crónicas de lectura:

En IntraMed hemos invitado al Dr. Carlos Tajer, destacado cardiólogo y uno de los autores del ya clásico libro "Evidencias en Cardiología" a leer el texto y darnos sus impresiones personales. Nos estimuló a ello la lectura anticipada de su próximo libro: "El Corazón enfermo. Biología de las emociones y enfermedad cardiovascular" (Libros del Zorzal). Allí plantea una propuesta para explicar la relación entre las historias de vida relacionadas con las crisis cardíacas y el sentido biológico de la compleja fisiopatología que se pone en juego. A través del relato novelado de una historia que culmina en un infarto se exploran las contribuciones de diferentes aspectos del pensamiento científico relacionados con el tema, para luego plantear una hipótesis integradora final. Nos pareció atractiva la idea de establecer un diálogo entre dos libros que abordan el tema de las emociones y una forma de estimular a nuestros lectores a que busquen, lean, disfruten y discutan con estos dos textos ante los que no le resultará fácil permanecer indiferentes.


Comentario de lectura 1

Comentarios de un cardiólogo
Por el Dr. Carlos Tajer

La forma de enfermar y morir es parte integral de nuestro modo de vida. Es frecuente explicar la actual epidemia de enfermedades cardiovasculares, por ejemplo, por el impacto generado por las modificaciones de la alimentación y la actividad física en particular en los últimos doscientos años. Esto nos remite a una cultura particular (dieta, actividad física) ineludiblemente entrelazada con nuestra sociedad en sus aspectos económico- productivos y su arquitectura urbana.

En los últimos años he explorado la relación entre acontecimientos “dramáticos” de la vida y la aparición de eventos cardíacos agudos (infarto de miocardio, angina inestable), tratando de relacionar la “emoción” del infarto con el andamiaje biológico activado. El avance notable en la comprensión del rol biológico de las emociones tanto en la evolución y selección, como en la dinámica de la vida animal, sus mediadores, circuitos, ha ayudado a establecer por los menos una hipótesis integrada con exploraciones de campos de la cultura y la psicología, para permitir una mirada más compleja del paciente con esta enfermedad.

¿Es posible atribuir en parte la epidemia cardiovascular a un cambio cultural en las “emociones” o lo que las motivan?

Se podría argumentar que las emociones son desde una mirada biológica “respuestas estereotípicas pre-establecidas a estímulos competentes”, de tal manera que, por ejemplo, nuestra reacción de miedo es en esencia biológica, y lo que cambian culturalmente son los estímulos competentes para generarlo. Esta explicación funciona muy bien para las emociones “básicas” (miedo, enojo, disgusto) pero el modelo se vuelve más débil cuando ingresamos a la complejidad de los afectos humanos, como mínimo una “mezcla” sutil que en muchos casos es “innombrable”. ¿Cómo llamar al estado emocional empático al leer de Borges: “He cometido el peor de los pecados, no he sido feliz.”?

Aunque nuestra emoción al leer las poesías amorosas bíblicas de 3000 años atrás, o los relatos de la Ilíada nos permite compartir con culturas muy diferentes de la actual, es posible pensar que nuestra forma de amar, celar, triunfar, mandar, son estructuralmente diferentes. ¿Puede tener relación esta particular forma de emocionarse con la epidemia cardiovascular?

Una primera aproximación a esta exploración puede ser abordada a través de la lectura del libro de Eva Illouz que comentamos, que expone a través de tres conferencias la “construcción de las emociones” en la sociedad norteamericana en el siglo XX desde el enfoque de la sociología de la cultura.

El libro es provocativo es varias dimensiones. Desde el subtítulo “Las emociones en el capitalismo” al título del primer capítulo, “El surgimiento del Homo Sentimentalis”, o la propuesta de un “capitalismo emocional” podemos reconocer que la autora no se ha propuesto un trabajo menor.

La definición que utiliza de emoción no es muy estricta desde el punto de vista biológico o médico, pero si operativa para su análisis: “La emoción puede definirse como el aspecto “cargado de energía” de la acción, en que se entiende que implica al mismo tiempo cognición, afecto, evaluación, motivación y el cuerpo.”. Esta definición inscribe a las emociones en sus significados culturales y relaciones sociales. Es sencillo comprender que la misma frase se asocia con emociones diferentes en el que la escucha de acuerdo a quien la pronuncia, su énfasis afectivo, la circunstancia y la historia del que la escucha.

El principal aporte del libro es el planteo de que en el siglo XX hemos asistido a varias “revoluciones” en el plano de la cultura de las emociones. “Lo que quiero afirmar aquí es que la construcción del capitalismo se hizo de la mano de una cultura emocional muy especializada”.

El libro está dividido en tres conferencias: en la primera analiza la creación de una cultura de clase media concentrada fuertemente en su vida emocional (en este aspecto la clase media argentina no tiene motivos para envidiar a la norteamericana), la segunda se refiere a la presencia de esta dimensión emocional en la cultura de los medios y la creación de una narrativa particular de autosufrimiento (que puede simbolizarse en los programas de Luisa Delfino o “si querés llorrar, llorá” de Moria Casán en la Argentina, o en EEUU en el programa de Oprah Winfrey, a quien Eva Illouz le ha dedicado un libro entero). La tercera tiene una dimensión más exploratoria referida a la nueva situación creada por Internet y las vinculaciones emocionales en la era de la realidad virtual.

La primera comienza con las conferencias Clark que dictó Sigmund Freud en Estados Unidos en 1909, y que tuvieron una gran influencia sobre la generación de un “estilo emocional – el estilo emocional terapéutico – que dominó el panorama cultural estadounidense del siglo XX”. Una de esas consecuencias, sin duda no deseada por Freud, fue el surgimiento ya en la década del 20 de la literatura de consejos (como hacer amigos, como triunfar en la vida), con una continuidad clara hasta la literatura actual denominada de “autoayuda”. Otra consecuencia de no menor relevancia ha sido la introducción de la psicología en los medios de trabajo, y la modificación de un modelo que podríamos llamar masculino de autoridad (como imagen el capanga de un obraje maderero o de una industria en serie) hacia otro más negociador adecuado a un gerente moderno que tiene en cuenta los sentimientos y aspiraciones de sus trabajadores. Refiriéndose al principal ideólogo de esta transformación, “Mayo estableció una continuidad discursiva entre la familia y el lugar de trabajo y llevó la imaginación psicoanalítica al centro mismo del lenguaje de la eficiencia económica”. Surgió así toda una serie de categorías: ética comunicativa, solidaridad, motivación, espíritu de la empresa, y el aporte más reciente de la “inteligencia emocional”.

Y aquí un primer quiebre que se reiterará en cada una de las conferencias: el tema es llevado desde un abordaje crítico, marcando como la construcción de un estilo emocional particular no es un complot maquiavélico de las fuerzas del mal.

La autora logra en este aspecto un delicado equilibrio. Puede escribir frases como “El capitalismo emocional es una cultura en la que las prácticas y los discursos emocionales y económicos se configuran mutuamente y producen lo que considero un amplio movimiento en el que el afecto se convierte en un aspecto esencial del comportamiento económico y en el que la vida emocional – sobre todo de la clase media – sigue la lógica del intercambio y las relaciones económicas”. Y sin embargo apartarse críticamente de una mirada Foucaultiana (que implicaría que estos aspectos psicológicos implican “disciplina”, “vigilancia” y “gobernabilidad”) prefiriendo una mirada pragmática. Esta diferencia es esencial para no hacer del libro una “crítica del capitalismo” desde una alternativa estructural y emocional utópica (en el sentido de que no existe en ningún lugar, lo que no signifique que no sea deseable) y plantearlo en términos de conflicto y tragedia.

Quizá un aspecto que condiciona esta otra mirada es la condición femenina de la autora. Hemos contemplado en el siglo XX como gigantesco avance de la humanidad el cuestionamiento de la dominación masculina y la inclusión de la mujer (como tendencia histórica, no como realidad “concluida” por supuesto) en todos los ámbitos de la producción y la cultura. Esta inclusión es también un producto histórico conflictivo del capitalismo del Siglo XX, con la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, la cultura de las emociones y la denominada revolución sexual.

Es muy sensible la caracterización de los ideales de salud psicológica y emocional, como objetivos a lograr en un proceso de autorrealización. Respecto a ese objetivo ideal, como es de esperar, generamos una “amplia variedad de personas no realizadas, y por lo tanto, enfermas.” Así existe un modelo de cómo deben ser los padres comprensivos, los alumnos ideales, la amistad en el divorcio, que en todos los casos por supuesto se asemejan poco a la realidad. En diferentes momentos de la lectura surgirán referencias muy cercanas a la cultura y lenguaje emocional de nuestra sociedad argentina, denominada por la autora como “narrativa de salud psicológica”. (Está gorda como un mecanismo de defensa …., el problema con su marido es debido a que tiene un fuerte Edipo…) tanto desde el medio como auto-rreferenciales, que resultan casi humorísticas dentro de lo trágico de la arrogante pretensión de explicar lo que no se entiende en absoluto.

En todo momento Illouz mantiene una enriquecedora dualidad conceptual en la interpretación de esta evolución de la “cultura emocional”. Es por supuesto mucho mejor ser bien tratado en el trabajo aunque a uno lo despidan, poder conversar en el matrimonio en condiciones de respeto e igualdad, poder reflexionar sobre lo que nos angustia y nos impide desarrollar una vida productiva, aunque estos “avances” sean parte de un modelo muy complejo de “ideales de salud emocionales”. El no ajustarse a estos ideales implica también la falta de salud emocional, el cuestionamiento de la propia “inteligencia emocional” satisfactoria y en los últimos años el acceso a la psicofarmacología.

En este sentido quizá, a pesar de lo muy actualizado del planteo del libro (el amor por Internet abarca una de las tres conferencias), carece de un enfoque de cómo esta mirada “psicológica” ha sufrido el impacto regresivo en los últimos 20 años de la psicofarmacología y la psiquiatría biológica, con el resurgimiento de la vorágine clasificatoria de los problemas emocionales que nos retrotrae al siglo XIX: disforia premenstrual, síndrome de ansiedad social (social anxiety disorder), síndrome de déficit de atención, cada uno por supuesto con su psicofármaco correctivo, lo que lleva a que uno de cada dos chicos en la sociedad norteamericana está medicado con psicofármacos. La brutal concepción de que “uno es su cerebro”, de tal manera de que todo sufrimiento emocional tiene una explicación química, es del nivel conceptual de pensar que los pensamientos escritos son las letras, la tinta y el papel, y más aún, que mejoraremos la calidad de nuestro pensamiento mejorando la caligrafía o la calidad e la impresora láser. Quizá este tema quede para una futura conferencia de Illouz.

En lo referido al modelo cardiovascular, podríamos establecer como hipótesis su relación con los valores de la sociedad del siglo XX y su quiebre en las diferentes historias de vida y fracasos culturales es una tarea apasionante, para el que esta obra de Illouz aporta claves muy valiosas.

En resumen, el libro de Eva Illouz es de lectura apasionante aún para los que comprendemos poco de la sociología de la cultura. Para un argentino de clase media la cantidad de referencias familiares en este escrito de una Socióloga nacida en Marruecos, formada en Francia e Israel, sobre la cultura norteamericana del siglo XX nos confirma que la globalización es, por lo menos en aspectos de cultura emocional, un hecho consolidado. .

Dr. Carlos Tajer


Comentario 2

¿De qué hablamos cuando hablamos de emociones?
Por el Dr. Daniel Flichtentrei

¿Qué transformaciones han sufrido las emociones en el mundo en que vivimos? Entre las barreras para sentir y la exhibición obscena de la intimidad convertida en espectáculo: ¿dónde estamos?

Entre el goce, el placer y el padecimiento, entre los neurotransmisores, la trivialidad del consumo y la degradación del lenguaje: ¿de qué hablamos cuando hablamos de emociones?

Es muy improbable que sobre un tema acerca del cual todos tenemos experiencias personales, alguien no se sienta habilitado para opinar. Tal vez sea justo que así sea. Pero resulta también improbable que esas opiniones se sustenten en fundamentos rigurosos.

Eva Illouz plantea en el libro “Intimidades congeladas, las emociones en el capitalismo”, una serie de hipótesis acerca del “homo sentimentalis”. Un tipo humano centrado alrededor del su propio “yo” e integrado a una cultura y a un modelo económico y político profundamente emocional.

Son muchos los aspectos que la autora aborda en sus conferencias pero me gustaría destacar algunos:

Hay un uso del lenguaje que denota una clara vocación por comunicar, por hacerse entender sin sacrificar profundidad. En un medio cultural -como el nuestro- saturado de jergas y lenguajes que expulsan al lector esto es un hecho infrecuente y muy valorado.

Conceptos como el de “cultura terapéutica” aportan herramientas para pensar lo que a diario nos sucede en nuestras vidas personales y en nuestros consultorios. Se trata de una narrativa que privilegia el sufrimiento y el trauma y hace que se entienda a la propia vida como una disfunción a superar.

Las “narrativas terapéuticas” crean nichos de mercado conformando grupos de “enfermos”. Son tautológicas, definen y crean las patologías que luego se ofrecen a resolver.

Generan hipótesis explicativas desplazando hacia la infancia o la familia los motivos aparentes del sufrimiento actual sin aportar pruebas consistentes o, lo que es peor aún, resistiendo con furia a que sus propuestas sean sometidas a cualquier tipo de prueba.

Las categorías creadas por esta cultura se han instalado de tal forma en la vida cotidiana que operan como verdaderas instituciones “depositadas” en marcos mentales.

Se construye una “narrativa de la enfermedad” ya que para vender sus productos –y estos incluyen a los industriales, pero también a la poderosa corporación psicoterapéutica- primero hay que estar “enfermo”.

Es una experiencia liberadora leer en este libro algunas de las cosas que siempre sospechamos. En medios donde la palabra referida a la subjetividad de las personas ha sido hegemonizada de un modo tan endogámico –cuando no salvaje- cualquier idea que, con honestidad intelectual y razonamiento científico, intente discutir la vulgata imperante será objeto de ataques furibundos. Alguien tenía que decirlo, algo que ya no es posible sostener comienza a desmembrarse, incluso cuando en países como los nuestros sus nostálgicos custodios se resistan a aceptarlo.

¿Habremos creado -o aceptado- entre todos una cultura que promueve estándares de normalidad imposibles de alcanzar? ¿Estaremos sometidos a imperativos de autorrealización personal, de pareja y sociales ilusorios alimentando de este modo la perpetua insatisfacción? ¿Al aceptar la existencia de un supuesto "yo" opaco y oculto nos estaremos condenando a la búsqueda interminable de lo que se supone que somos?

La creación de una clase media "normalmente neurótica" promueve la reorientación de la "gente normal" hacia los consultorios psicológicos y configura la identidad social de los grupos que consumen sus servicios. Al admitir que la no realización, cierto grado de frustración o de sufrimiento personal constituyen anomalías a tratar, ¿no nos condenamos a una terapia infinita?

La obligación de decirlo todo, de conocer y de realizar nuestros deseos, de desplazar responsabilidades hacia un pasado remoto o hacia personas significativas en nuestras vidas, ¿no nos convierte en sujetos verborrágicos y autocentrados que circulan entre el diván y el espejo?

Puedo imaginar los comentarios que llegarán a estos sinceros interrogantes. Puedo anticiparme a la ira y a la intolerancia con que serán respondidos. Puedo también intuir que esa imposibilidad de admitir una pocas y honestas preguntas sobre ciertos saberes y ciertas prácticas, no hará más que confirmar mis peores sospechas.

¿Y usted qué opina?

Dr. Daniel Flichtentrei


Comentario 3

Débora Tajer- Psicoanalista y Especialista en Estudios de Género

Leí los comentarios de Carlos Tajer y Daniel Flichtentrei al libro de Eva Illouz y me parecen ambos muy buenos y promotores de un debate muy necesario en estos tiempos de "compartimientos estancos" entre los múltiples desarrollos culturales y científicos que existen acerca de esta temática y que lamentablemente no dialogan entre sí.

Solo algunos breves comentarios en resonancia con los de los colegas:

- Es muy necesario que avancemos en modelos de abordaje en el campo del trabajo terapéutico con sujetos (médico, psicológico, de cuidados en general, etc.) que tome seriamente como se ha desarrollado la emocionalidad en el capitalismo (o en la modernidad) y el impacto en tanto malestar (psíquico y físico) en los/as sujetos/as frente a las posibilidades o imposibilidades de concretar los ideales propuestos por este proyecto social (la modernidad) en las trayectorias de vida.

- He tratado de contribuir a este desafío que se nos presenta mediante mi trabajo en los últimos 10 años en esta articulación que he concentrado en mi Tesis de Doctorado en Psicología de la UBA “Género y subjetividad en la construcción del riesgo coronario en adultos jóvenes”. En la misma utilizo un modelo de diálogo entre la Sociología Cultural (desde los Estudios de Género que opera en gran parte como una de sus "ramas") y el psicoanálisis incluido en un diseño epidemiológico cualitativo. Articulando emocionalidad con construcción de los "modelos emocionales propuestos" propuesto en el capitalismo-modernidad de forma diferencial para mujeres y para varones para observar como los mismos han contribuido (o han “evitado”) a la construcción de vulnerabilidad coronaria. Y luego siguiendo los cambios en los ideales desde mediados de los años 1950-60 (para hacer un corte arbitrario), con los movimientos de roles que ha habido, que han creado nuevos modelos de subjetivación femenina y masculina que lejos homologarse entre si, han cambiado pero continúan siendo diferenciales, por lo tanto tienen su especificidad en la construcción de emocionalidad y por lo tanto, de vulnerabilidad.

- Me interesó mucho lo que destaca Daniel Flichtentrei acerca de la "cultura terapéutica", que entiendo lo extrae del libro de Illouz, y por lo tanto nos tienta nuevamente a su lectura. El señala que este modelo cultural en tanto modo de contar sufrimientos, que son en su mayoría desajustes al alcance de los ideales de la modernidad, cuyo dispositivo privilegiado de "ajuste" o de “gestión de los riesgos” ( en el mejor de los casos) es la terapia psi. Es esta propuesta de mecanismo de desajuste –ajuste que nos critican, muy justamente por cierto, la gente en general que descree por estas razones en nuestra práctica, pero cuyo descrédito en vez de interpelarnos para dar mejores respuestas termina canalizándose en un rebote fatal en la consulta a los dispositivos de "biologización de las emociones" de la Psiquiatría en boga actualmente.

- En mi trabajo, para el caso de los/as coronarios/as pero pudiera extenderse a otras problemáticas de malestar psíquico- físico ligado a los “ajustes- desajustes”, me planteo la pregunta de si pudiéramos hipotetizar que mas que un problema psicopatológico nos estaríamos encontrando con modos producción de subjetividad (y emocionalidad) histórica y familiarmente construida en muchos casos con altos réditos culturales, económicos y sociales por lo tanto altamente narcisisante ( cuando funciona) pero cuyo costo en el escenario del cuerpo es la vulnerabilidad coronaria.

Muy atentamente,
Débora Tajer


Eva Illouz, Marruecos, 1961

Estudió literatura y sociología en la Universidad de París X-Nanterre y realizó un master en comunicaciones en la Universidad Hebrea de Jerusalem. En 1991 se doctoró en comunicación en la Annenberg School of Communication de la Universidad de Pennsylvania. Es profesora en el Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Jerusalem y ha sido profesora visitante de L´École des Hautes Études en Science Sociales (EHESS) y de la Universidad de Princeton. En 2004, dictó en Frankfurt las Conferencias Adorno que se reproducen en este volumen. Sus principales áreas de investigación comprenden la historia de la vida emocional, la teoría crítica aplicada al arte y a la cultura popular, el significado moral de la Modernidad y el impacto del capitalismo sobre la esfera cultural. Sus obras han sido traducidas a numerosas lenguas, y dos de ellas - Consuming the romantic utopia: Love and the cultural contradictions of capitalism y Oprah Winfrey and the glamour of misery: An essay on popular culture- fueron premiadas por la American Sociological Association.

Referencias:

Eva Illouz, Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo.
Katz editores
Serie discusiones. 244 páginas, 11 x 17 cm.
Cold intimacies. The making of emotional capitalism. Traducción de: Joaquín Ibarburu
ISBN 9789871283590, rústica - Argentina diciembre de 2007
Más información en Katz editores

viernes, 8 de febrero de 2008


Así habló José Saramago en Elogio de la Lectura junto a Laura Restrepo

En el marco de 'Bogotá Capital Mundial del Libro', el Nobel escritor portugués habló junto a Laura Restrepo de cómo el libro puede llegar a convertirse en un instrumento de paz.

El pasado 9 de julio, José Saramago confirmó porqué es un intelectual que sigue, como siempre, independiente de las líneas de cualquier poder. Es un hombre de letras que no reconoce los extremos: sabe que todo es relativo y que nada es imprescindible ni obligatorio. Las contundentes frases que dijo ese día, todas controvertidas y sabias, se enmarcaron entre risas y reflexiones. Hicieron pasar al auditorio de la meditación al asombro, y de la aprobación a los aplausos, que finalmente simbolizaron el gran respeto que se le tiene por cada una de las páginas que ha escrito.

Aquí, un resumen de sus ideas, según el tema tocado por Laura Restrepo, la magistral conductora del conversatorio.

Influencia autobiográfica en la literatura: "La vida de cualquier ser humano es digna de ser pasada a la escritura... Todo el mundo debería escribir su propia biografía, así tendríamos 7 mil millones de libros, y podríamos llevarlos a la Luna para convertirla en la Gran Biblioteca Humana".

Las palabras: "Son lo mejor y lo peor que tenemos... Por las maravillas que se pueden expresar con la palabra, si se usan con armonía y profundidad; pero pueden llegar a ser violentas si se utilizan mal, si se les cambia el sentido".

La vida y la muerte: "Mi abuela, una mujer fuerte y trabajadora, dijo a sus 85 años, mientras miraba las estrellas en el pórtico de su casa: 'El mundo es tan bonito, y yo tengo tanta pena de morir'... Nadie puede vencer a la muerte, ella no tiene piedad con los seres humanos, ¿por qué habría de tenerla? Lo que pasa es que cuando la gente piensa en la muerte, no está pensando en la propia sino en la muerte de los demás. Hay quienes para describir la muerte en sus obras recargan la narrativa de terror, de sustos, y no hay nada de eso en la muerte... Entonces es cuando el humor se convierte en una pastilla tranquilizante que uno le ofrece al lector ".

La felicidad: "La felicidad es como una caricia: llega de vez en cuando, se va y en algún momento regresa; pero si estuviera ahí, eterna, se volvería una molestia. Creo que la palabra que mejor la define es armonía".

La religión: "Soy ateo, no creo en la existencia de un dios... Me parece aberrante creer en un dios. La religión nunca ha servido para acercar a los seres humanos... Fue creada para juzgar, para utilizar la fe a conveniencia propia. Ahí tenemos a los judíos y los palestinos; o los suníes y los chiítas. Por eso creo que la religión es muy mala, sin ella tendríamos un mundo más pacífico".

La dignidad: "Hemos escuchado tantas veces que lo último que se debe perder es la esperanza. Pero no: lo último que se debe perder es la dignidad".

La política: "Decimos que vivimos en una democracia, pero muchas de las instancias que rigen nuestras vidas no las hemos elegido nosotros, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. En el mundo actual se está hablando de democracia, pero no se está se construyendo una democracia. Cuando entregas tu voto en las urnas, estas delegando tu autoridad política a alguien que luego no te va a responder por ninguno de sus actos; creo que hoy en día vivimos, más bien, en una plutocracia -gobierno de los ricos-. El futuro de la humanidad en unos años será peor que el de hoy, porque no conocemos la verdad de lo que pasa en el mundo, existen unos medios de comunicación que ponen la mentira en el lugar más conveniente. La mejor herramienta que tenemos para cambiar al mundo son las ideas, pero en este momento no hay, no las veo".

El amor: "En mis novelas, la descripción fisiológica del acto sexual no contribuye en nada al conocimiento del amor entre dos personajes. En El Evangelio según Jesucristo, el amor entre Jesús y María Magdala se resume en el diálogo en el que ella le dice, pidiéndole que la deje ir a su lado a un viaje que hacía junto a sus discípulos: 'Mirare tu sombra, si no quieres que te mire a tí'. Y Jesús contesta: 'Quiero estar donde mi sombra esté, si es que allí están tus ojos'.

La coyuntura nacional: "Me impresiona la cantidad de secuestrados que hay en Colombia. También me impresiona la cantidad de años que lleva el conflicto interno: 50 años, dos generaciones de colombianos, y todavía nada cambia. Hay que sacar adelante el Acuerdo Humanitario; está claro que esto no tiene solución por la vía militar".

jueves, 7 de febrero de 2008

Estimad@s Amig@s:

Muy pocos quieren reconocerlo; muy pocos quieren ocuparse del origen de esta amenaza: la humanidad puede desaparecer en este siglo por el consumismo, la violencia y la depredación que se exacerba en todo el mundo; puede desaparecer por los peligros inherentes a las modernas tecnologías, por el calentamiento global y por la globalización del desastre ecológico. 
La modernidad se encuentra afectada por una enfermedad terminal, pero, antes de morir se torna más peligrosa y destructiva. Los años por venir serán decisivos para la supervivencia de la humanidad; antes de diez años pueden aparecer los primeros colapsos mundiales; puede aumentar la violencia en grado nunca visto en la historia. Vivimos un ambiente cada día más enrarecido.
La situación es de tal manera peligrosa que necesitamos hacer un alto en todo lo que hacemos, frenar nuestras actividades habituales y hacer una prolongada meditación en torno a los desechos tóxicos, a las contaminaciones del aire, al envenenamiento de los mares, ríos, lagos, humedales, a la degradación de los suelos, a la muerte de los bosques y selvas, a la desaparición del agua limpia, al desastre climático, a la miseria, inseguridad y militarismo creciente, al desquiciamiento de la sociedad y de la persona humana, a la destrucción de las culturas milenarias y a la desarticulación de los valores en la sociedad moderna. Desentrañar como llegamos a este desastre y como podemos salir de él. 
Para avanzar en la defensa de la Naturaleza es indispensable iniciar la revolución en nuestras mentes, en nuestra imaginación; abrirnos a otra manera de pensar muy diferente a la que enseñan en las escuelas, grandes enemigas de la sociedad; ver el mundo con otros ojos; desear intensamente nuestra liberación de las adicciones que nos impone la vida moderna.
Denunciar la inutilidad de la mayor parte de los programas y planes gubernamentales o académicos para la defensa de la Naturaleza, ligados a conceptos cuantitativos, tecnocientíficos, económicos o tecnocráticos; no han dado resultado por muchos años y no darán resultado alguno en los años por venir. 
La tarea principal en la defensa de la Naturaleza reside en la REVALORIZACIÓN DEL MUNDO: revalorizar la naturaleza, el tiempo, el espacio, la gratuidad, el cuerpo humano, la autenticidad de la vida, la convivencia humana, la autonomía, las culturas, las economías, la artesanía y todo aquello que el mundo moderno ha devaluado por medio de instrumentos y herramientas, por medio de ciencia y tecnología y por medio de conceptos económicos. 
Por otra parte, necesitamos reestructurar el aparato de producción existente y las relaciones sociales de acuerdo con los nuevos valores. Cambiarlo tan radicalmente como radicales sean los cambios de valores en la sociedad. 
Redistribuir las riquezas y el acceso al patrimonio natural entre los países ricos y los pobres. Redistribución de la tierra, de los derechos de extracción, del empleo, de las utilidades, entre otros. Reconsiderar el uso del suelo como consecuencia de la revolución de las mentalidades: quitar más y más tierra a la agricultura industrializada, a la especulación inmobiliaria, a las industrias y servicios contaminantes, al asfalto y al cemento, a la desertización y entregarla a la agricultura campesina, biológica, respetuosa de los ecosistemas. 
Relocalizar la subsistencia, para conseguir el renacimiento de lo local. Este punto es estratégico. Consumir lo que se produce localmente y producir lo que se consume localmente, esta debe ser la gran tarea ecologista. Nos urge arraigarnos en un lugar, cultivar verduras en la ciudad y resistir el consumo de productos traídos del otro lado del mundo, con un enorme costo ecológico y un enorme subsidio energético. 
No queremos excusados ingleses, ni tubos y bombas, ni agua embotellada; no queremos alimentación industrializada; no queremos ni gestión estatal, ni privada del agua. No queremos ni grandes gobiernos, ni grandes empresas; queremos comunidades arraigadas y en armonía con la Naturaleza. A partir de lo que no queremos, podemos ensayar nuevas costumbres, nuevas prácticas y experimentar técnicas artesanales para el manejo comunitario de los alimentos, del agua, de la energía, de la vivienda, de la movilidad, entre otros. Los nuevos valores deben llevarnos a otro mundo respetuoso con la Naturaleza. 

Extractado del texto presentado por Miguel Valencia Mulkay en el FSM
Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.
Ricardo Natalichio
 Director
rdnatali@ecoportal.net
www.ecoportal.net
Estimad@s Amig@s:

Muy pocos quieren reconocerlo; muy pocos quieren ocuparse del origen de esta amenaza: la humanidad puede desaparecer en este siglo por el consumismo, la violencia y la depredación que se exacerba en todo el mundo; puede desaparecer por los peligros inherentes a las modernas tecnologías, por el calentamiento global y por la globalización del desastre ecológico. 
La modernidad se encuentra afectada por una enfermedad terminal, pero, antes de morir se torna más peligrosa y destructiva. Los años por venir serán decisivos para la supervivencia de la humanidad; antes de diez años pueden aparecer los primeros colapsos mundiales; puede aumentar la violencia en grado nunca visto en la historia. Vivimos un ambiente cada día más enrarecido.
La situación es de tal manera peligrosa que necesitamos hacer un alto en todo lo que hacemos, frenar nuestras actividades habituales y hacer una prolongada meditación en torno a los desechos tóxicos, a las contaminaciones del aire, al envenenamiento de los mares, ríos, lagos, humedales, a la degradación de los suelos, a la muerte de los bosques y selvas, a la desaparición del agua limpia, al desastre climático, a la miseria, inseguridad y militarismo creciente, al desquiciamiento de la sociedad y de la persona humana, a la destrucción de las culturas milenarias y a la desarticulación de los valores en la sociedad moderna. Desentrañar como llegamos a este desastre y como podemos salir de él. 
Para avanzar en la defensa de la Naturaleza es indispensable iniciar la revolución en nuestras mentes, en nuestra imaginación; abrirnos a otra manera de pensar muy diferente a la que enseñan en las escuelas, grandes enemigas de la sociedad; ver el mundo con otros ojos; desear intensamente nuestra liberación de las adicciones que nos impone la vida moderna.
Denunciar la inutilidad de la mayor parte de los programas y planes gubernamentales o académicos para la defensa de la Naturaleza, ligados a conceptos cuantitativos, tecnocientíficos, económicos o tecnocráticos; no han dado resultado por muchos años y no darán resultado alguno en los años por venir. 
La tarea principal en la defensa de la Naturaleza reside en la REVALORIZACIÓN DEL MUNDO: revalorizar la naturaleza, el tiempo, el espacio, la gratuidad, el cuerpo humano, la autenticidad de la vida, la convivencia humana, la autonomía, las culturas, las economías, la artesanía y todo aquello que el mundo moderno ha devaluado por medio de instrumentos y herramientas, por medio de ciencia y tecnología y por medio de conceptos económicos. 
Por otra parte, necesitamos reestructurar el aparato de producción existente y las relaciones sociales de acuerdo con los nuevos valores. Cambiarlo tan radicalmente como radicales sean los cambios de valores en la sociedad. 
Redistribuir las riquezas y el acceso al patrimonio natural entre los países ricos y los pobres. Redistribución de la tierra, de los derechos de extracción, del empleo, de las utilidades, entre otros. Reconsiderar el uso del suelo como consecuencia de la revolución de las mentalidades: quitar más y más tierra a la agricultura industrializada, a la especulación inmobiliaria, a las industrias y servicios contaminantes, al asfalto y al cemento, a la desertización y entregarla a la agricultura campesina, biológica, respetuosa de los ecosistemas. 
Relocalizar la subsistencia, para conseguir el renacimiento de lo local. Este punto es estratégico. Consumir lo que se produce localmente y producir lo que se consume localmente, esta debe ser la gran tarea ecologista. Nos urge arraigarnos en un lugar, cultivar verduras en la ciudad y resistir el consumo de productos traídos del otro lado del mundo, con un enorme costo ecológico y un enorme subsidio energético. 
No queremos excusados ingleses, ni tubos y bombas, ni agua embotellada; no queremos alimentación industrializada; no queremos ni gestión estatal, ni privada del agua. No queremos ni grandes gobiernos, ni grandes empresas; queremos comunidades arraigadas y en armonía con la Naturaleza. A partir de lo que no queremos, podemos ensayar nuevas costumbres, nuevas prácticas y experimentar técnicas artesanales para el manejo comunitario de los alimentos, del agua, de la energía, de la vivienda, de la movilidad, entre otros. Los nuevos valores deben llevarnos a otro mundo respetuoso con la Naturaleza. 

Extractado del texto presentado por Miguel Valencia Mulkay en el FSM
Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.
Ricardo Natalichio
 Director
rdnatali@ecoportal.net
www.ecoportal.net

miércoles, 6 de febrero de 2008

Marcos dialoga con intelectuales del mundo

Expositores de Europa, Hispanoamérica y Estados Unidos. Marcos quiso debatir con pensadores de las ciencias sociales sobre las tendencias del mundo capitalista. Alto nivel teórico.

Ricardo Cuéllar Valencia* - Papel Salmón

Estuve dos días, de los cuatro que duró, en el Coloquio Internacional Planeta Tierra: movimientos antisistémicos en memoria de Andrés Aubry, realizado del 14 al 17 de diciembre de 2007, en la Universidad de la Tierra, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.

Dos intereses me llevaron a la Universidad de la Tierra: conocer en persona al Subcomandante Marcos y escucharlo en medio de diferentes expositores de distintas partes de Europa, Hispanoamérica y Estados Unidos. Lo vi caminar hacia la mesa de intervenciones en cuatro ocasiones. De mediana estatura, fornido, dueño de una carismática calma militar. Atento a cada intervención. Poco miraba al público. Siempre fumando su pipa. A veces tomaba notas o escribía lo que en ese momento pensaba, tal vez. En cada una de las mesas participó con un diferente discurso. Cada intervención de los invitados duró 30, 40 y hasta 50 minutos, cada una clara, precisa, crítica y generalmente lúcida.

Lo primero que me llamó la atención fue el alto nivel teórico de cada intervención, las cuales giraron en torno a asuntos propios del mundo capitalista actual; tendencias y formas recientes que ha asumido dentro y fuera de los Estados Unidos; algunas experiencias en América Latina y el Caribe y, obvio, en México, particularmente en Chiapas.

Se trató de una decidida determinación: Marcos deseó públicamente debatir con pensadores de las ciencias sociales sobre ciertos rostros del devenir del mundo capitalista. Allí estuvieron: Jorge Alonso, Jean Robert, Noami Klein, Silvia Marcos, Pablo González Casanova, Jhon Berger, Francios Hontart, Peter Rosel, Gustavo Esteva, Carlos Aguirre Rojas, Inmanuel Wallentein.

La primera intervención

Las intervenciones en las dos mesas de cada uno de los cuatro días de Marcos las dio a conocer, pocos días después Ediciones Pirata, intituladas Ni centro ni periferia .

El primer discurso del Subcomandante y el último trataron de la teoría. El primero, “Arriba, pensar en Blanco. La geografía y el calendario de la teoría”.

En esta intervención Marcos destacó un punto decisivo para el pensamiento más actual en las ciencias sociales y, por supuesto en la visión de la política: “… sólo diré que habrá que encontrar alguna forma de ligar la teoría con el amor, la música y el baile”. Pero toma distancia desde el silencio. No rememora nada de la historia de Occidente, apenas esboza algo de lo vivido y pensado por los zapatistas. Y a renglón seguido apunta: “Tal vez la teoría no alcanzaría a explicar nada que valiera la pena, pero sería más humana, porque la seriedad y el acartonamiento no garantizan el rigor científico”. Su discurso, afirma, lo sostiene las relaciones entre la geografía y el calendario, esa “larga trenza que entre ambos se anuda abajo, uno de los referentes de nuestra palabra”. Es la lucha que podría ser “entendida y explicada como una lucha de geografías y calendarios”.

Pero antes, desde el inicio de su discurso parte, para contar lo que desea, de un personaje: “Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN”. El Subcomandante crea un personaje literario, a pesar del referente real, para pensar sobre el amor, la música, el baile, la teoría, la practica, la crítica política y la guerra.

En primera persona nos encontramos con el escritor, con el pensador. Al mismo tiempo asume renovando el saber maya milenario y es entonces cuando recuerda y señala los siete dioses, los siete colores, los siete puntos cardinales (el arriba y el abajo, el adelante y el detrás, el uno y el otro lado, y el centro) y los siete sentidos: oler, gustar, tocar, ver, oír, pensar y sentir.

En este discurso hay una estrecha y redefinida relación de literatura, mito y filosofía. La literatura le ofrece la creación del personaje. Del mito asume una visión del mundo y de la filosofía hace algo diferente: une lo disperso, lo opuesto a la tradición filosófica occidental sin decirlo explícitamente. Algunos poetas y filósofos, escasos, desde el siglo XIX, en especial, han considerado decisivo para el conocimiento la vital relación de los cinco sentidos con la sensibilidad (sentir) y el pensamiento que también conoce. El movimiento entretejido, diverso y múltiple de los sentidos y el pensamiento son los creadores del conocimiento.

Un momento central del primer discurso de Marcos es el de cuestionar la manera como se ha entendido el trabajo científico.

Entre la teoría y la realidad


Desde “una mirada atenta y crítica” observa las relaciones entre ciencia y verdad, conocimiento y realidad. Indica la existencia de “una tienda departamental con teorías para cada ocasión”. Cada teoría será adquirida de acuerdo a la satisfacción de ciertas y determinadas necesidades de los clientes. Esas teorías en oferta para el comprador deben cumplir una doble función: “por un lado: desplazar la responsabilidad de un hecho con una argumentación, que no por elaborada es menos ridícula; y, por el otro, ocultar la realidad (es decir, garantizar la impunidad). Llama la atención sobre la enorme distancia que desde hace tiempo se ha tendido entre la teoría y la realidad; que la cientificidad es un disfraz que busca sepultar la realidad. Señala que la ciencia social cuando se limita a expresar deseos, juicios, condenas y recetas “en lugar de tratar de entender para tratar de explicar, su producción teórica no sólo resulta incapaz, sino, la más de las veces patética”.

La distancia entre teoría y realidad “no solo se convierte en un abismo, también presenta el triste espectáculo de autodeterminados científicos sociales arrojándose con singular alegría al vacío conceptual”.

La crítica a los intelectuales progresistas que llama izquierda institucional es contundente, mordaz, sin concesiones.

El pensamiento progresista que trabaja desde el análisis y reflexión diferente para el Subcomandante es un “saber de su navegar río arriba en el cause del conocimiento.”

No podía dejar de decir que se encuentra hasta cierto punto aislado: afirmó al referirse a la presencia de los investigadores y pensadores que lo acompañaban: “es un alivio para los que a veces imaginamos que no estamos solos”.

En otras intervenciones


En otro momento expuso lo que llamó “Algunas tesis sobre la lucha antisistémica”. La tesis séptima integra las anteriores. Dice:

“Las grandes transformaciones no empiezan arriba ni con hechos monumentales y épicos, sino con movimientos pequeños en su forma y que aparecen como irrelevantes para el político y el analista de arriba. La historia no se transforma a partir de plazas llenas y muchedumbres indignadas sino, como lo señala Carlos Aguirre Rojas, a partir de la conciencia organizada de grupos y colectivos que se conocen y reconocen mutuamente, abajo y a la izquierda, y construyen otra política”.

Sobre la Lucha de las Mujeres, Marcos por medio de algunas muy precisas anécdotas explicó de qué manera algunas mujeres del centro no han sabido establecer una relación de conocimiento horizontal y no vertical con las zapatistas.

En otro momento recurrió a la lectura de un cuento poético, nada infantil, como aparenta: Diciembre y la historia del libro sin manos .

Disertó sobre Tabasco con un análisis social, económico, político e ideológico rigurosamente planteado desde la metodología de investigación de un colectivo. Elogió a Cuba.

Cantó no al reposo del guerrero, sino a la sombra del guerrero.

Al considerar en Chiapas, el Calendario y la Geografía de la Tierra cita la Ley Agraria Revolucionaria como un logro concreto, real, indeclinable para el EZLN.

Las noches fueron frías. Hubo café y pan. Venta de libros y revistas. Amigos y nuevas amigas. Bellas mujeres europeas, sobre todo italianas, también francesas y españolas, entre otras; fotógrafos y periodistas.

Otra disertación el Subcomandante la desarrolló sobre “Oler el negro. El Calendario y la Geografía del Miedo”. Se ocupó de la ética del miedo, del miedo a la transformación. Dejando a un lado las condiciones materiales “que lo permiten y marcan”, que hacen posible el miedo, y desde allí anota que su “existencia, reparto y jerarquía del miedo”: el miedo de género, el miedo de generación, el miedo de lo Otro, el miedo de identidad o de raza.

En otro momento escuchamos una pieza literaria original, polivalente, donde trata el amor entre indios con humor, belleza y sabiduría: la explicación de Elías Contreras a la Magdalena de su peculiar versión del amor.

Más tarde se detuvo a considerar algo sobre la memoria y categórico expresó: “nuestro alzamiento es contra el olvido”. Habló de la mirada. Apoyándose en varios de los expositores habló de la mirada “a” los zapatistas y de la mirada “de” los zapatistas.

La última intervención

La última intervención del Subcomandante Marcos la centró en “Sentir el rojo. El Calendario y la Geografía de la Tierra”. Indicó varios signos que le hacen entender la cercanía de la guerra en tierras zapatistas: “las señales de la guerra en el horizonte son claras. La guerra como el miedo, también tienen olor. Y ahora se empieza a respirar su fétido olor en nuestras tierras”.

En un ligero apunte autobiográfico destaca que en los dos últimos años “que hemos estado fuera, nuestra producción teórica, reflexiva y analítica ha sido más abundante que en los doce años anteriores”.

*Escritor.



El Subcomandante Marcos cerró el Coloquio Internacional Planeta Tierra: movimientos antisistémicos en memoria de Andrés Aubry, que se realizó en la Universidad de la Tierra, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, con los siguientes planteamientos:

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“Porque para nosotros, nosotras las zapatistas, el problema teórico es un problema práctico.”

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“No se trata de promover el pragmatismo o de volver a los orígenes del empirismo, sino de señalar claramente que las teorías no solo no deben aislarse de la realidad, sino deben buscar en ella los mazos a veces son necesarios cuando se encuentra un callejón sin salida conceptual.”

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“Las teorías redondas, completas, acabadas, coherentes, están bien para presentar examen profesional o para ganar premios, pero suelen hacerse añicos con el primer ventarrón de la realidad”.


¿Quién es el Subcomandante Marcos

La figura del Subcomandante Marcos (Rafael Sebastián Guillén Vicente) nace el día 1 de enero de 1994, como cabecilla de la insurrección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado de Chiapas. Marcos aglutina en su persona el descontento y se erige como interlocutor de las capas más desamparadas de la sociedad mexicana en demanda de una mayor democratización del país. Su discurso cala en una sociedad que pese a la integración con el Tratado de Libre Comercio en el mercado norteamericano sigue manifestando muchas carencias.

Con el carisma de antiguo líder revolucionario, su personaje está inmerso y se define dentro de un proceso de cambio en el México de finales del siglo XX. Tras la caída del poder del PRI y la elección en julio de 2000 de Vicente Fox Quesada (PAN) como presidente, del 24 de febrero al 11 de marzo de 2001 encabeza una marcha zapatista hasta la sede del poder legislativo en Ciudad de México para reivindicar los derechos de las etnias indígenas mexicanas.

El Congreso aprueba una ley que reconoce los derechos de los 10 millones de indígenas, pero la introducción de importantes modificaciones por los parlamentarios provoca la oposición de la izquierda y del Consejo Nacional Indígena.

Marcos corta cualquier tipo de negociación con el gobierno y declara la intención del EZLN de no deponer las armas y seguir con su insurrección todo el tiempo que sea necesario.

*Tomado de la página web www.laBiografia.com

Reflexión e invitación a decir NO al redondeo

¿QUE ONDA CON EL REDONDEO?
ESTO SOLO PASA EN MÉXICO
Ayer en un centro comercial, Soriana para ser exactos, mi padre redondeó su cuenta, algo un tanto insignificante y una práctica muy común en todos y cada uno de los centros comerciales del país.
El ticket de compra aparecía ‘redondeo 85 centavos’; mas lo que despertó mi instinto, ‘mi instinto legal’ fue que, en la pantalla de la cajera aparecía el siguiente concepto: ‘Donación Cáritas A. C.’. Al ver lo anterior escrito, le pregunté a la cajera que si ellos (es decir ‘Soriana’) lo manejaban como una donación, a lo cual me respondió que sí, pues bueno ahora litigando fiscal entiendo que todas y cada una de la donaciones son deducibles de impuestos para cada contribuyente siempre y cuando se expida el dicho comprobante fiscal. Basado en lo anterior, le pedí a la cajera que me diera mi comprobante de donación, claramente la respuesta fue una negativa ya que ellos solo lo manejan como redondeo.

Pedí hablar con el gerente ya que evidentemente bajo mi razonamiento había una evasión fiscal escondida tras un redondeo, llego el gerente y le dije que si podía expedirme un recibo de donación a cargo de Cáritas a. c. por todas mis compras realizadas en dicha tienda ya que, ese era el concepto y quería deducirlas (evidentemente le dije que traía conmigo mis tickets de compra, falso pero bueno, esa era la onda ) el gerente me negó mi comprobante (que ojo! es mi derecho), y trató de explicarme que bueno, ellos solamente son captadores del efectivo, es decir juntan la suma de capital del redondeo y lo entregan a Cáritas A. C.

Terminé pidiéndole que me regresara mis 80 centavitos porque no iba a participar en una defraudación fiscal y accedió.

Porqué fraude??? Pues es simple, ellos recaudan una cantidad específica de dinero a lo largo del mes, calculemos que de cada compra recaudan 50 centavos , es claro que en un mes recaudan una muy alta cantidad de pesos, esa cantidad es recolectada en este caso por Soriana S. A. de C. V. y entregada a Cáritas A. C. ojo, el dinero que es de un montón de ciudadanos y cooperación de los mismos no es entregado en nombre de todos y cada uno de los contribuyentes REALES, sino en nombre de ‘Soriana’ por lo que el recibo de donación es a nombre de ‘Soriana’… más claro?? Lo que tú donaste se lo adjudica otra persona, y ella lo deduce es decir hace uso de tu dinero para ahorrarse impuestos, es decir defrauda a el fisco y paga con tu dinero impuestos que el debería de pagar con el suyo.

Así que la próxima vez que te pidan el redondeo piénsalo, no te digo que no dones, para eso ahórrale y hazlo directamente ante las instituciones y no ante una empresa ’intermediaria’ Si calculamos que en un día de quincena, por una caja pasan 30 clientes por hora, y si lo multiplicamos por 25 cajas, por 15 horas en que está abierta la Soriana, con un supuesto de 50 centavos de redondeo por cada compra, nos da un total de 5,625 pesos… por tienda . Existen 220 tiendas de Soriana en la república, se metieron $1,237,500 pesos al día. ¡¡Es un robo hormiga!! Si gana y ese es un milloncito diario, calcula mensualmente POR 30 DÍAS , o mejor aún por 365 días del año nos da un total de la nada despreciable lanita de $451´687,500.00 que es la forma en que se deduce y nada más chécate la gran cantidad de $$$ que no pagan… de impuestos que forma de robar, no tienen vergüenza! y nosotros sí pague y pague impuestos, mientras que ellos evaden al fisco, franca y descaradamente, y a dónde va tanto dinero?, acaso pecan de honestidad y entregan todo el dinero? ya te lo estás preguntando? y por si fuera poco TODAVÍA TE LO METEN EN LA CABEZA POR LA TELE, en lo que a mí respecta ya no pienso colaborar con ese fraude. Y para finalizar, esto lo hace también H. E. B, GIGANTE, CHEDRAUI, WALL MART, OXXO, ETC., Y TU… QUE PIENSAS DEL REDONDEO?? SEGUIRÁS DICIENDO TODAVÍA QUE SÍ?
Atte. Un ciudadano de buena fe

El Estado mexicano busca criminalizar a los movimientos sociales, alertan activistas

* Emprenden campaña para frenar esta “política de Estado”
* Las mujeres son “botín de guerra no declarada”: Católicas por el Derecho a Decidir

México DF, febrero 5 de 2008 (Rocío Sánchez/NotieSe).- La Red Todos los Derechos para Todas y Todos, integrada por casi 60 organizaciones civiles de defensa de los derechos humanos, arrancó la campaña nacional “La protesta es un derecho, la represión un delito”, en respuesta a la que consideran una política del gobierno de Felipe Calderón de criminalizar los movimientos sociales.
En casos como los conflictos sociales de San Salvador Atenco, estado de México, y la capital del estado de Oaxaca, el actual gobierno federal ha mostrado una clara intención de desgastar y desprestigiar a los movimientos de oposición, afirmó en conferencia de prensa Luis Arriaga, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. Esta estrategia incluye postergar la solución hasta un extremo en que la opinión pública se encuentre polarizada, para así justificar el uso excesivo de la fuerza pública.
Las y los activistas alertaron sobre la posibilidad de que la reforma al sistema judicial que se encuentra en discusión en el Congreso de la Unión criminalice y catalogue como “terroristas” a los luchadores sociales.
La campaña inició hoy martes con acciones de difusión en los 20 estados de la República donde la Red tiene presencia.
Una de las organizaciones integrantes de la Red es Católicas por el Derecho a Decidir, que en voz de María de la Luz Estrada alertó sobre el uso de la fuerza pública como instrumento de represión, especialmente sobre la figura de las mujeres, quienes “son tomadas como botín de guerra no declarada”.
Entre las labores de combate al crimen organizado que se le han asignado al Ejército Mexicano, la activista afirmó que “es válido agredir sexualmente a las mujeres”, como sucedió en la violación tumultuaria que una veintena de soldados cometió contra 13 trabajadoras sexuales en la comunidad de Castaños, Coahuila.
“De poco han servido los mecanismos contra la violencia hacia las mujeres, como las fiscalías especializadas, si es el propio Estado el que fomenta estas prácticas”, contrastó Estrada.
Finalmente, Edgar Cortez, secretario ejecutivo de la Red, resaltó que esta campaña también tiene por objetivo reivindicar las protestas sociales en las calles como un elemento de desafío a la autoridad para señalar algo que no funciona y no solo verlas como una “afectación de los derechos de terceros”, como las autoridades y muchos medios de comunicación las hacen ver.
“Las calles también son espacios de participación ciudadana, de convivencia y de debate para los asuntos públicos”, concluyó el activista.


domingo, 3 de febrero de 2008

El buen salvaje otra vez

por Jean Meyer

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Luego de la irrupción del EZLN en Chiapas, dos fantasmas recorren Europa: el indio y la Revolución. Jean Meyer revisa cómo Marcos ha cautivado a intelectuales como Alain Touraine y Régis Debray. Se trata, en esos casos, y en los de muchos jóvenes europeos, de encontrar en la América ignorada lo que no se halló en el propio continente, y también de lavar la mala conciencia.

A nadie le gusta aceptar el fin del sueño noble, llámese "Ciudad del sol", "Ciudad de Dios", "Nueva Jerusalén", "Reino de la libertad". Esta dificultad en aceptar la dura realidad de que ese mundo sublunar no es ni puede ser el Jardín del Paraíso, explica el eco prodigioso que despertó la ciberguerrilla de Marcos y el EZLN.
Resucitaron de repente los mensajes aparentemente olvidados de Robin Hood y de Heraclio Bernal, de Las Casas y de Zapata, de Cuauhtémoc y del Che Guevara, de Cochise, Jerónimo y Fidel Castro. Tanto en México como en Europa despertaron las esperanzas milenaristas de un "fin de la historia" que no fuese el triunfo del "neoliberalismo y de la globalización", sino el advenimiento del Reino. ¿Cuál reino? El de la libertad, la igualdad, la fraternidad. No pidan más precisiones: cada quien es libre de soñar su utopía. Cristiana o comunista, anarquista o autoritaria, horizontal o vertical, eso es lo de menos. La dimensión indigenista o indianista ausente en el programa inicial del EZLN, apareció tan pronto como Marcos tomó la medida de su importancia en la esperanza reencontrada en México y más aún en Europa, especialmente en la Europa católica y latina: Francia, Italia, España. Para mucha gente, jóvenes y no tan jóvenes, a través de los Chiapas mexicanos, América volvió a ser el Nuevo Mundo y Marcos el Caballero Esperanza. Así que tenemos dos personajes, dos fantasmas que recorren a Europa, el Indio y la Revolución.
Leszek Kolakowski me enseñó que Marx era un profeta del Antiguo Testamento y un filósofo alemán, cuya "fantasía" (utopía) de la emancipación total de la humanidad a través de la lucha de clases, seguida al pie de la letra como en el caso de Lenin, llevaba no a la liberación, sino a la subyugación social absoluta. Antes de Marx la Revolución Francesa, por lo menos en su punta de lanza jacobina, ultrajacobina (la de Gracchus Baboeuf; llamarse Graco: ¡todo un programa revolucionario viejo de dos mil años!), había demostrado cómo el camino de la generosa utopía libertadora conducía al Reino del Terror. Tardé unos años en aceptar la lección.
Por eso ahora no me hacen vibrar los mensajes neozapatistas: he aprendido algo de la historia y de la frecuentación de ciertos buenos, y no tengo los 16 o 20 años que amplifican las vibraciones. Sin embargo, Alain Touraine es mayor que yo y lo de Chiapas lo ha rejuvenecido de una manera extraordinaria. En 1992 él no dudaba en proclamar que "la época de las revoluciones ha terminado, la racionalidad económica es el signo de la modernidad actual (...) Como consecuencia del fracaso de los regímenes totalitarios, nuestra visión cambió radicalmente. Después de haber pensado que la revolución era el mejor camino para crear la modernidad, 30 o 50 años después, llegamos a la conclusión histórica —no teórica— de que esta politización de la economía, esta mezcla de todo, llevaba a la ruina".1
Entre los peregrinos célebres que fueron al Chiapas "revolucionario" está Alain Touraine, quien participó en el Encuentro Internacional por la Humanidad y contra el Neoliberalismo. Manifestó su entusiasmo frente a Marcos, el "demócrata armado". "La historia retendrá el coraje físico, político e intelectual del subcomandante Marcos, sociólogo a caballo, mestizo entre los indígenas, patriota mexicano y militante revolucionario mundial, que arriesga su vida para unir de nuevo, en América Latina y en otras partes, la lucha revolucionaria y la libertad política".2
Regis Debray en varias ocasiones había hecho la autocrítica de su pasado revolucionario y de su apología de la vía armada en Revolución en la Revolución; se había distanciado de la Revolución cubana y de las otras revoluciones, hasta de las figuras un tiempo tutelares de Fidel y del Che; pero se recalentó al calor de la fogata
de Marcos.
Muy sensible desde hace tiempo a los "medios de fascinación", Debray admiró en Marcos, posiblemente, más al genio de la comunicación que al guerrillero. Reconoció también, sin duda, al colega universitario experto en Internet, quien con unos días de disparos consiguió una cobertura informativa mundial que las guerrillas guatemaltecas o colombianas no lograron en 30 años (Gabriel Zaid dixit).
Dejemos a un lado a Regis Debray, quien no tardó en volver a su escepticismo permanente: ahí están los miles de jóvenes y no tan jóvenes que conforman la red internacional de ¡Ya basta! con todos sus comités de apoyo, católicos, protestantes, socialistas, comunistas: en dos palabras, cristianos y/o de izquierda. Nos dicen que la esperanza revolucionaria, milenarista, religiosa (cristiana o anticristiana) no ha muerto. Esa esperanza mueve a gran parte de las ong y de las iglesias que siguen esperando el juicio de Dios en la Historia, bajo la forma de la Revolución, fuego purificador, espada (AK) del arcángel Miguel. La estrella de cinco puntas, la de los bolcheviques y de Mao, está presente, y la cruz también, con la Virgen de Guadalupe. La revolución marxista y la revolución cristiana.
Por eso vienen en peregrinación las abadesas, las madres superioras, los reverendos padres y también los dirigentes del Partido Comunista Italiano, y quien fue la esposa de un presidente francés, sin hablar de tantos jóvenes atraídos por la personalidad de Marcos y sus alusiones tanto teóricas como sexuales. Hablar de ese nuevo alto a la personalidad de un enmascarado (el caballero inexistente) nos llevaría demasiado lejos, pero no es separable de la idea revolucionaria. Digo "idea", pero la palabra no es buena, habría que decir "idea-pasión". La idea-pasión más poderosa del siglo XX, más fuerte aún porque redoblaba la apuesta aparentemente perdida en el siglo XIX, es, no cabe duda, la idea de la revolución, roja, parda o negra. La caída del muro de Berlín y de la URSS, en 1989-1991, fue, para muchos, algo como la muerte de los dioses en tiempo de politeísmo, o la muerte de Dios, en tiempo de Nietzsche y de nosotros también. Dejó a los creyentes huérfanos. Hasta el año nuevo de 1994 cuando Marcos volvió a predicar la buena noticia, con algo de fondo sonoro senderista, referencia que no pasó inadvertida para todos.
Se entiende el eco de la prédica en México: la izquierda perdía toda esperanza frente a los éxitos acumulados de un joven Carlos Salinas de Gortari que aparecía invencible: habría pri hasta 2012 o 2018, decían los menos pesimistas. Como escribieron Bertrand de la Grange y Maite Rico: "Marcos, como el niño del cuento, se había atrevido a señalar que el emperador iba en realidad desnudo".3 Y un régimen como el mexicano, que funda su legitimidad, desde 1914, sobre la Revolución, que había hecho de la figura de Emiliano Zapata un ídolo revolucionario, tenía que ser muy sensible a dicha prédica. El mismo presidente Salinas, sincero enamorado de la figura de Zapata, sufrió una ruda sacudida.
Si la palabra "revolución" pertenece al nacionalismo y al civismo mexicanos, la Revolución Cubana fue y sigue siendo para las generaciones más recientes el Octubre de América Latina. Si Europa vibra todavía pensando en Octubre, México y América Latina cuánto más pensando en la Moncada, en Fidel, en el Che... y en Marcos, su reencarnación última. Cuba fue para una generación europea "la fiesta cubana"; para una generación latinoamericana, "el primer territorio libre de América". Por eso, hasta la fecha, Fidel sigue prácticamente intocable para cierta izquierda, la que nunca pudo renunciar a la patria socialista y a la violencia revolucionaria. Si algunos "intelectuales de izquierda" han rectificado después de 1989-1991, pocos reconocieron públicamente su error. Muchos se habían quedado silenciosos, estupefactos, consternados, hasta que en enero de 1994 Marcos les trajo un estupendo regalo: la utopía no había muerto, existía un nuevo territorio libre en América, en México,
en Chiapas.
Pablo González Casanova no había perdido la fe; en 1992 escribió: "Tal vez desde Montesquieu no se ha pensado en un equilibrio de poderes, soberanías y autonomías populares y democráticas tan eficiente y posible como el cubano".4 Fue de los primeros en celebrar la buena noticia anunciada por Marcos: otra vez era posible la redención colectiva a través de la derrota del liberalismo, en una feliz aleación de marxismo, cristianismo e indianismo. ¿No había escrito ya el mismo autor?: "Si las clases dominantes hacen de la religión el opio del pueblo, las revoluciones reclaman su carácter libertador. Viven la fe y la lucha por la liberación como un solo compromiso..., la eucaristía se liga al acontecimiento liberador y pascual que se ha vivido en carne propia. Se elabora el análisis político antes y después de la misa. El atrio es también el ágora".5
La revolución como utopía milenarista, y la teología de la liberación, no menos utópica, no menos milenarista, se encontraron en Chiapas para crear, una vez más, el "nuevo mundo", la América. Una vez más, por lo menos para los católicos, porque para los revolucionarios eso es algo nuevo, el "indio" recuperaba su calidad de "buen salvaje", limpio de todos los pecados del viejo mundo individualista, burgués, liberal. Además el buen salvaje, el antiguo gens angelicum (la gente, el pueblo, la nación angelical, celestial) de los franciscanos del siglo XVII, se había transformado en el "buen revolucionario".6 Al pelearse el "indio", el subcomandante Marcos y el obispo Samuel retomaban, quizá sin saberlo, un viejo pleito de la Nueva España entre criollos, hacendados, mineros, capitanes por un lado, eclesiásticos por el otro.
Ese nuevo episodio le hubiera interesado mucho a Carlos Rangel porque viene a darle la razón en cuanto a su tesis sobre la cruza entre los errores de los latinoamericanos sobre sí mismos y los errores de los europeos sobre América Latina. La persistencia de ambas equivocaciones explica la audiencia de Marcos. Las aberraciones y las ilusiones de los latinoamericanos han sido siempre alentadas por las proyecciones narcisistas de los europeos. Eso es obvio cuando se trata del entusiasmo europeo para cierta novela o para cierta pintura latinoamericana, pero pasa lo mismo en ciencias sociales y en política.
Jean François Revel, tan duro para México (con toda razón) en 1952, tan severo (con toda razón) para La tentación totalitaria (1975), dijo que la ideología es la hermana gemela de la patología. Dijo también que para los europeos

"América es como el espejo de sus propias obsesiones, repulsivas en el caso de América del Norte, oníricas en el caso de América del Sur. Así, poco después de la ruina de la "revolución" imaginaria de 1968, los europeos buscaron la realización de sus sueños entre los guerrilleros: Tupamaros, Montoneros, Guevaristas y luego Senderismo peruano o totalitarismo sandinista inspirado y sostenido por el de Castro [...] La izquierda europea esperaba de América Latina, y del Tercer Mundo en general, la revolución de la cual había sido frustrada [...] encontró un nuevo soporte a sus sueños insurgentes en 1994, en México, en el EZLN del subcomandante Marcos."7

¿Cuántos jóvenes europeos que, el 1 de enero de 1994, ignoraban todo de México, y de Chiapas hasta el nombre, no tardarían en embriagarse en el nuevo género literario creado por Marcos? "¡Ya basta!" Con entusiasmo y generosidad retomaron su grito. Y sus hermanos mexicanos también, los de su edad, y los veteranos de las generaciones izquierdistas anteriores, y un tiempo hasta la gran mayoría de la sociedad mexicana, o por lo menos de la sociedad urbana de la megalópolis, tan es cierto que existe, latente, la mala conciencia de las clases medias frente a los pobres. De repente se le presentaba la imagen lejana del pobre por excelencia, de un pobre revestido de todas las virtudes, de un pobre potencialmente mesiánico, el indio, raíz de nuestra nacionalidad, el indio como un casi-Cristo, presentado al mundo por un Robin Hood y por un Las Casas no menos mediático que su rival y alter ego, el del pasamontaña y de la pipa.

México, Francia, Italia, España son países católicos que han podido encontrar en el espíritu revolucionario la misma pasión que animaba a Marx y Engels, siglos después de haber animado a Joaquín de Fiore: el viejo milenarismo apocalíptico cristiano. Esa antigua pulsión utópica, rejuvenecida periódicamente en América, "continente de revoluciones", en México, "tierra de volcanes", la vuelven a compartir cristianos y no cristianos, hombres jóvenes —y no tanto—, impacientes de poner fin al reino del mal. Comparten la idea de que el mundo presente es malo y de que la salvación será total o no será. El viejo mundo no puede remendarse, hay que acabar con él para llegar al nuevo mundo. ¿Quién, si no el habitante original, el que tiene sus raíces en América ("el nuevo mundo") está llamado a redimir a la humanidad?
De repente, el "indio" se encuentra promovido a la dignidad de agente revolucionario y es el nuevo "proletariado". La iglesia católica mexicana e internacional retoma así un sendero que siguió hace siglos y los mesianistas de izquierda la siguen en esa vereda, nueva para ellos. Tanto cierto nacionalismo mexicano, como cierto internacionalismo europeo, comulgan en esa nueva empresa muy antigua: "¡a redimir indios!", una vez más.
Un viejo sueño europeo, que nunca tuvo que ver con la realidad americana, ha sido reactivado en Chiapas por un obispo que, en principio, no soñaba con ninguna revolución pero sí en cerrarles el paso a los protestantes, y por un guerrillero que, en principio, no manejaba ningún indianismo, sino buscaba "el eslabón más débil". La teología de la liberación acercó al obispo al guerrillero y los catequistas indígenas acercaron al guerrillero al obispo. Ambos eran rivales incompatibles, pero el entusiasmo de sus partidarios europeos y mexicanos les prohibió cualquier ruptura aparente. Esos partidarios encuentran en Marcos y don Samuel una mitología histórica en acción; con ellos reviven los que Alfonso Reyes llamó "los padres izquierdistas de América" (en el siglo XVI), los hombres de More, Campanella, Erasmo, Vives y Valdés. Vuelven a sonar las palabras de Vasco de Quiroga:

"Porque no en vano, sino con mucha causa y razón; éste de acá se llama Nuevo Mundo y es Nuevo Mundo, no porque se halló de nuevo, sino porque es en gentes y cuasi en todo como fue aquel de la edad primera y de oro [...] la edad primera y de oro, por nuestra malicia y gran codicia de nuestra nación; ha venido a ser de hierro y peor."

María Sabina
y los hongos
R. Gordon Wasson
L
a noche del 29 al 30 de junio de 1955, cuando asis-tí
por primera vez auna “velada” cantada por Ma-ría
Sabina en Huautla de Jiménez y, a invitación
24
suya, ingerí por primera vez los hongos divinos, quedé
pasmado. Fue en el piso bajo de la casa de Cayetano García
y su esposa Guadalupe. La sencilla hospitalidad de nuestros
huéspedes, de sus hijos y parientes, todos vestidos con sus
mejores ropas, el canto de María Sabina y de su hija María
Apolonia, el arte percutivo de María Sabina y su danza en
las tinieblas, en combinación con los mundos distantes que
yo veía con claridad de visión nunca alcanzada por los ojos
a pleno día -tendido mi cuerpo en el petate y respondien-do
a mi tacto como si perteneciera a otro-: todos estos
efectos, compartidos por mi fotógrafo Allan Richardson,
nos sacudieron hasta el meollo de nuestro ser. Mis indaga-ciones
etnomicológicas me habían llevado lejos, pero ja-más
esperé una experiencia extraterrena como aquélla.
He aquí un oficio religioso, me dije entonces y por meses
después, que tiene que ser presentado al mundo de una
manera digna, sin sensacionalismos, sin abaratarlo ni volver-lo
burdo, sino con sobriedad y veracidad.
Sólo mi esposa Valentina Pavlovna y yo podíamos ha-cerle
justicia, en el libro que estábamos escribiendo, y en
revistas serias. Pero en vista de las simas de vulgaridad del
periodismo de nuestro tiempo, era inevitable que cundie-ran
por el mundo entero toda suerte de narraciones envile-cidas.
Lo previmos todo, y así fue, hasta el punto de que
los “federales” tuvieron que emprender una limpia a fondo
en algunos pueblos indios de las tierras altas mesoameri-canas
a fines de la década pasada, para deportar a una tur-ba
de balas perdidas que andaban por allí haciendo de las
suyas.
Mi esposa, y yo llevamos adelante nuestro programa, y
después yo solo, luego que ella murió a fines de 1958. Nues-tro
libro, Mushrooms Russia an History, apareció en mayo
de 1957, a un precio abrumador, se agotó en seguida y
nunca fue reimpreso. Publicamos artículos en Life y Life
en español, en This Week y en varias revistas especializa-das.
Necesitábamos con urgencia ayuda micológica, y de
inmediato nos dirigimos al profesor Roger Heim, en aquel
entonces director del Laboratoire de Cryptogamie del Mu-
séum National d’Histoire Naturelle, de París. Apareció en
el acto el alcance de nuestro descubrimiento. Se entregó
en cuerpo y alma a nuestros planes de trabajo de campo,
viajó varias veces a México y nos acompañó en pueblos
remotos de las montañas del sur de México. Roger Cailleux,
Su capaz asistente, consiguió por fortuna cultivar en el
laboratorio varias especies de los hongos divinos, la mayoría
nuevas para la ciencia. El profesor Heim se los entregó al
doctor Albert Hofmann, de Basilea, descubridor de la LSD,
para el análisis químico. El y sus colegas, los doctores
Arthur Brack y Hans Kobel, lograron aislar los principios
activos, a los cuales llamaron psilocibina y psilocina. El
doctor Aurelio Cerletti inició las investigaciones farmaco-biológicas,
y el profesor Jean Delay, de París, los estudios
psiquiátricos sobre la psilocibina y la psilocina. Fue así
como Valentina Pavlovna y yo tuvimos la suerte de reunir
un equipo de primera que cooperase en nuestra labor, y en
1958 el Muséum publicó un gran volumen espléndidamente
ilustrado, Les champignons hallucinogènes du Mexique, en
cuya portada figuramos Roger Heim y yo, mientras que los
demás contribuyeron con sus respectivos capítulos.
Nos asombró el interés despertado por nuestras activi-dades,
no sólo en la prensa (incluyendo libros cómicos
y tiras cómicas) sino entre los micólogos, uno de los cuales
nos hizo la merced de realizar un viaje relámpago de una
semana a México, donde no había estado nunca, entrevis-tar
a nuestros mismísimos informadores, estar pendiente
angustiosamente de la aparición de las publicaciones de Ro-ger
Heim, y apresurarse a verse impreso con el fin de ganar
una espuria prioridad.
En 1958 grabamos en cinta una velada completa, impre-sionante,
de María Sabina, y un equipo nuestro trabajó
sobre las cintas hasta 1974, cuando por fin publicamos
nuestro Maria Sabina Sings her Mazatec Mushroom Velada.
Los Cowan -Jorge y Florencia- redujeron las cintas a un
texto en mazateco, escrito en los caracteres que los lin-güistas
entienden; tradujeron el texto al español y al in-glés,
y fue publicado en tres columnas paralelas; Jorge agre-gó
un capítulo acerca del lenguaje mazateco; la notación
musical de la velada entera fue preparada bajo la supervi-sión
de Willard Rhodes, etnomusicólogo de renombre,
quien añadió un capítulo sobre música; contribuimos to-ഊdos a las notas, y yo escribí también el prólogo y un índi-ce
analítico; el conjunto iba ilustrado con mapas y foto-grafías
de la misma velada tomadas por Allan Richardson.
Harcourt Brace Jovanovich mostraron su amplitud de mi-ras
y su empeño en la publicación, acompañada de la
música en cassettes y discos. La impresión se debió a los
incomparables Mardersteig de Verona.
Tuve la impresión de que había alcanzado por fin la
meta que nos propusimos en 1955 --tratar como era debido
la velada de María Sabina-~, salvo en un punto esencial.
A María Sabina y a nosotros nos sobraba buena voluntad
mutua, pero para nosotros ella estaba detrás de una barre-ra
lingüística impenetrable, insuperable. Su persona caía
fuera de nuestro alcance. No tuve otro remedio que resig-narme
a este vacío en nuestra presentación al mundo de
aquel soberbio exponente de la antigua religión, por igno-rar
cómo salir adelante.
¡Imagínese, pues, mi sorpresa y mi alegría al conocer
en México en 1975 a Alvaro Estrada, indio mazateco, de
lengua natal mazateca, y al enterarme de que ya estaba re-cogiendo
de labios de María Sabina el relato de su propia
vida! Aquí, en el libro del señor Estrada, esta “sabia” octo-genaria,
ágrafa,’ nos cuenta cómo ha sido su vida, de sus
antepasados y de su dura infancia, de sus dos esposos que
partieron, de cómo conoció los hongos y se le revelaron en
un acontecimiento tan dramático como el de Saulo en el ca-mino
de Damasco, de cómo nosotros, los Wasson, entramos
en su vida, y de todo lo que siguió hasta ahora, cuando al
fin su peregrinar en este mundo se acerca a su término.
El relato que María Sabina ha hecho al señor Estrada y que
éste ha traducido para nosotros es (lo cual no es poca cosa)
exacto, por lo que se me alcanza, en el sentido en que pue-de
considerarse exacta la memoria de cualquier persona
ágrafa. María Sabina pertenece a la prehistoria, a la proto-historia,
casi sin fuentes documentales para verificar su me-moria
sin ayuda. Lo que dice, hasta donde estoy en condi-ciones
de juzgar, es exacto en lo esencial, pero todo está
un poco desgastado por los bordes -es ligeramente inexac-to.
Teniendo en cuenta su avanzada edad y el hecho de ser
ágrafa, me parece un logro notable por cierto. Lo que es
más: de estas páginas se desprende algo inapreciable para
todos nosotros, el retrato de una persona que tuvo una ge-nuina
vocación religiosa y la llevó adelante hasta el fin de
sus días. ¿Quién sabe? Acaso María Sabina no esté mal
situada para volverse la más famosa entre los mexicanos de
su tiempo. Mucho después de que los personajes del México
contemporáneo se hundan en el abismo olvidado del pasa-do
muerto, quizá su nombre y lo que representó persistan
grabados en la mente de los hombres. Lo merece de sobra.
Probablemente no es única, salvo en que, entre los chama-nes
de primera categoría de México, ha permitido hacerse
conocida más allá de los confines de su séquito personal en
tierra mazateca. Quisiera que los pintores y escultores
eminentes de México la buscaran y nos dieran su retrato,
y que los compositores tomasen nota de sus cantos tradicio-nales.
El drama de su estancia en este mundo necesitaba ser
asentado en letra impresa. Al menos esto último lo ha he-cho
admirablemente nuestro amigo Estrada.
En la historia de su vida, María Sabina no tiene una pala-bra
que decir acerca de la fuente de sus versos, de sus can-tos.
Para nosotros los del mundo moderno, preguntas así
se imponen. Para ella no existen. Cuando se le pregunta al
respecto, su respuesta es sencilla: las cositas (honguitos sa-grados)
le dicen qué decir, cómo cantar.
El abuelo, el bisabuelo de María Sabina fueron nota-
bles chamanes, también su tía y tío abuelos. Recientemen-
te, repasando mi colección de trasparencias tomadas duran-te
las muchas veladas a las que he asistido, me llamó la aten-ción
la omnipresencia de niños de toda edad, rodeándola
con reverencia y adoración. Se van a dormir, se duermen
con sus cantos resonando en los oídos. María Apolonia can-ta
su parte en la velada de 1958 con un niño en el rebozo,
estrechado contra el cuerpo de su madre: a más de oírla,
la criatura, desde el principio, siente a su madre cantar.
No hay duda acerca de dónde aprendió la sabia sus cantos,
sin esfuerzo. Desde la infancia, sus melodías y versos son
la trama y la urdimbre de su ser.
En 1955, después de asistir a dos veladas (mis primeras
dos) con María Sabina, mi programa me condujo a la sierra
costera, a San Agustín Loxicha, al sur de Miahuatlán, en
compañía del ingeniero Roberto Weitlaner. Allí pasamos
algunos días con Aristeo Matías, sabio de primera catego-ría,
y el martes 2 1 de julio asistimos a una velada que presi-dió.
Cantaba quedo, pero me pareció inconfundible que los
cantos eran los mismo de María Sabina. Cantaba en zapote-co,
lingüísticamente ajeno al mazateco, tan lejos de éste
como dos lenguajes pueden estarlo, pero ambas culturas
son del área mesoamericana. Registré en mi diario lo que
me pareció una semejanza musical y divulgué esta impre-sión
mía en Mushrooms Russia and History.
Pero esto no es todo. En 1967 el licenciado Alfredo Ló-pez
Austin, distinguido nahuatlato, publicó en Historia
Mexicana (vol. XVII, núm. 1, julio-septiembre) sus “Tér-minos
del nahuallatolli”, donde presentó a sus lectores una
lista de los términos reunidos por Hernando Ruiz de Alar-cón
en 1629 en su Tratado de las supersticiones de los na-turales
de esta Nueva España. Cuál no sería mi sorpresa
al descubrir en este Tratado, que se ocupa de la cultura ná-huatl,
notables correspondencias con las veladas de María
Sabina, según el texto de fa velada que dí a la luz en 1974.
He aquí algunos de los paralelismos:
1) Tanto María Sabina como el sabio náhuatl hacen una
detenida autopresentación (por usar la palabra de López
Austin), que en el caso de María Sabina comienza con pro-fesiones
de humildad y asciende a asertos de poder y aun
de capacidad de hablar con seres sobrenaturales casi en
términos de igualdad.
2) Ruiz de Alarcón señala cómo el sabio náhuatl insiste
en el amoxtli, “libro”, como procedimiento para llegar al
conocimiento secreto que usa. María Sabina emplea la pa-labra
española “libro”, para el cual no hay hoy palabra en
mazateco. Cuenta mucho en su mundo místico. Los amox-tli
de Ruiz de Alarcón son los códices pintados a mano de
los nahuas, que eran vistos con inmensa reverencia en el
momento de la conquista. Como ha señalado Henry Munn,
la Biblia y otros libros litúrgicos de la iglesia parroquial de
Huautla han remplazado a los códices de otro tiempo como
foco de adoración, pero en la mente de María Sabina se
ha generado un “libro” místico que le pertenece específi-camente
y que puede proceder de los amoxtli de tiempos
anteriores ala conquista.
3) Por partida doble se refiere María Sabina con admira-ción
a un Joven, vigoroso, atlético, viril, una especie de
Apolo mesoamericano, pero llamándolo Jesucristo ( ¡asom-brosa
confluencia de ideas!). Su colega náhuatl, más de tres
siglos antes, introducía una divinidad parecida en su cantar,
pero nos enteramos de que esta divinidad era Piltzintecuh-tli,
el Nobilísimo Infante quien, como el doctor Alfonso
Caso nos informa en su ensayo“Representaciones de hongos
en los códices” (Estudios de núhuatl, vol. IV), está recibien-do
de manos de Quetzalcóatl el don de los divinos hongosഊ26
en el Códice vindobonense, especialmente importante
para nosotros por dar el origen mítico de los hongos mila-grosos.
En la conciencia de María Sabina, y probablemente
de otros sabios florecientes hoy, hay una síntesis completa
de las religiones cristiana y anteriores ala conquista.
Si en las palabras de María Sabina descubrimos rasgos
que Ruiz de Alarcón recogió en los textos nahuas de su
tiempo, hace más de tres siglos, rasgos que para entonces
ya deben de haber sido translingüísticos en Mesoamérica,
los cantos que nuestras cintas nos ofrecen en mazateco y
que también escuchamos
2
en el zapoteco de San Austín
Loxicha deben de haber sido tradicionales ya entonces,
legado de tiempos muy anteriores a la Conquista. ¿Cuán
anteriores? Para este cálculo tenemos tres points de repère
para triangular hacia el pasado remoto, dos contemporá-neos
de nosotros pero distantes en el espacio -San Agustín
Loxicha y Huautlaa, el tercero distante de ellos en el
espacio y el tiempo -la cultura náhuatl de principios de
del siglo XVII. Debemos tener presente qué despacio, al
ritmo de un caracol, evolucionaron las culturas en la proto
y la prehistoria, antes de ser perfeccionado el arte de la
escritura. Debemos recordar cuán antiguo debe de ser el
culto de los hongos adivinatorios de Mesoamérica: la habi-lidad
de los indios como yerberos no era novedad cuando
Cortés cayó sobre ellos. Conocían empíricamente las pro-piedades
de todas las plantas que había a su alcance, con
una precisión que nos pone en vergüenza. El hombre anti-guo
dependía de tal conocimiento para sobrevivir. Por lo
que toca a Siberia, donde entre las tribus más remotas
las veladas con hongos sobrevivieron hasta nuestros días,
hay dos parecidos notables en puntos específicos del culto
de los hongos: 1) en ambos casos el hongo “habla” por
boca del sabio, que sólo sirve de vehículo para la voz del
hongo; 2) los hongos son visualizados como pequeños se-res,
varones, hembras o de unos y otros, del tamaño de
hongos, “duendes”, “payasos”, dados a toda suerte de
tretas gratas y traviesas -tricksters, en el vocabulario de los
antropólogos. De fijo el culto mesoamericano se remonta
en parentesco genético directo a Siberia, a la migración
a través del estrecho de Bering o por el puente terrestre de
la última época glacial.
María Sabina siempre ha estado en buenos términos con
la Iglesia. Si bien ella no sabe su propia edad, gracias a la
diligencia del señor Estrada nos enteramos de que, según los
registros parroquiales de Huautla, nació el 17 de marzo de
1894 y fue bautizada como María Sabina ocho días des-pués.
3
Parece ser que, hasta donde se recuerda hoy por hoy,
no ha habido conflicto entre la Iglesia y las prácticas habi-tuales
de los curanderos nativos. El padre Alfonso Aragón,
que se encargó cerca de veinte años de la parroquia hasta
1960, y que dio un vigoroso impulso a la Iglesia en Huau-tla,
mantuvo siempre cierto contacto con los sabios de su
parroquia. En una entrevista con Estrada, el padre Antonio
Reyes le dijo en 1970, hablando de su parroquia de Huau-tla:
La Iglesia no está en contra de estos ritos paganos, si así
puede llamárseles. . . No hay mucho de eso, la propia Ma-ría
Sabina es miembro de la Asociación del Apostolado de
la Oración y viene a misa el primer viernes de cada mes. . .
Es una persona humilde, por lo que me consta, y a nadie
le hace daño. . . Los sabios y curanderos no hacen compe-tencia
con nuestra religión, ni siquiera los hechiceros. TO-dos
ellos son muy religiosos y vienen a misa. Ellos no
hacen labor de proselitismo, por tanto, no son considera-dos
herejes y es remoto que se la lance anatemas, ¡huy!,
ni en el pensamiento.
¡Cuánto hemos progresado desde los días de Motoli-nía
y el Santo Oficio de la Inquisición de principios del si-glo
XVII!
Hay interesantes vislumbres en el libro que Alvaro Es-trada
nos ha dado. Tómese por ejemplo el capítulo XV. Re-lata
en detalle cómo María Sabina y un tal Apolonio Te-rán,
hace unos treinta anos, se ocuparon en la organización
de la hermandad del Sagrado Corazón de Jesús, por un lado,
y de la primera mayordomía, por otro. Eran sabios ambos,
y cada uno estaba al tanto de la vocación del otro. Pero ella
destaca que mientras trabajaban juntos no hablaban de sus
“sabidurías”, ni aun entre ellos. Sólo hablaban de cosas de
las hermandades y las mayordomías. “Los sabios no deben
andar propagando lo que son, porque es asunto delicado.”
Aquí tenemos en sus propias palabras, pues, el obstáculo
que hace más de veinte años tuve que vencer cuando yo,
un forastero rubio, un extraño, irrumpí en aquel círculo
secreto. Aunque ella dice que obedece a la Iglesia y a las
autoridades municipales, y afirma que cuando acogió fa-vorablemente
mi solicitud sencillamente satisfizo los de-seos
del síndico municipal Cayetano García, yo no dejo de
dudar. Añade que hasta me habría concedido una velada sin
el patrocinio de las autoridades. De no ser por Cayetano
yo nunca la hubiera conocido, y, de haberla encontrado
por rara casualidad, ¿de veras me habría hecho una velada?
Esto, sin duda, es discutible.
“Es cierto -dice- que antes de Wasson nadie hablaba
con tanta soltura acerca de las cositas. Ningún mazateco
revelaba lo que sabía de este asunto. . . Los honguitos son
la sangre de Cristo. Cuando los mazatecos hablamos de los
honguitos, lo hacemos en voz baja, y para no pronunciar
el nombre que tiene en mazateco (n di si tjo) los llamamos
cositas o santitos. Así los llamaban nuestros antepasados”
(cap. XVI).
Es extraordinario el relato de su vida que nos hace Ma-ría
Sabina, con el señor Estrada como mayeuta. En 1971
Irmgard Meitlaner Johnson y yo volvimos a visitar Huau-tla.
Teníamos noticia de lo ocurrido desde mi última visi-ta
en 1962 y temíamos que el tumulto del gran mundo hu-biese
cambiado radicalmente a María Sabina. Quedamos
atónitos al ver que, contra lo que esperábamos, María
Sabina seguía igual. Esto lo confirma de sobra el libro que
ahora presentamos al público. No se vanagloria. El gober-nador
de Oaxaca le ha regalado dos colchones para la pri-mera
cama que ha tenido en su vida. Ha visitado a los “se-res
principales” de las ciudades de Oaxaca y de México, y a
su vez los grandes del mundo la han ido a buscar a su hu-milde
choza, alta en el paso de Huatla a San Miguel. La ha
visitado un obispo, no hay la menor razón de dudarlo. Que-ría
probar los hongos, pero no era temporada de hongos. Le
pidió que enseñase su sabiduría a la generación menor de
sus descendientes, y su réplica de ágrafa fue memorable:
Le dije que se puede heredar el color de la piel o de los
ojos, incluso la manera de llorar o de sonreír. Pero con la
sabiduría no puede hacerse lo mismo. La sabiduría se trae
consigo de nacimiento. Mi sabiduría no puede enseñarse.
Es por eso que digo que mi lenguaje nadie me lo enseño,
porque es el lenguaje que los honguitos dicen al entrar a mi
cuerpo. Quien no nace para ser Sabio, no puede alcanzar
el Lenguaje aunque haga muchas veladas. (P. . . )
Ni una vez me reprocha María Sabina haber dado a cono-cer
al mundo los hongos y los dones de ella como mi-nistrante.
Pero no sin angustia leo sus palabras:
Antes de Wasson yo sentía que los hongos santos me ele-vaban.
Ya no lo siento así. . . Si Cayetano no hubiera traí-ഊdo a los extranjeros, los honguitos conservarían su poder. . .
Desde el momento en que llegaron los extranjeros. . . los
honguitos perdieron su pureza. Perdieron su fuerza. Fueron
profanados. De ahora en adelante los honguitos ya no ser
viran. No tiene remedio.
Estas palabras me estremecen: yo, Gordon Wasson, soy
hecho responsable del fin de una práctica religiosa en Meso-américa
que se remonta a milenios atrás. “Los honguitos
ya no servirán. No tiene remedio.” Me temo que dice la
verdad, ejemplificando su sabiduría. Una práctica reali-zada
en secreto durante siglos ha sido sacada a la luz, y la
luz anuncia el final.
Cuando mi primera velada con María Sabina en 1955,
tuve que optar: ocultar mi experiencia o decidirme a pre-sentarla
dignamente al mundo. No dudé un momento.
Los hongos sagrados y el sentimiento religioso concentra-do
en ellos por las sierras del México meridional tenían
que ser dados a conocer al mundo, y como era debido, sin
importar lo que me costara. De no hacerlo así, la “consulta’
al hongo” duraría unos años más, pero su extinción era y
es inevitable. El mundo sabría vagamente que había exis-tido
tal cosa, pero no la importancia de su papel. Por otro
lado, dignamente presentada, perduraría su prestigio y el
de María Sabina. Alvaro Estrada ha puesto el capítulo final
a mi esfuerzo concentrado, y se lo agradezco, así como a
María Sabina su cooperación.
1 El lector debe advertir que María Sabina es ágrafa, no analfabe-fa.
Los poetas que compusieron la Iliada y la Odisea, los himnos
védicos y el canto de Débora eran todos ágrafos. El mundo entero
lo era por entonces, y regiones inmensas siguen siéndolo. María
Sabina nunca encontró la palabra escrita en la sociedad en que cre-ció.
“Analfabeto”, con su matiz denigrante, quedaría mejor para
quienes, en un mundo invadido por la escritura, no se han propues-to
aprender a leer y escribir.
2 Estoy convencido de que los cantos eran musicalmente idénticos,
pero como no los grabé y en consecuencia no puedo probarlo, se-ñalo
que tal grabación está por hacer.
3 Su madre siempre la llamó “Bi”, y “Sabi” su primer marido, con-firmando
así el nombre que consta en el registro de la parroquia y
echando por tierra la leyenda de que adoptó el nombre de “Sabina”
cuando llegó a “sabia”.
4 Este nombre en mazateco es evidentemente, a su vez, un eufe-mismo
en lugar de una palabra aún anterior, perdida hoy. Signi-fica
simplemente “los queriditos que llegan saltando”.
Prólogo del libro de Alvaro Estrada María Sabina, la sabia
Danbury, Connecticut, 1 de diciembre de 1976 de los hongos, que editará próximamente Siglo XXI.
27
MARZO DE 2006

El estado en busca del ciudadano. Un ensayo sobre el proceso político mexicano contemporáneo, de Lorenzo Meyer

por Francisco Payró

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Ni qué dudar que la incer-tidumbre es el signo más evidente en la actual coyuntura política mexicana, con miras a la consolidación de su endeble sistema democrático. A la posibilidad de una profundización en los cambios institucionales que den pie a la existencia de una ciudadanía plena, se oponen los vientos del retorno a un finisecular sistema antidemocrático y retrógrado. En el centro de la batalla que libran, de cara a la elección presidencial de 2006, las posiciones de centro-derecha y centro-izquierda que en su conjunto representan los tres más grandes partidos políticos en el país, ningún otro tema significa tan ostensiblemente el carácter que habrá de adoptar la incipiente democracia mexicana como el del papel del ciu-dadano en la construcción de un nuevo orden institucional y político.

Entender el papel de la ciudadanía política frente al Estado, a la luz de las transformaciones que éste experimentó desde finales del siglo XIX y a todo lo largo del siglo XX, ha sido en América Latina una constante que encuentra en el rompimiento con el orden colonial los orígenes de una noción tan esencial como polémica en el decurso de su historia. Lorenzo Meyer no parece preocuparse en El Estado en busca del ciudadano, su más reciente libro, por la polaridad que existe entre el republicanismo clásico –y su concepción del ciudadano que justifica su pertenencia en cuanto colabora con el espíritu del bienestar comunitario– y la postural liberal –el individuo como medida irreductible de los acontecimientos sociales– a la hora de elaborar una lectura del momento actual que vive la frágil democracia mexicana. Para Meyer se trata de entender que en México hace falta construir, bajo esa difusa noción de la Sociedad Civil que abordaron desde Locke hasta Tocqueville, pasando por Montesquieu y Rousseau, un “espacio para que esos átomos que son los individuos desarraigados de sus viejas estructuras comunales puedan encontrar nuevas formas de unión, comunidades de interés a las cuales asirse para no naufragar en el mar de la anomia.”

Sin ser una obra que aborde en su totalidad el amplísimo espectro de una ciudadanía que supera por mucho el ámbito de lo electoral, si bien El Estado... es un libro que no indaga exhaustivamente sobre la naturaleza de las exclusiones sociales en México –la no incorporación de las opiniones provenientes de sectores sociales marginados, de las mujeres en cuanto dependientes, de los analfabetas y los indígenas– y tampoco se aproxima con detenimiento a las formas de representación política no basadas en prácticas electorales o partidistas, la obra en su conjunto es un recuento certero de la real politik mexicana en los años que han precedido y sucedido a la alternancia presidencial en el país. El acercamiento de Meyer a las implicaciones de la representatividad ciudadana en el actual proceso político mexicano es, en ese sentido, si no un análisis puntual de la compleja configuración que ha adquirido en las últimas décadas la participación de amplias capas de la estructura social, sí una afortunada visión crítica de los límites a la universalización de la ciudadanía en un escenario político incierto.

El riesgo de una “semidemocracia” mexicana –afirma Meyer– es eviden-te ante la existencia de una franja considerable de la población nacional que es aún aquiescente con la inmovilidad política; es probable debi-do a la conformación de esas verdaderas oligarquías en que han llegado a convertirse los partidos políticos, y no es del todo lejano como consecuencia de un gobierno foxista que no ha sabido hallar la forma de arrinconar de una vez por todas las posibilidades del retorno inmediato del PRI, con todo y su boato antidemocrático, a la Presidencia de la República. El ejercicio de análisis político que en la obra se despliega en torno a la práctica de una democracia constituida –lo que puede entenderse como tal, conforme a la concepción que de ella se adopte– es, en suma y de manera compacta, una historia para México de los obstáculos a la participación cívica, de los cacicazgos, de los sufragantes coaccionados, de la compra de votos y de los fraudes en la larga tradición autoritaria surgida en el período posrevolucionario y muy lejos de ser concluida con la alternancia política del año 2000.

De cara al futuro inmediato, es claro que esa construcción del edificio democrático al que es deseable llegar de manera impostergable en el país supone la consolidación de mecanismos de movilización, de pedagogía ciudadana y de formación de la opinión pública; supone el respeto al principio de autono-mía que subyace en todo sistema político en el que los poderes coercitivos son reducidos a su mínima expresión e implica, también, la delimitación de las “fronteras de la libertad” por las que es posible concebir con precisión la clase de Estado democrático al cual se aspira.
Si en medio de esa incertidumbre posmoderna a la que alude Meyer como el signo más notable del actual momento histórico que viven casi todas las democracias del mundo, en México se arriba a ese “imperio de la ley” en el que la balanza del Estado se incline hacia los ciudadanos, habrá empezado a abordarse lo que la tradición democrática liberal no ha planteado suficientemente: la necesaria conciliación entre las exigencias de una sociedad dispuesta al cambio y las instituciones estatales que se escudan en un inconcebible poder discrecional. Si mucho de ello ocurre a partir de las elecciones de 2006 los mexicanos habremos avistado con probabilidad algún camino cierto hacia un orden genuinamente democrático; si mucho de ello se concreta, los ciudadanos habremos empezado a salir al encuentro de ese Estado que, por mucho tiempo, hemos buscado.