lunes, 13 de enero de 2014

Re: #EZLN Tercera entrega de la entrevista inédita ¿Cómo es posible que hayamos estado tantos años muriendo y no nos hayan descubierto?

El zapatismo tuvo un gran traidor...el Sub Marcos!!!!
Teísta, cucufato, que creía que la onda anarco de los 90's la podía controlar...
Al final,en Chiapas, los curas siguen violando niños, la gente sigue estando hasta el culo...etc
Hay un zapatismo, sin Marcos, pero es demasiado débil
En pocas palabras, MARCOS fue un vendedor de jarabe de culebra...
Yo manejé la lista zapatista por 4 o 5 años, represente a los zapatistas en el cónclave anarquista del 2003 en BsAs,
Agradeceré no me vengan con huevadas...
Marcos es un cuervo retrógado que engañó a enormes masas emergentes, que sin su supuesta "guia" hoy día tendrían un presente mejor...No por los gobiernos infectos que tuvieron y tienen, sino ,porque Marcos significa , como Boff y Gutierrez, el gran fracaso cuérvico. Que es peor de todo, irresponsable, inhumano y subyugado "cristianamente" a esa huevada de Cristo "A dios lo que es de dios y al César lo que es del César"
Buenas basuras...¡Todos!


De: leoncito <leonsilva21@gmail.com>
Para: leonsilva21.powerchino <leonsilva21.powerchino@blogger.com>
Enviado: Lunes, 13 de enero, 2014 2:35 P.M.
Asunto: #EZLN Tercera entrega de la entrevista inédita ¿Cómo es posible que hayamos estado tantos años muriendo y no nos hayan descubierto?

Tercera entrega de la entrevista inédita

¿Cómo es posible que hayamos estado tantos años muriendo y no nos hayan descubierto?

"Ven esa realidad de un ejército desnutrido, jodido, pues estábamos todos bien vergueados por la vida de la montaña, pero algo había en nosotros que ellos se daban cuenta, y era la decisión de pelear con las armas hasta donde fuera necesario".
Gloria Muñoz Ramírez
Foto: Luis Jorge Gallegos
Leer Texto Completo
México. En esta tercera parte de una larga entrevista con el subcomandante Marcos, realizada a menos de tres meses del inicio de la guerra del primero de enero de 1994, y dada a conocer en el marco del vigésimo aniversario del levantamiento, el jefe militar del EZLN se refiere a la conveniencia del gobierno, que ya los había descubierto desde mayo de 1993, para guardar silencio y no entorpecer las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Marcos continúa desmenuzando la formación clandestina de los zapatistas en las cañadas de Chiapas, los elementos que detonan su crecimiento en la selva, la incorporación de los poblados a sus filas y el desprecio del gobierno que los permite moverse sin ser descubiertos.
 
¿Qué detona el crecimiento del EZLN en las cañadas?
Pasan dos cosas aquí en la selva: una es la amenaza de desalojo por la brecha en la Selva Lacandona, que es cuando se dice que van a desalojar a los pueblos para que todo quede como propiedad de los lacandones,  y que ya nadie se pueda meter; y la otra es un asalto de los finqueros a un poblado, matan gente e incendian el poblado, armados. Esas dos cosas hacen que un buen porcentaje de la gente diga: "hay que armarse para defenderse porque van a venir a hacer el desalojo". De hecho hay soldados que acompañan a los ingenieros que están haciendo la brecha lacandona en esa época, para que no les pase nada; entonces empiezan a entrar más y más los soldados. Y los compañeros empiezan a identificar al soldado federal con el gobierno que los quiere sacar.
Por otro lado,  está la necesidad de defenderse de los finqueros, ya demostrada en los hechos y con la muerte de varios campesinos. Es ahí donde ese grupo que está creciendo todavía muy poco tiene una posibilidad de presentar su opción de manera más rápida, porque ya en los pobladores está la inquietud de que hay que armarse y hay que prepararse.
Por supuesto, no hay nada de que vayamos a tacar las ciudades, ni a tumbar el gobierno ni nada de eso. Está el sentido de que hay que defenderse de lo que nos quieren hacer. En ese momento, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional empieza a crecer muy rápido y a abarcar mucho territorio.
¿Es por eso que dicen que el gobierno los hizo crecer?
Exactamente. Pero todavía estamos en la montaña, en la selva –quiero decir, muy adentro, en zonas despobladas. Cuando ese contacto con esas dos medidas –la brecha de la selva y la ayuda de los finqueros- hace que poblados de Las Cañadas entren a la organización con colaboradores, es cuando nos dicen: "vénganse acá, porque van a venir los soldados o los finqueros; vénganse a pelear con nosotros, enséñennos y peleen junto a nosotros". Entonces nos sacan de la selva y nos jalan a las sierras de más por acá, no mero aquí sino una que está más allá, donde hay más poblados. En ese momento es cuando empezamos a entrar a las comunidades, y ya no pasamos de noche ni le sacamos la vuelta, sino que pasamos en medio de ellos. Y loque  antes era una plática, cuando alguien llegaba y te decía que los hombres de la montaña saben pelear y que están armados, pues de pronto lo ves. Y ven esa realidad de un ejército desnutrido, jodido, pues estábamos todos bien vergueados por la vida de la montaña, pero algo había en nosotros que ellos se daban cuenta, y era la decisión de pelear con las armas hasta donde fuera necesario.
Nos reciben muy bien, nos colocan en lugares donde nos puedan proteger para que no seamos detectados y ya ellos pueden llegar más seguido; no tan lejos como donde estábamos antes, a ayudarnos con alimentos y también a recibir instrucción político y militar.
Además del armamento, está la organización en centros de salud, en hospitales, escuelas, talleres, todo eso, ¿cómo se arma todo lo que giraba alrededor de la conformación del ejército?
En el planteamiento del ejército regular no se trata solamente de la fuerza combatiente, sino de lo que se llaman los servicios de apoyo: comunicaciones, sanidad y armería, el trabajo de hacer y repara armamento. Había que prepararse también en ese sentido. En esas condiciones de salud, no podías quedarte con los brazos cruzados y ver cómo se moría la gente, así es orientabas desde un principio tus servicios de salud a atender también a la población con campañas. De hecho, las únicas campañas de salud que hubo en esta parte de Chiapas en esa época fueron las de los profesionales de la violencia. Hacíamos campañas de vacunación, de letrinas, de saneamiento, lo que podíamos hacer según nuestros recursos.
El servicio de sanidad empieza así, como empezó también lo militar. Empiezan leyendo libros de sanidad, como ese que se llama Donde no hay doctor, cosas muy elementales, primeros auxilios, y el contacto con los pueblos y las enfermedades que había hacen que empiecen las campañas de sanidad. Hay ciertos grupos que entraban al Ejército Zapatista al servicio de sanidad, sobre todo las mujeres. Y luego el servicio de comunicaciones o de transmisiones se hace con los radiecitos de banda civil. Se aprende a usarlos y a repararlos leyendo manualitos de electrónica. Y luego el servicio de armería, que empieza reparando, haciendo piezas que se rompían de una arma u otra, estudiando los manuales gringos para ver cómo está formada un arma y como funciona, hasta que se fueron especializando más  y pudieron fabricar armas.
Hablabas también de que necesitaban tener taller de ropa y de otras cosas
Ahí vamos a la siguiente etapa. Como esto se masifica, entonces vienen las demandas de uniformes, de calzado –como está desde el principio el planteamiento de que sea un ejército regular- lo del uniforme te lo pide la Convención de Ginebra. Entonces los talleres de costura se organizan igual que como se consiguen las armas: se junta el colectivo, consigue su dinero, y en lugar de comprar un arma compra una máquina y tela, y empiezan a hacer la ropa, los pantalones, las camisas, las gorras.
¿Cómo es posible que todo esto no haya sido descubierto durante diez años?
¿Cómo es posible que hayamos estado tantos años muriendo y no nos hayan descubierto?
Eso sí lo sabían. No les hacían caso o no les importaba, que es diferente.
No, de veras, no lo sabían, no les interesaba.
¿Lo desconocían o lo querían desconocer?
No les importaba, Gloria. Era como el proceso electoral. Las casillas electorales llegaban a la cabecera de Ocosingo y ahí se llenaban, nunca entraban a la selva, ni siquiera para hacer la finta.
Todo eso estaba pasando aquí y a nadie le interesaba lo que pasaba: si la gente vivía, moría, se organizaba o no, porque además es un movimiento que no se manifiesta, sino que se está preparando, y como no hay ataques al ejército –porque el ejército entra varias veces y nosotros nos replegamos, lo dejamos pasar, lo dejamos salir y no nos encuentra. Y no hay invasiones de tierras porque no las promovemos. No hay nada, pues, que diga que esos rumores que se oyen es una guerrilla, porque las guerrillas no hacen eso. Las guerrillas atacan cuando hay soldados o promueven invasión de tierras.
Nada coincidía con nuestros esquemas, Y nosotros llegamos a tener membresías muy grandes. En 1991 hicimos una concentración de 5 mil hombres dentro de la selva, de varios lados que llegaron en ese entonces, en un sólo punto. Hicimos una fiesta, como la que viste el 8 de marzo, pero eran 5 mil y no pasó nada.
Cuando se empieza a hacer más fuerte el rumor (de la guerra) es ahí por el 93, y no es por nosotros, es por otros grupos allá por Altamirano. Otros grupos de organizaciones campesinas que desde un inicio usan la lucha armada como autodefensa. Cuando chocan, entonces cuando los finqueros empiezan a denunciar la guerrilla, pero se refieren a otras comunidades donde están grupos como la OCEZ.
Cuando nos descubren el campamento aquí, en mayo del 93, los finqueros se sorprenden porque, según ellos, el campamento estaba por Altamirano, porque ahí estaban los rumores, nunca se imaginaron que estaba aquí adentro.
Y en realidad ahí es cuando el gobierno y el ejército se dan cuenta. En mayo del 93.
¿Y por qué crees que no se haya hecho nada?
Por el Tratado de Libre Comercio.
¿Nada más por eso?
Había otras variantes ahí, estaba el asesinato del obispo Quesada, el autogolpe de Estado en Guatemala, todo en los mismos días. Pero yo pienso que en el campamento que nos descubrieron hubo elementos que llevaron al gobierno a darse cuenta de que lo que ahí pasaba tenía apoyo, mucho apoyo, y que al chocar con ese grupo necesariamente iban a tener que tocar a los poblados, pues era difícil hacer un golpe quirúrgico. Ese iba a ser el costo político, el que el gobierno pagó ahora el primero de enero y quiso evitarlo antes del Tratado de Libre Comercio. Y sí lo hizo.
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#EZLN Tercera entrega de la entrevista inédita ¿Cómo es posible que hayamos estado tantos años muriendo y no nos hayan descubierto?

Tercera entrega de la entrevista inédita

¿Cómo es posible que hayamos estado tantos años muriendo y no nos hayan descubierto?

"Ven esa realidad de un ejército desnutrido, jodido, pues estábamos todos bien vergueados por la vida de la montaña, pero algo había en nosotros que ellos se daban cuenta, y era la decisión de pelear con las armas hasta donde fuera necesario".

Gloria Muñoz Ramírez
Foto: Luis Jorge Gallegos
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México. En esta tercera parte de una larga entrevista con el subcomandante Marcos, realizada a menos de tres meses del inicio de la guerra del primero de enero de 1994, y dada a conocer en el marco del vigésimo aniversario del levantamiento, el jefe militar del EZLN se refiere a la conveniencia del gobierno, que ya los había descubierto desde mayo de 1993, para guardar silencio y no entorpecer las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Marcos continúa desmenuzando la formación clandestina de los zapatistas en las cañadas de Chiapas, los elementos que detonan su crecimiento en la selva, la incorporación de los poblados a sus filas y el desprecio del gobierno que los permite moverse sin ser descubiertos.

 

¿Qué detona el crecimiento del EZLN en las cañadas?

Pasan dos cosas aquí en la selva: una es la amenaza de desalojo por la brecha en la Selva Lacandona, que es cuando se dice que van a desalojar a los pueblos para que todo quede como propiedad de los lacandones,  y que ya nadie se pueda meter; y la otra es un asalto de los finqueros a un poblado, matan gente e incendian el poblado, armados. Esas dos cosas hacen que un buen porcentaje de la gente diga: "hay que armarse para defenderse porque van a venir a hacer el desalojo". De hecho hay soldados que acompañan a los ingenieros que están haciendo la brecha lacandona en esa época, para que no les pase nada; entonces empiezan a entrar más y más los soldados. Y los compañeros empiezan a identificar al soldado federal con el gobierno que los quiere sacar.

Por otro lado,  está la necesidad de defenderse de los finqueros, ya demostrada en los hechos y con la muerte de varios campesinos. Es ahí donde ese grupo que está creciendo todavía muy poco tiene una posibilidad de presentar su opción de manera más rápida, porque ya en los pobladores está la inquietud de que hay que armarse y hay que prepararse.

Por supuesto, no hay nada de que vayamos a tacar las ciudades, ni a tumbar el gobierno ni nada de eso. Está el sentido de que hay que defenderse de lo que nos quieren hacer. En ese momento, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional empieza a crecer muy rápido y a abarcar mucho territorio.

¿Es por eso que dicen que el gobierno los hizo crecer?

Exactamente. Pero todavía estamos en la montaña, en la selva –quiero decir, muy adentro, en zonas despobladas. Cuando ese contacto con esas dos medidas –la brecha de la selva y la ayuda de los finqueros- hace que poblados de Las Cañadas entren a la organización con colaboradores, es cuando nos dicen: "vénganse acá, porque van a venir los soldados o los finqueros; vénganse a pelear con nosotros, enséñennos y peleen junto a nosotros". Entonces nos sacan de la selva y nos jalan a las sierras de más por acá, no mero aquí sino una que está más allá, donde hay más poblados. En ese momento es cuando empezamos a entrar a las comunidades, y ya no pasamos de noche ni le sacamos la vuelta, sino que pasamos en medio de ellos. Y loque  antes era una plática, cuando alguien llegaba y te decía que los hombres de la montaña saben pelear y que están armados, pues de pronto lo ves. Y ven esa realidad de un ejército desnutrido, jodido, pues estábamos todos bien vergueados por la vida de la montaña, pero algo había en nosotros que ellos se daban cuenta, y era la decisión de pelear con las armas hasta donde fuera necesario.

Nos reciben muy bien, nos colocan en lugares donde nos puedan proteger para que no seamos detectados y ya ellos pueden llegar más seguido; no tan lejos como donde estábamos antes, a ayudarnos con alimentos y también a recibir instrucción político y militar.

Además del armamento, está la organización en centros de salud, en hospitales, escuelas, talleres, todo eso, ¿cómo se arma todo lo que giraba alrededor de la conformación del ejército?

En el planteamiento del ejército regular no se trata solamente de la fuerza combatiente, sino de lo que se llaman los servicios de apoyo: comunicaciones, sanidad y armería, el trabajo de hacer y repara armamento. Había que prepararse también en ese sentido. En esas condiciones de salud, no podías quedarte con los brazos cruzados y ver cómo se moría la gente, así es orientabas desde un principio tus servicios de salud a atender también a la población con campañas. De hecho, las únicas campañas de salud que hubo en esta parte de Chiapas en esa época fueron las de los profesionales de la violencia. Hacíamos campañas de vacunación, de letrinas, de saneamiento, lo que podíamos hacer según nuestros recursos.

El servicio de sanidad empieza así, como empezó también lo militar. Empiezan leyendo libros de sanidad, como ese que se llama Donde no hay doctor, cosas muy elementales, primeros auxilios, y el contacto con los pueblos y las enfermedades que había hacen que empiecen las campañas de sanidad. Hay ciertos grupos que entraban al Ejército Zapatista al servicio de sanidad, sobre todo las mujeres. Y luego el servicio de comunicaciones o de transmisiones se hace con los radiecitos de banda civil. Se aprende a usarlos y a repararlos leyendo manualitos de electrónica. Y luego el servicio de armería, que empieza reparando, haciendo piezas que se rompían de una arma u otra, estudiando los manuales gringos para ver cómo está formada un arma y como funciona, hasta que se fueron especializando más  y pudieron fabricar armas.

Hablabas también de que necesitaban tener taller de ropa y de otras cosas

Ahí vamos a la siguiente etapa. Como esto se masifica, entonces vienen las demandas de uniformes, de calzado –como está desde el principio el planteamiento de que sea un ejército regular- lo del uniforme te lo pide la Convención de Ginebra. Entonces los talleres de costura se organizan igual que como se consiguen las armas: se junta el colectivo, consigue su dinero, y en lugar de comprar un arma compra una máquina y tela, y empiezan a hacer la ropa, los pantalones, las camisas, las gorras.

¿Cómo es posible que todo esto no haya sido descubierto durante diez años?

¿Cómo es posible que hayamos estado tantos años muriendo y no nos hayan descubierto?

Eso sí lo sabían. No les hacían caso o no les importaba, que es diferente.

No, de veras, no lo sabían, no les interesaba.

¿Lo desconocían o lo querían desconocer?

No les importaba, Gloria. Era como el proceso electoral. Las casillas electorales llegaban a la cabecera de Ocosingo y ahí se llenaban, nunca entraban a la selva, ni siquiera para hacer la finta.

Todo eso estaba pasando aquí y a nadie le interesaba lo que pasaba: si la gente vivía, moría, se organizaba o no, porque además es un movimiento que no se manifiesta, sino que se está preparando, y como no hay ataques al ejército –porque el ejército entra varias veces y nosotros nos replegamos, lo dejamos pasar, lo dejamos salir y no nos encuentra. Y no hay invasiones de tierras porque no las promovemos. No hay nada, pues, que diga que esos rumores que se oyen es una guerrilla, porque las guerrillas no hacen eso. Las guerrillas atacan cuando hay soldados o promueven invasión de tierras.

Nada coincidía con nuestros esquemas, Y nosotros llegamos a tener membresías muy grandes. En 1991 hicimos una concentración de 5 mil hombres dentro de la selva, de varios lados que llegaron en ese entonces, en un sólo punto. Hicimos una fiesta, como la que viste el 8 de marzo, pero eran 5 mil y no pasó nada.

Cuando se empieza a hacer más fuerte el rumor (de la guerra) es ahí por el 93, y no es por nosotros, es por otros grupos allá por Altamirano. Otros grupos de organizaciones campesinas que desde un inicio usan la lucha armada como autodefensa. Cuando chocan, entonces cuando los finqueros empiezan a denunciar la guerrilla, pero se refieren a otras comunidades donde están grupos como la OCEZ.

Cuando nos descubren el campamento aquí, en mayo del 93, los finqueros se sorprenden porque, según ellos, el campamento estaba por Altamirano, porque ahí estaban los rumores, nunca se imaginaron que estaba aquí adentro.

Y en realidad ahí es cuando el gobierno y el ejército se dan cuenta. En mayo del 93.

¿Y por qué crees que no se haya hecho nada?

Por el Tratado de Libre Comercio.

¿Nada más por eso?

Había otras variantes ahí, estaba el asesinato del obispo Quesada, el autogolpe de Estado en Guatemala, todo en los mismos días. Pero yo pienso que en el campamento que nos descubrieron hubo elementos que llevaron al gobierno a darse cuenta de que lo que ahí pasaba tenía apoyo, mucho apoyo, y que al chocar con ese grupo necesariamente iban a tener que tocar a los poblados, pues era difícil hacer un golpe quirúrgico. Ese iba a ser el costo político, el que el gobierno pagó ahora el primero de enero y quiso evitarlo antes del Tratado de Libre Comercio. Y sí lo hizo.

http://desinformemonos.org/2014/01/como-es-posible-tantos-anios-muriendo/

martes, 7 de enero de 2014

Cuatro estrategias para que los maestros de la CNTE vuelvan a ocupar el Zócalo del DF por Pedro Echeverría V.

Cuatro estrategias para que los maestros de la CNTE vuelvan a ocupar el Zócalo del DF

Pedro Echeverría V.

 

 

1. El Zócalo de la ciudad de México es uno de los espacios más grandes y más bellos del mundo, además que por su historia ha sido el centro político por excelencia de la República mexicana. Mide 200 por 220 metros presididos por cuatro edificios e instituciones principales: El Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana, la Suprema Corte de Justicia y el Ayuntamiento del DF. En este espacio han hecho sus grandes mítines políticos todos los partidos, los grandes sindicatos y las marchas de los militares. Pero también los movimientos de oposición –particularmente los maestros-han ocupado este espacio centenares de veces para manifestar sus protestas.

 

 

2. El pasado 13 de septiembre fueron violentamente desalojados de él los maestros de la CNTE que llevaban casi cinco meses plantados en justa protesta por la imposición de una llamada Reforma Educativa que busca profundizar la privatización de la educación. Los profesores se defendieron pero fueron obligados a ocupar la explanada del Monumento a la Revolución. Allí estuvieron cuatro meses y el pasado domingo 5 de enero fueron nuevamente desalojados porque los empresarios y el PAN exigían su expulsión del DF. ¡Imagínense! Si a los maestros de la CNTE –que son los luchadores sociales más combativos y consecuentes del país- les hacen eso. Del resto se burlan la clase dominante mucho más.

 

 

3. El gobierno de Peña Nieto, así como sus aliados el PAN, PRD y demás partidos, con la aprobación de leyes en este primer año de gobierno, están imponiendo un gobierno más despótico y represivo. El los últimos 12 años vivimos dos gobiernos del derechista PAN que profundizaron la privatización, se entregaron más a los mandatos del gobierno de los EEUU y del FMI, así como que provocaron la muerte y los asesinatos de alrededor de 100 mil mexicanos. Se dijo luego que el gobierno del "nuevo PRI", no sería tan tonto y asesino, pero después de estos primeros 12 meses hemos visto más de lo mismo: una economía sin crecimiento, un desempleo sin solución, igual cantidad mensual de muertos y asesinados, así como el crecimiento de la represión.

 

 

4. Los compañeros Rubén, Juan José y Francisco, principales dirigentes de la CNTE de Oaxaca, Michoacán y DF, han afirmado que en esta semana y la siguiente regresarán los miles de maestros que acampan en el DF y que retomarán el Zócalo, de donde nunca debieron desalojarlos. ¿Puede olvidarse que el Zócalo es el centro político de México y que pertenece al pueblo? Es un espacio del pueblo del DF en el que hacen también sus concentraciones y festivales; no un espacio en el que los grandes comerciantes y políticos puedan determinar a conveniencia inventando cualquier cosa. Sin embargo los pueblos del DF se reúnen en los espacios de sus delegaciones; casi nunca en el Zócalo por las distancias que representa.

 

 

5. Para la CNTE tomar el Zócalo por sorpresa queda descartado porque hay tantos orejas y vigilantes que cada minuto tienen la obligación éstos (bajo la amenaza de perder su empleo) de informar a sus superiores sobre lo que ven y escuchan. Querer tomarlo con confrontaciones –tal como lo hacen los valerosos y bravos anarquistas- con las decenas de miles de policías forrados y armas con gases, caballos y perros, tampoco resulta porque pueden surgir muchos descalabrados y presos; querer hacerlo mediante una negociación con el gobierno –además de las terribles e inaceptables condiciones que imponen-  puede poner en peligro la independencia. Pienso que esas estrategias deben descartarse.

 

 

6. Parece que la única posibilidad de tomar el Zócalo sin condiciones, es mediante un gigantesco movimiento de masas que obligue a las fuerzas armadas a replegarse. Pero esta estrategia de la toma con la fuerza de las masas nadie la ha practicado. Ni al EZLN ni a López Obrador en otros tiempos, pudo impedírselo el gobierno de Fox ni tampoco los gobiernos del DF habían sido tan derechistas. En una ocasión, en 2006, estuvieron más de un mes en la explanada los lópezobradoristas, pero con la autorización del gobierno del DF. ¿Se recuerda que el pasado dos de octubre la gran manifestación estudiantil de masas fue encapsulada y no pudo romper el cenco militar-policiaco que bloqueaba la marcha impidiendo que llegara al Zócalo?

 

 

7. La bronca de los movimientos de masa son los continuos bloqueos de carreteras que realiza el ejército para evitar que cientos de autobuses lleguen a apoyar los actos políticos de oposición. En muchísimas ocasiones los militares bien armados han cortado las carreteras, calles y avenidas, para desviar o por lo menos retrazar los apoyos a los actos de protesta. Sin embargo, a pesar de todas las dificultades los trabajadores tenemos la obligación de defender nuestros derechos y de aprovechar todas las coyunturas para avanzar. Sería muy importante y urgente brigadear, volantear todo el distrito federal y llegar a acuerdos con todos los organismos de izquierda para tomar esa estratégica plaza ahora muy militarizada y derechizada. (7/I/14)

 

 

http://pedroecheverriav.wordpress.com

pedroe@cablered.net.mx

lunes, 6 de enero de 2014

Segunda parte de la entrevista inédita “Nosotros no queremos un cambio de nombres”: Subcomandante Marcos

Segunda parte de la entrevista inédita

"Nosotros no queremos un cambio de nombres": Subcomandante Marcos

"La expectativa de este movimiento es triunfar, lograr que en este país haya democracia, libertad para escoger una u otra forma de gobierno o sistema social o como le llamen, y un equilibrio inicial de los factores sociales y económicos hasta lograr una justicia real": Subcomandante Marcos, marzo de 1994

Gloria Muñoz Ramírez
Fotografía: Luis Jorge Gallegos
Leer Texto Completo

México. En esta segunda parte de la entrevista realizada al subcomandante Marcos en marzo de 1994, en la comunidad tzeltal de Prado Payacal, en la selva Lacandona, el jefe militar y vocero zapatista se refiere a sus primeros encuentros con la sociedad civil y a los motivos que llevaron al EZLN a entablar el primer diálogo con el gobierno, luego de los primeros días de la guerra. Marcos habla también de las primeras "bajas" en el entonces gobierno de Carlos Salinas de Gortari y de sus ajustes internos después del asesinato de Luis Donaldo Colosio y, posteriormente, retoma la historia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, su origen y formación en las montañas del sureste mexicano.

El inicio del diálogo con el gobierno y con la sociedad civil

El mismo revuelo que causó la guerra hace que el gobierno busque saber también qué está pasando. No creemos que el gobierno haya querido llegar a un acuerdo de paz, sino saber quiénes éramos y qué pasaba, saber porqué no nos podía acabar como le habían prometido los militares.

Al mismo tiempo, en la sociedad se empieza a generar esa misma expectativa: saber quiénes son, y buena parte de ella pide que se busque otro camino, dice que sí son justas las causas, pero que se busque el camino político; otra parte pide que nos presentemos para saber quiénes somos, para conocernos, para ver si somos lo que decimos que somos o somos otra cosa. Y ahí es donde nosotros decidimos presentarnos al diálogo, sin ninguna esperanza respecto a la respuesta del gobierno, pero queríamos hablarle al país de otra forma y por otros medios.

Y luego viene la etapa posterior al diálogo, donde se polarizan muchas fuerzas que estaban subyacentes hasta antes del diálogo. Parecía que sí había consenso por la paz, y luego se ve que no, que hay sectores de la población que quieren la paz, pero la de antes, no una nueva paz. Se ve que por lo menos una parte del gobierno no está interesado en la salida polítíca, sino sólo en ganar tiempo, en esperar el momento oportuno para una solución militar. Entonces se deteriora mucho el clima político para una solución negociada, y la culminación es el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

¿Las cabezas que han caído, la de Elmar Setzer (gobernador del estado), la de Patrocinio González (secretario de Gobernación); la de José Córdoba Montoya (brazo derecho de Salinas de Gortari), forman parte de ese balance?

Tal vez la de Córdoba, pero la de Patrocinio y la de Setzer responden a ajustes de cuentas internos más que a presión nuestra. Patrocinio tenía encima que era el encargado de Gobernación y debería haber sabido lo que estaba pasando, y además fue el gobernador de Chiapas cuando nosotros estábamos creciendo. Por qué no se dio cuenta, o si se dio cuenta por qué no dijo nada y si sí dijo por qué no lo escucharon. Alguien tenía que pagar por eso y le tocó a él. Lo de Setzer, pues fue por sus torpezas, por cómo se manejó al principio del movimiento. Ellos pensaron que para que nosotros nos sentáramos a dialogar había que mandar una señal, en ese caso la de quitar a un gobernador duro.

¿Y la de Córdoba?

Yo pienso que viene del deterioro del ambiente, en el que una parte es lo que hizo el EZLN, pero no todo. Está el propio asesinato de Colosio. Córdoba ya tenía entonces dos errores grandes, el del EZLN, por supuesto, y luego el de Colosio.

La participación del EZLN en esos cambios dentro del gobierno es mínima. Luego dicen "bueno, ya lograron muchas cosas, ya cálmense, tranquilícense", pero como quiera todo eso que ha pasado no le hado ni democracia, ni libertad  ni justicia a este país, que es lo que nosotros queremos.

Nosotros no queremos un cambio de nombres. Si sigue sin haber cambios profundos que propicien una democracia, el ejercicio de la libertad política y como consecuencia el cumplimiento de la justicia, porque si no la cumples pues te quitan y ponen a otro, que es la presión que debe tener cualquier gobernante, pues entonces no hay un cambio. Tienden mucho los periodistas y algunos politólogos a ver en todo esto cambios estructurales, pero nosotros, de veras, no lo vemos así.

¿Cuáles son sus expectativas en estos momentos?

La expectativa de este movimiento es triunfar, lograr que en este país haya democracia, libertad para escoger una u otra forma de gobierno o sistema social o como le llamen ahora, y un equilibrio inicial de los factores sociales y económicos, hasta lograr una justicia real.

El movimiento tiene la perspectiva de, por lo menos una parte, seguir creciendo en la clandestinidad; mientras la otra también se mantiene clandestina pero visible en el sentido de que ahí están, están armados, poseen un territorio, quieren tal cosa y pueden atacar y defenderse. Otra parte, los topos se preparan para cuando nos golpean a nosotros tomar ellos el relevo.

¿Y qué hay en el resto del país?

Algunos puntos sueltos de simpatizantes…La parte que es mero del ejército, sobre la que se fincó el EZ, es muy pequeña, no podemos decir que sea del país, aunque tiene ramificaciones, es muy ralita, como la barba.

Ya después del primero de enero, pues aparecen simpatías por varios lados, pero en el nivel declarativo o en el de ayuda, sin implicarse.

¿No hay organización zapatista en el resto del país?

En el sentido clásico del término, no. Hay como una base de despegue, muy, muy pequeña.

¿Sólo en el centro?

Yo no dije que era en el centro. No, no está en el centro.

La formación del EZLN. Sus primeros pasos

En la formación original del EZLN coinciden dos factores, por un lado un grupo de personas de origen citadino, pequeño, unos diez o doce…Digamos que eran 12, que venían de los fracasos en movimientos pacíficos o legales, consideraban que estaban agotadas las vías para un cambio democrático, gente del 1968, del 1971, de los choques populares de protesta, con la expectativa de que la lucha fuera un camino, entre otros, para cambiar el mundo. No en el sentido de la lucha armada como un todopoderoso, que por sí sola generara un cambio, en ellos no estaba esa concepción. Eso fue hace diez años.

Por otro lado, un grupo indígena, campesino, del sureste de Chiapas, también en el mismo proceso, pero sin preferencia con la lucha armada, sino en el sentido de abrir cauces democráticos ante la imposibilidad de la lucha legal, con condiciones de vida muy pobres y con un sector social integrado por los finqueros, los ganaderos, los terratenientes, muy beligerantes contra ellos, en fin, lo que ahora es Chiapas, lo que ahora ustedes descubren en Altamirano, desde hace muchos años así era.

Estos dos grupos, los de la ciudad y los indígenas, se plantean la necesidad de preparar la lucha armada. Desde el inicio en el primer grupo, el que es citadino, urbano, se maduran las experiencias de las guerrillas de los setentas, la concepción del foco, el balance de guerrilla urbana y de guerrilla rural, el movimiento urbano que crecía con acciones de propaganda y se solventaba económicamente con secuestros, con recuperaciones. Digamos que es la línea muy esquemática, con muchos matices de la experiencia guerrillera de los setentas, muy golpeada por la represión, desmantelada casi en su totalidad.

Este grupo pensaba que no, que la guerrilla no podía nacer de un foco, que era algo que había preparar, que su parte primordial, su columna vertebral, era el apoyo de la población, que no necesariamente se manifestaba en el momento del enfrentamiento armado, sino desde su preparación.

La cuestión económica, el financiamiento de esta guerrilla en esta nueva concepción, no podía venir de acciones de este tipo, que pusieran en riesgo la vida de los compañeros o del personal civil, como los secuestros o asaltos con fines terroristas. Entonces se recurría a la colaboración. Era una organización muy pobre económicamente, se sostenía con lo que cada uno podía aportar, según sus medios o el trabajo en el que estaban como profesionistas, maestros, etcétera.

Confluyen dos necesidades: Por un lado la necesidad de la autodefensa frente a un sector social compuesto por los finqueros y el gobierno estatal y municipal que los favorecía, y que los protege todavía. Y del otro, una nueva concepción guerrillera en México, tan nueva que no se viene a conocer hasta el primero de enero de 1994, porque su novedad estaba en que no supeditaba su aparición al hecho de actuar, sino a que estuviera preparada para hacerlo. La forma de financiamiento fue de tal forma que el aspecto militar correspondiera al aspecto político, es decir, tú crecías tanto como el mismo pueblo te abastecía, no recurrías a otros medios para conseguir apoyo económico, recursos o equipo. Eso hace que esa concepción sea a muy largo plazo, o al plazo que marque su mismo crecimiento político. Y es eso lo que marca la línea militar nuestra, tan antimilitar en ese sentido, donde no se le da tanto peso al aspecto militar, sino al político.

Pues bien, esas dos formas confluyen y se plantean el problema de dónde. Finalmente, si tú quieres preparar un grupo armado, entrenarlo, pues tiene que ser un lugar que reúna ciertas características para no ser detectado, porque tu propósito es justo que no te descubran, lo que quieres es prepararte, no enfrentarte. Entonces el grupo de indígenas campesinos de Chiapas, muy avanzado políticamente, una especie de élite política, dice "vénganse para acá, aquí hay condiciones". Y es así como entra el primer grupo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en 1983.  Ahí dicen, "bueno, nos vamos a alzar y nos vamos a llamar Ejército", porque la aspiración era a no funcionar como guerrilla sino plantear una estructura de ejército regular, pensando en que la tirada era aglutinar grandes contingentes armados y no grupitos que estuvieran haciendo acciones terroristas. Zapatista, por la expectativa de los compañeros del campo, con todo el problema de la tierra que es muy agudo en el estado. Y de Liberación Nacional porque siempre se planteó que la lucha fuera nacional, y que se articularía con otras fuerzas para un movimiento más amplio, revolucionario.

Así llega el primer grupo a la selva y se empieza a trabajar en el aspecto militar. Hay que estudiar manuales norteamericanos y mexicanos de instrucción militar, primero guerrillera. Agarramos los manuales de contrainsurgencia norteamericanos y luego los mexicanos, que en realidad son sólo una traducción de los primeros. Y empezamos a aprender a vivir en la montaña, a caminar, a cargar, a conocer las rutas, el terreno, los animales, sus huellas, su olor. En fin, toda la lógica dentro de la selva. En la selva de la que te estoy hablando no hay poblados, nadie se mete ahí, ni siquiera los campesinos, porque es muy hostil, muy agresiva. La montaña te hace de nuevo o te avienta para afuera.

Pasaron varios años en los que el grupo que está en la montaña vivía del grupo que estaba en la ciudad, con la ayuda de ese otro grupo de indígenas que es el que apoya en pasar las cosas hasta la montaña, a un lugar en el que nosotros pasábamos a recogerlo.

De cualquier forma nosotros tratamos de no depender del alimento que mandaban de la ciudad, porque sabíamos que en cualquier momento se cortaba. Por eso le dábamos mucho a la cacería y al conocimiento de plantas que hay en la montaña, y así poder balancear un poco la alimentación que teníamos.

Lo que sigue es que el grupo de indígenas empieza a hacer el trabajo político, explicando en los pueblos que en determinado momento se va a necesitar la lucha armada, porque el gobierno no hace caso, y que eventualmente se van a agotar los caminos legales, las vías pacíficas para resolver los problemas. Y en un caldo de cultivo donde los ganaderos y los finqueros son muy agresivos, esta idea empieza a prender, pero todavía muy lento.

La concienciación sobre las condiciones de vida es tan evidente que no necesitas explicar más. En este caso, el trabajo político consistía en explicarles que había que contemplar una forma más de lucha, en este caso la lucha armada. En esos momentos el contacto sigue siendo muy cuidadoso, compartimentado, y así se va creciendo poco a poco, lo que hace que se alargue la vía de abastecimiento, y que sea más fácil meter y sacar cosas, porque más gente colabora. Y empiezan a aparecer colaboraciones espontáneas, nos mandan tostadas, alguna fruta, lo que se da en las casas de los compañeros, y un poco de café. Primero todo esto se mandaba hasta determinado punto, ahí lo dejaban, y sin que ellos supieran quién lo hacía, uno de nosotros bajaba y lo pepenaba, y lo llevábamos a otro lado, a donde estaba nuestro campamento.

La cosa era tan limitada que la tostada la guardábamos para una fiesta, por ejemplo para el 8 de marzo, para el primero de mayo, 20 de noviembre, esos días nos tocaba una tostada a cada uno y tomábamos café también. En ese tiempo los compañeros de los pueblos, que eran pocos aún, querían conocer personalmente a quienes estaban ayudando. Y ahí hay otro cambio respecto a guerrillas anteriores, porque les damos paso a los campamentos, que se supone que es algo que no debe hacer la guerrilla, por seguridad y por otras cosas. Pero ellos llegan a los campamentos y empiezan a pedir instrucción militar, algo muy elemental porque nosotros estábamos más dedicados a aprender a vivir de la montaña y apenas estábamos aprendiendo de los manuales posiciones de tiro y orden cerrado (lo que hace que una unidad militar se mueva como colectivo). Entonces llegan ellos y nos dicen "por qué no me enseñas eso". Y a partir de ese momento ya no nada más entregan la carga, sino también llegan a aprender. Y como nosotros llevábamos una vida muy intensa, le sacábamos provecho al día porque dependíamos de la luz del sol, en las tardes y en las noches nos sentábamos a platicar, y ahí los que habíamos leído algo pues les platicábamos a los demás. Era un especie de seminario, como dicen ustedes, y a cada quien le tocaba exponer un tema. Y entonces los compañeros empiezan a meterse también en esa dinámica, en esa forma de aprender la política, sobre todo la historia de México.

Ahí se empieza a tejer entre nosotros y ellos una relación muy grande, muy unida, muy difícil de romper.

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PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA

Publicada el 01 de enero de 2014

México. Durante casi 20 años, y sin motivo aparente, se guardó esta entrevista con el subcomandante Marcos, vocero y jefe militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Los primeros días, semanas y meses de 1994 corrían vertiginosamente y los casetes se acumulaban, pues los y las periodistas le plantábamos la grabadora al primer descuido. Y en uno de esos, en la comunidad tzeltal de Prado Payacal, el subcomandante accedió a hablar sobre la estrategia de la guerra, las maniobras y el despliegue militar, sobre los errores de esos días primeros de combates con el ejército federal, los cálculos iniciales, el resultado, el primer balance. Habló del origen de las armas y del equipo, y delineó la primera victoria de un movimiento que hoy cumple 20 años.

También habló del inicio del diálogo con el gobierno, de las primeras sorpresas, de su postura frente a los partidos políticos y de lo que en ese entonces pronosticaban ya los zapatistas para este país.

Los casetes se guardaron y se transcribieron este diciembre de 2013. La entrevista se realizó en marzo de 1994, luego del asesinato del entonces candidato priista a la presidencia, Luis Donaldo Colosio. Marcos concedió en ese momento hablar con el semanario Punto, pero el resultado no vio la luz entonces. Hoy se publica en Desinformémonos este material inédito de un hombre que habló así cuando probablemente se estaba descubriendo a sí mismo, y le daba a conocer al mundo entero los motivos de su lucha.

Aquí la primera parte.

¿Cuál es la estrategia militar del primero de enero de 1994? ¿Qué se propusieron?

La estrategia tenía que ser la de un ejército regular, y no la de una guerrilla, porque se contaba con la gente necesaria para hacer esas acciones como ejército regular; de eso dependía que pudiéramos brincar los obstáculos que preveíamos, sobre todo de manejo ideológico del movimiento, que nos acusaran de narcoguerrilla, de extranjeros, de bandidos, y de todo eso con lo que tienen que cargar las guerrillas cuando aparecen.

Era necesario dar un golpe que fuera lo suficientemente espectacular para que no se sostuvieran las tesis que manejan el gobierno y los medios en contra nuestra. Por eso se decide que el ataque sea en las ciudades. No empezar combatiendo como las guerrillas tradicionales, con pequeños golpes en algunos lados a columnas móviles o pequeñas guarniciones, sino ir sobre las ciudades para inmediatamente dar a conocer el movimiento, sus características y su fundamento social.

Se planea empezar con Altamirano, Margaritas, Ocosingo, San Cristóbal de las Casas, y continuar con Oxchuc, Chanal, Huixtán y Comitán. Tres de estos últimos se consiguen: Chanal, Huixtán y Oxchuc y el de Comitán no alcanza a realizarse porque el ataque en todos lados no empieza simultáneamente, sino con horas de diferencia, lo que permite que el enemigo alcance a reaccionar en sus cuarteles-base, en estos casos los de Rancho Nuevo y Comitán, y los periféricos: Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Tonalá, Villahermosa y Tenosique, el cerco externo, como le decimos nosotros.

Con el pensamiento básico de la propaganda armada se decide la estrategia del primero de enero, es decir, no es en términos militares que se decide, sino en términos de propaganda.

La estrategia estaba pensada para el 31 de diciembre a las cero horas, pero se da hasta el primero de enero. No alcanzamos a salir a tiempo. Había unidades que estaban muy retiradas de los puntos de reunión y no llegaron a tiempo el día 31 para iniciar los ataques. Esto ya es parte de los errores. Los ataques en Altamirano y Ocosingo empiezan hasta las seis de la mañana. El primer ataque que se da y el primero que tiene éxito es el de San Cristóbal, a la una de la mañana; después el de Las Margaritas, a las tres de la mañana; luego el de Altamirano, a las siete de la mañana; y el último el de Ocosingo, hasta las tres de  la tarde del día primero. En parte de ese día caen Chanal y Oxchuc; y en la madrugada del 2 de enero cae Huixtán. Esa madrugada ya tenemos siete cabeceras municipales en nuestras manos.

¿Cuál es el despliegue militar, en qué consistió?

No es despliegue, es la maniobra estratégica. Las maniobras militares son, a grosso modo, de dos tipos: las de dispersión o dislocación, que quiere decir que te repartes en el terreno; y las de concentración, que es cuando juntas fuerza en un lado para dirigirla en una dirección. En este caso fue una maniobra de concentración de fuerzas sobre los puntos de ataque, y después de despliegue.

En el caso de las maniobras de concentración, el problema es que tienes tropa dispersa, porque  tu base combatiente es la misma población, su asiento natural no es un cuartel, como el ejército federal, sino su mismo poblado, por lo que para poder tener masa, cantidad de tropa, pues necesitas concentrarla, y para eso necesitas moverla. Y como es el golpe inicial, se necesita hacerlo en secreto. Tienes que cuidar el paso por fincas, por carreteras, y llegar a un punto, concentrar tropa y tratar de moverla con vehículos hacia los puntos de ataque, en este caso a Ocosingo, San Cristóbal, Altamirano y Las Margaritas.

Después de que las concentraciones se dan con disparidad de tiempo, cosa que no estaba en el plan, por supuesto, aunque era una variable que habíamos tomado en cuenta, se dan los ataques, tienen éxito, y luego se da el despliegue de fuerzas para juntarlas otra vez sobre puntos más fuertes, en este caso los cuarteles de Comitán y de Rancho Nuevo. Otra parte de la fuerza se repliega, es decir, se retira a controlar el territorio del que se salió, la plataforma de despegue, en este caso la Selva Lacandona. De la fuerza que atacó Ocosingo, una parte pequeña de la tropa se queda ahí, es la que queda cercada; y la mayor parte de la tropa se regresa a controlar este territorio, que es el nosotros teníamos previsto que si había fracaso en las otras ofensivas, tendríamos que replegarnos para acá.

Se da el despliegue de las fuerzas y empiezan a marchas dos columnas sobre el cuartel de Rancho Nuevo y, ya fuera de tiempo, otra columna sobre Comitán, cuyo ataque tendría que haber sido simultáneo.

Llegan dispares las columnas en Rancho Nuevo. Una está a tiempo y la otra llega después, por lo que no se logra concentrar la fuerza. Hay una patrulla que se adelanta imprudentemente (por el mando que la envía) y choca con el ejército. Ahí perdemos a 14 compañeros, y se desorganiza esa columna, pierden el control los grupos de mando, y empieza una retirada muy desordenada. Otra columna se queda en las montañas del sur de San Cristóbal esperando órdenes, en este caso teníamos que hostigar el cuartel de Rancho Nuevo, para dar tiempo a la tropa que había quedado dispersa a que se retirara en orden para que no la persiguieran; ya había empezado el cerco sobre Ocosingo y teníamos también que aflojar ahí. Entonces, los días 3, 4, 5 y 6 estuvimos peleando en las inmediaciones del cuartel de Rancho Nuevo con ese objetivo, es decir, ya no tratábamos de tomarlo, sino de fijar a la tropa ahí para que no desplegara.

Cuando Ocosingo cae en las manos del ejército federal, nos retiramos de Altamirano y de Las Margaritas, de acuerdo al  plan. Y también la columna que estaba fijando el cuartel de Rancho Nuevo. Todos esos días son de repliegue, hasta que se da el cese al fuego.

¿Entraron a Rancho Nuevo?

No. Es mentira eso de que entramos y que agarramos a no sé quién.

¿Estaba contemplado?

Sí, pero falló la llegada de las columnas. Con una maniobra de pinzas se iba a atacar por dos extremos.

¿Y en conjunto cuales fueron los errores? Mencionaste ya el de Ocosingo, Altamirano, el de la patrulla. ¿Qué fue lo que pasó?

Bueno, la tardanza en el inicio de los ataques en Altamirano y Ocosingo no es un error. En términos militares manda el general clima y el coronel terreno. Tú puedes hacer planes maravillosos, pero el clima es quien te va a permitir hacerlo, y el terreno te va a obligar a hacerlos de una u otra forma. Los verdaderos generales de la guerra son esos, el tiempo y el terreno. En este caso el tiempo jugó en contra nuestra en Altamirano y Ocosingo. Había que sacar tropa de muy atrás, el camino estaba muy malo….todo eso que ves, ahí por donde entraste, todo lleno de lodo. Los vehículos se atascaban y como era mucho trasiego se jodió más el camino. Otra tropa de plano tuvo que irse caminando, diez, doce horas, para llegar a los puntos de recolección ya en la carretera buena. Entonces lo que pasó no es un error del mando.

¿Y errores estratégicos?

Ninguno, tácticos sí. Entre los errores tácticos es que la tropa que estaba en Ocosingo cede los accesos y se encierra en el mercado. Es un terreno que no manejamos. Es decir, tú no puedes llevar a la tropa a pelear donde no sabe pelear, pues la pones en desventaja. Para un ejército popular, que no está bien armado, tienes que llevarlo a pelear en ventaja, cuando estás seguro de que vas a ganar. En Ocosingo, el oficial al mando se encierra en la zona del mercado, y aunque tenían órdenes de retirarse inmediatamente después de que chocaran con el ejército, no lo hacen, se mantienen y luego los cercan, por lo que tienen que combatir en una terreno que no les tocaba, en donde además implicas a la población civil, que es algo que no debes hacer. Esto fue un error táctico. Y los errores tácticos en las guerras se pagan con muertes, los estratégicos con muertes y con retrocesos gigantescos, no sólo la gente que se te muere, sino además la forma en la que queda tu ejército o tu organización para hacer lo que sigue, lo que tienes planeado, lo que puedes hacer después.

¿Otros errores?

No, pues fueron pequeños, sin consecuencias. Órdenes incumplidas, como que no se destruyeran los palacios municipales hasta que se hubieran abandonados. Hubo varios que fueron destruidos a la entrada en lugar de a la salida. Pero esto es comprensible, porque para los compañeros significan el centro del oprobio, donde vive el gobierno que tanto los despreció, humilló y maltrató. Por eso es comprensible que no se pudieran controlar, pero no deja de ser un problema en un ejército que no se pueda controlar en determinado momento a la tropa. Pero eso no tuvo consecuencias. Ocosingo sí.

¿Hubo después un Tribunal de Guerra donde se evaluaron estos errores? ¿A qué se llegó? ¿Para qué fue el Tribunal?

Los Tribunales de Guerra se conforman bajo determinadas circunstancias, es decir, no existen más que para un caso concreto. Uno fue el de Absalón Castellanos, lo que se iba a hacer con él, sabiendo que había que juzgarlo. Y los demás fueron de indisciplinas o faltas a los reglamentos que hubo en los combates, o lo que pasó después, como indicaciones que dieron los mandos y no se cumplieron, o que ya estaban de por sí en las leyes y no fueron cumplidas. Por ejemplo, está prohibido que los militares cobren impuesto de guerra, pues tiene que hacerlo una autoridad civil del poblado o de la región, y hubo oficiales que estuvieron cobrando impuestos de guerra. Tres. Claro, lo entregaban al poblado, pero como quiera no les tocaba eso. Lo tienes que señalar porque si dejas el precedente luego lo pueden seguir haciendo y se puede colar la corrupción o el bandidaje, es decir, que tengas un ejército en el que una parte se convierte en una gavilla de bandidos que luego se dedique a robar, en este caso bajo la bandera zapatista. Por eso se tenían que señalar y sancionar estas conductas.

¿Y el armamento de dónde viene?

Armas viejas, pedaceadas, algunas que se consiguieron ya rotas, descompuestas, de la Segunda Guerra Mundial, fueron reconstruidas por compañeros del servicio de materiales de guerra, los armeros. Ellos agarraban la pieza y con manuales y diagramas fueron probando la forma de acomodarlas, hasta que quedaban listas. Y así arreglaban otra y otra. El principal trabajo de ese servicio era arreglar armas viejas que estaban descompuestas, rifles 22, chimbas, escopetas de taco que ya tenían mucho tiempo en los poblados y que las tenían los compañeros en los poblados.

¿Y también las demás armas las perfeccionan? ¿Las modifican?

Ahí lo que hacíamos era convertir armas semiautomáticas en automáticas, de ráfaga. O se les hacen arreglos para francotirador, o para lanzar granadas. Estos son arreglos más fáciles.

¿Y todo esto cómo lo aprendieron?

Es la misma historia que no crees tú ni nadie, que es la de los manuales. La vieja técnica del método del ensayo y el error. Se hace una pieza, se prueba, no sirve, se vuelve a hacer y así hasta que queda.

¿Fabrican explosivos?

No. No tenemos material para fabricarlos. Los explosivos que tenemos son los que le quitamos al enemigo en combate. El único explosivo que no es explosivo es la pólvora, que se usa para cohetes y cohetones. Es fácil de hacer, pero no es muy eficaz como explosivo. Hace ruido pero no tiene poder destructivo. No es como la dinamita.

¿Minas?

Las minas sí, con la dinamita que le decomisamos al enemigo. Hacer una mina no es problema, el problema es el explosivo para que truene, para que haga daño, para que chingue un tanque o un camión.

¿Granadas?

Granadas de mano fabricamos algunas. Otras conseguíamos (inertes), que se anulan para que no exploten, las reparábamos y las rellenábamos de pólvora. Y les cambiábamos el mecanismo de acción, no es el stoping que usan las granadas modernas, que se los quitas y automáticamente se encienden, corre un tiempo y explotan. Nosotros las usamos con mecha, así como en las caricaturas, nada más que el cuerpo es de una granada normal, pero el contenido explosivo no es el plástico que usan las granadas, igual su poder destructivo es más limitado.

¿De dónde sale el dinero para comprar todo eso y hacerse un ejército regular?

El despegue sale de los mismos compañeros o gente que colaboraba en las ciudades. Es relativamente barato el inicio del Ejército Zapatista. Quiero decir, éramos pocos hombres y prácticamente lo único que se compró fueron los parques, las balas. Porque las armas se fueron recolectando de varios puntos, armas viejas, carabinas M, rifles 22, armas usadas que había por varios lados. El problema era el parqueo y ahí sí se gastó. Pero el gasto mayor era la alimentación porque no había entonces apoyo de los pueblos, y había que meterla desde la ciudad. Pero como era una unidad pequeña que tendía a ser autosuficiente, tenía que aprender a vivir de la montaña, comer de ella, y cuando se aprendió esa carga económica bajó.

En esa primera etapa se hace el trabajo de sobrevivencia y ahí se resuelve la dependencia de la línea logística, que es cómo se alimenta tu tropa. La línea que viene de la ciudad es muy vulnerable porque la pueden agarrar en un retén o cortar simplemente con un cerco y ya te chingaron. Entonces, cuando puedes resolver que el mismo terreno te de comer, acortas tu línea logística. Un ejército con esa línea corta, es fuerte, uno que la tiene muy larga es débil, porque es muy vulnerable. Cuando nosotros nos adaptamos a la montaña, acortamos la línea, y eso evitó también que fuéramos detectados, pues no hay mucho trasiego de gente, ni de medios, ni de equipos de la ciudad al campo.

Luego se pasa a la etapa política y entonces se amplía la línea logística, que se hace más rica, más grande, y ahí es donde ya es posible ampliar la línea de combatientes, sin recargarse en la línea logística de la ciudad, porque puedes mantenerlo con el mismo apoyo de los pueblos, y lo puedes hacer porque es la misma gente de los pueblos la que se incorpora. Eso es lo más difícil de un ejército, darle de comer y un lugar dónde moverse, vivir pues.

Del lado de los equipos, nosotros ya habíamos probado equipos comerciales que no servían en la montaña, como los que usa el ejército federal o el ejército norteamericano, o el camping, los equipos que usan los exploradores, boy scouts y todos esos…o los periodistas, como esa bota que traes ahí…

La bota es lo más importante de una guerrilla, el calzado, y ese sí no te lo puede dar la montaña, por lo menos en una primera etapa. Tendrías que pasar a la etapa del apoyo de los poblados para curtir piel, y poner a alguien a aprender zapatería y conseguir los materiales. Esto se hace y se manda gente a que aprenda. Sigue siendo pequeña la columna y no se batalla en hacerlos, pues no tienes que conseguir muchos pares, ni de uniformes, en el caso de la costura.

También sabíamos que la ropa que no sirve es la ropa de algodón, se pudre muy rápido. La mezclilla tarda mucho en secarse y no sirve para la montaña. El naylon es más resistente, no se pudre y tarda poco en secarse en un territorio en el que llueve nueve meses al año y los otros tres meses te llueve adentro, porque sudas mucho. Para esto hicimos un taller de costura también en comunidades. Se hacen en varios poblados cuando empiezan a entrar muchos combatientes milicianos e insurgentes. La tela se compra por varios lados, de tal forma que no se detecte que alguien está comprando mucha tela del mismo color. Pero aunque así fuera, como no es una guerrilla actuante, es difícil pensar que eso se está formando.

El naylon, los techos donde vivimos, los compramos en cualquier mercado. Con eso te proteges de la lluvia. Y las hamacas las tejemos nosotros, sólo comprábamos el hilo. Cada uno que llegaba tenía que tener su hamaca.

Es una guerrilla barata.

¿Pero de dónde sale el dinero para comprar todo eso que es barato?

En la primera etapa, como te digo, sale de las colaboraciones de los compañeros que tienen empleo en la ciudad, o familiares de gente que no sabe para qué va el dinero.

¿Y para las armas?

En la segunda etapa, cuando ya entran más compañeros en los poblados, están las armas que de por sí tienen. Y por otra parte las que empiezan a comprar algunos pueblos que pueden hacerlo porque tienen ganado o cafetal en colectivo. Ellos juntaban el dinero, nos lo pasaban a nosotros, y ya alguien de nosotros se encargaba de buscar dónde conseguir esas armas. Es ahí donde se hace el contacto con gente del antinarcotráfico, que son los que daban los golpes a los narcotraficantes y luego revenden las armas. Ahí se consiguieron armas baratas, porque son "negras", es decir, ya tienen el antecedente de que fueron usadas y nadie las quiere, y por eso bajan de precio. Las armas limpias, que nadie ha usado antes, son más caras. Así se logran conseguir algunas armas de calibres grandes, pero sobre todo parque, que es el coco de cualquier guerrilla. Ahí el problema de las armas no es grande, porque el terreno juega del lado nuestro.

Cuando se da la orden del Comité de que hay que atacar las ciudades, ahí sí tienes un problema porque ya el terreno no juega de tu lado, entonces se hace un trabajo de infiltración e investigación, de inteligencia militar, para ver dónde hay armas. Infiltramos a las guardias blancas de los finqueros y hacemos una especie de retrato hablado de todas las fincas, hasta saber incluso en que cajón están las armas. Esa información la usamos el 31, cuando todos los finqueros estaban en las ciudades celebrando el año nuevo. Fue una operación limpia, rápida, porque ya sabíamos dónde mero buscar, y obtenemos así varios cientos de armas.

Luego, apoyados en la sorpresa del golpe inicial, recuperamos otros cientos de armas ya de calibres del ejército y de la policía.

¿Se arman más entonces prácticamente después del primero de enero?

Sí. Definitivamente. El 31 de diciembre es cuando tenemos potencial de fuego. Antes, no. Sí teníamos armas adecuadas para el terreno en el que estábamos, pero no para lanzar un ataque de tal envergadura. De hecho, los ataques de las ciudades dependían de esa peinada a las fincas.

¿A más de dos meses de la guerra, cuál es el balance que hacen?

A nivel estratégico es una victoria. Es decir, aunque perdimos algunos combates, por ejemplo el de Ocosingo, mantenemos el control de un territorio todavía, a casi tres meses del inicio de la guerra. En inferioridad numérica y de medios, damos a conocer nuestro movimiento, nuestras demandas, su base social, y brincamos todas las acusaciones de narcoguerrilla y la de los extranjeros que ya nadie se la traga, aunque todavía alguien lo suelta por ahí. En ese sentido, el problema se desplaza de quiénes son, a si es bueno o no el camino. Es decir, ya nadie cuestiona las causas que originaron el movimiento. Todos aceptan que hay condiciones sociales muy lacerantes, una situación política muy asfixiante, que hacen hasta cierto punto lógico que pase lo que pasó. Entonces la discusión se desplaza a por qué con las armas, por qué no mejor el diálogo y todo eso. Todo esto le da mucho oxígeno a un movimiento armado, eso te hace brincar etapas donde primero tienes que convencer a la gente de que no eres extranjero, no eres narcotraficante, no perteneces a una facción del gobierno, que sí tienes base popular. Y eso ya te pone frente a otros problemas. Nosotros le jugamos eso, le apostamos a brincar etapas y ponernos de lleno ante la sociedad como interlocutores. La sociedad es la que pregunta entonces quiénes son y qué quieren. En este sentido, creo que lo logramos, que tuvimos un éxito estratégico, sobrevivimos, existimos, aunque nuestras posibilidades militares son muy limitadas, nuestras posibilidades políticas son gigantescas, envidiables, diría yo, para cualquier otro movimiento.

Nuestro análisis político sobre la situación en la que íbamos a estallar se quedó corto. Calculábamos que había descontento y que iba a atraer simpatías el hecho de que alguien se levantara a protestar, pero no a tal grado de lo que ocurrió.

Luego viene la etapa del diálogo, que es la que nos agarra de sorpresa.


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