sábado, 5 de diciembre de 2009

De la socialdemocracia y los capitalismos de Estado a la Izquierda

De la socialdemocracia y los capitalismos de Estado a la Izquierda

Izquierda es una palabra que, a fuerza de mal uso y de abuso, como ocurre con democracia, socialismo, justicia e igualdad, parece haber perdido todo sentido e introducir una cierta ambigüedad cuando se trata de explicar los procesos sociales y las identidades políticas. Esto revela los permanentes intentos de sustitución del lenguaje que buscan levantar una cortina de humo sobre la realidad, esconderla o disfrazarla en vez de ponerla en evidencia. En ese empeño, vaciar las palabras de su contenido, sustituirlas por fraseología hueca o pervertir su sentido, daña la capacidad de comunicación del ser humano, introduce la confusión, opera una suerte de asimilación de contrarios. "Hoy resulta que es lo mismo, ser derecho que traidor", escribía Enrique Santos Discépolo. En vez de pueblo se habla de gente y en vez de izquierda de progresismo. ¿Se trata de lo mismo o se intenta confundir la significación de étimos diferentes y hasta contrarios?

¿Qué entendemos por izquierda, democracia, ciudadanía, socialismo, proyecto y transformación? Nadie quiere escuchar o leer más recetas. Sería iluso, después de las lamentables desviaciones constatadas en el siglo XX, persistir en tratar de elaborar fórmulas rígidas para interpretar e intervenir la realidad, o pretender poseer la verdad absoluta y conocer al dedillo el correcto camino a seguir. Otra cosa es tener convicciones, principios y proyectos así como la voluntad de llevarlos a cabo, y verificar cada día, contrastando el pensamiento a la realidad, la adecuación del primero a la segunda. Tal método, enraizado en la práctica política, en la profundización y en la extensión permanente de los derechos de cada cual, debiese acercarnos a la verdad. Para ello, el tiempo siempre es ahora. Y los interpelados siempre seremos nosotros.

Las viejas ideologías de izquierda producen desazón, desconcierto y hasta rechazo entre quienes, a falta de un aggiornamento doctrinario convincente, no sintonizan con el siglo XXI, no logran entender la sociedad real tal cual es, ni pensarla como pudiese o debiese ser. Hubo momentos en que el camino parecía más fácil porque había modelos que seguir o de los cuales inspirarse. Modelos que, desafortunadamente, no llevaron a buen puerto. Hay dos ejemplos de aquello que me parecen esclarecedores. De una parte el capitalismo de Estado, el mal llamado "socialismo real" que no era real ni era socialismo. De la otra la socialdemocracia que terminó negando la democracia y lo social.

En un principio el socialismo se expresó en una serie de teorías que, aun cuando describían muy realistamente los males que derivaban de las desigualdades producidas por la sociedad capitalista, señalaban de manera muchas veces abstracta o "utópica" los posibles remedios. Estas doctrinas socializantes arrancaron de las ideas del igualitarismo y la fraternidad que nacieron con la Revolución francesa. Así, durante el siglo XIX el socialismo agrupaba a un conjunto de doctrinas que se oponían al individualismo característico de la teoría económica clásica y que proponían una mayor injerencia del Estado, o de lo colectivo, en la economía como único mecanismo para garantizar la justicia social. En Inglaterra, Robert Owen intentó traducir un ideal abstracto de rescate social en un auténtico programa político cuyo "brazo armado" consistía en la asociación cooperativa de los productores, mientras que en Francia, Charles Fourier y Saint-Simon propusieron formas asociativas y cooperativas entre capital y trabajo y entre asociaciones de solidaridad y de reivindicación social. También hubo propuestas de reorganización revolucionaria más directamente políticas, como la de Auguste Blanqui, quien acentuaba la autogestión en el proceso productivo.

Polemizando con estas respuestas al capitalismo en pleno desarrollo y a sus desastrosas consecuencias para el proletariado, Karl Marx desarrolló su teoría acerca del socialismo sobre bases denominadas "científicas" a través del estudio de las contradicciones internas del capitalismo adjudicándole una importancia vital a la manifestación explícita de los intereses opuestos de las clases sociales, y un papel protagónico a la clase obrera en la superación del capitalismo como modo de producción. Es así como nace la distinción entre socialismo utópico y socialismo científico.

Sucesivamente el pensamiento de izquierda se fue construyendo en el capitalismo, desde el capitalismo, en paralelo al desarrollo del capitalismo. Siempre parecía haber respuestas, diversas, contradictorias, y a veces claramente antagónicas, pero siempre era posible encontrar guías para la transformación.

Hoy el cuadro es distinto. Hoy no hay modelos, y eso no es necesariamente negativo. En la historia de las ideas de izquierda aflora como uno de los principales puntos de inflexión la caída del muro de Berlín en 1989. La principal importancia de los sucesos derivados del derrumbe de los llamados "socialismos reales" (que no eran más que capitalismos de Estado), radica en que ese proyecto representó el símbolo más importante de la realización política que impulsaba la izquierda vetusta. Si esa forma de "socialismo" fracasó, el capitalismo, por el contrario, no triunfó: los problemas que este último engendra permanecen, se agudizan. Se trata justamente de los problemas de justicia social que la utopía comunista pretendía resolver por medio de un sistema que aseguraba el pan a cambio de la negación de la libertad.

El capitalismo agónico de la actualidad pretende asegurar la libertad a cambio de la negación del pan. Sobre la actual crisis del socialismo, el cientista político Norberto Bobbio ofrece una aguda reflexión: "el dramatismo sin precedente de estos eventos está en el hecho de que ocurrió la crisis de un régimen o la derrota de una potencia invencible. Aconteció lo contrario en forma que parece irreversible: la transformación total de una utopía, una de las más grandes utopías políticas de la historia (exceptuando la utopía religiosa) en su exacto contrario; (esta utopía) empujó a enteras masas de desheredados a la acción violenta, induciendo a hombres de alto valor moral al sacrificio de la propia vida y a afrontar la prisión, el exilio y los campos de exterminio".

En la actualidad, ninguno de los grandes problemas sociales y políticos para los que el socialismo y el comunismo aparecían como alternativas ha encontrado solución. Lo que deja la cuestión del capitalismo como un desafío propio del presente siglo. La Izquierda de hoy debe reconstruir sus bases doctrinarias. Por ningún motivo debe caer en los peligrosos revisionismos que ya conocemos, sobretodo con sus vertientes más "renovadas". Los principios que nos orientan son los mismos. El capitalismo se ha transformado, intenta sobrevivir, volver a imponerse sin contrapeso. Nosotros debemos proponer nuevas herramientas para interpretarlo y superarlo. Bajo pena de perder el siglo XXI.

Izquierda, como concepto y espacio de lucha, permite enfrentar el futuro con una identidad clara, sin ambigüedades. Pero requiere ser redefinida. Recuperar su potencia original, la brillante promesa del desarrollo inmoderado de las libertades. Un buen punto de partida puede ser la definición que nos brinda Karl Polanyi en su ya clásico libro "La Gran Transformación", donde plantea al socialismo como "la tendencia inherente en una civilización industrial a trascender al mercado autorregulado subordinándolo conscientemente a una sociedad democrática. Es la solución natural para los trabajadores industriales que no ven ninguna razón para que la producción no sea regulada directamente y para que los mercados no sean más que un aspecto útil pero subordinado de una sociedad libre"(1).

Esta visión implica unas premisas bastante profundas, tiene su particular forma de observar la democracia, el mercado, la producción y la autonomía de los grupos subalternos. Polanyi se refiere a los obreros industriales. Hoy la izquierda debe ampliar ese concepto a las múltiples manifestaciones de lo que puede ser categorizado como los grupos productivos-subalternos, que incluye el amplio espectro de trabajadores de servicio, indígenas, estudiantes, el vecino, etc.

La izquierda vista como la expansión incesante de espacios democráticos en el proceso productivo (el control democrático del lo que producimos, el cómo producimos y cómo distribuimos los excedentes de esa producción social) es algo que va más allá de lo que tradicionalmente se entendía por socialismo o comunismo: la estatización de los medios de producción, y su explotación bajo la Planificación centralizada de un aparato burocrático. Lo anterior no es una idea nueva: desde la socialdemocracia hasta el anarquismo han renegado de esa posición. Quizás lo nuevo sería el cómo entendemos esta democratización de la esfera económica y nos diferenciamos de lo que vendrían a ser falsas dualidades dentro del campo de la izquierda (dualidades que nos obligan a tener: leninismo o socialdemocracia, planificación centralizada y burocrática o economía social de mercado, en fin el comunismo o la socialdemocracia).

Eric Olin Wright(2) plantea que el socialismo habla del control social de los espacios productivos y reproductivos de la sociedad, el control mediante procesos deliberativos de los espacios político-económicos que constituyen los grandes núcleos de poder social actual. En este sentido, ejemplos como el ya clásico Presupuesto Participativo de Porto Alegre, las Juntas del Buen Gobierno por parte del EZLN en México, las experiencias de los piqueteros de fábricas autogestionadas en Argentina, lo que ha sido Wikipedia como enciclopedia cibernética libre y gratis, el movimiento del software libre, serían ejemplos de lo que es la constante apropiación social de sus espacios de producción y reproducción.

No sólo eso, sino que esos mismos actos niegan activamente el principio de la mercantilización , dándole un sentido diferente a la producción, a los espacios sociales, a Internet, generando desde la propia base un tejido social que es esencialmente crítico. Una economía de mercado se sustenta en la transformación de los pilares mismos de cualquier sociedad (hombre-naturaleza-medios productivos y sus interrelaciones) en mercancías, o sea, una economía de mercado no puede existir sin una sociedad de mercado, donde el hombre pasa a ser fuerza de trabajo (una mercancía), la naturaleza pasa a ser un bien transable (otra mercancía) y los medios productivos se privatizan, o sea, la estructura social se organiza al ritmo de la necesidad de acumulación, la esfera económica se desarraiga de las instituciones sociales, y más aún, hegemoniza tales espacios, transformando las bases de la sociedad en lo que Polanyi definiera como "mercancías ficticias" (el hombre, la Naturaleza).

Lo que implica el control social (principio democrático fundador de la izquierda) es "desmercantilizar" estos espacios democratizándolos, o sea, negar positivamente el modelo desde sus propios pilares. Bajo esta perspectiva la izquierda no puede ser un programa constituido previamente (una especie de "ladrillo" pero de la Izquierda), en un conjunto de políticas públicas nacidas desde el Estado para la ciudadanía pasiva, ni una estrategia para conquistar el Estado ("la izquierda no yace en un proyecto de ley" afirmaba genialmente Gramsci).

La izquierda también tiene un lazo profundo con la democracia, y si es así, también con la necesidad de hacer que la democracia supere los procedimientos formales y llegue a las bases materiales de las relaciones de poder actuales. Eso es así por la convicción de que, como afirman Antonio Negri y Félix Guattari (3), "no hay democracia posible sin la solución del problema del trabajo y del dominio. Toda forma de gobierno democrático debe ser también una forma de liberación de la esclavitud del trabajo, una nueva organización libre de la cooperación productiva". Hemos hablado de negación-positiva de los procesos mercantiles.

Con esto me refiero a que, la sociedad de izquierda no es un Estado al cual llegar, sino que, parafraseando a Marx y Engels, es un proceso que niega y supera la realidad. Es un proceso activo en el cual nuestras acciones generan espacios alternativos, la propia manifestación es un proceso de autoafirmación. Por ejemplo, las manifestaciones homosexuales no son sólo para exigirle al Estado determinado proyecto de ley, son manifestaciones que en sí mismo son liberadoras. Sus atuendos, expresiones, sus acciones y su forma de mostrarse ante la sociedad, son en sí mismas emancipadoras (al momento de enfrentarse ante la sociedad, asumen su condición y perseveran en su ser). Ese tipo de expresiones auto afirmativas son las que interpreto como negación positiva, y se basan en que en el mismo proceso de acción política se generan los espacios liberadores.

Con el énfasis en estas experiencias auto afirmativas como acción política queremos distinguirnos de los sectores de la Izquierda vetusta que ven la movilización, las protestas y las acciones sociales sólo en términos instrumentales, como medios para alcanzar un objetivo deseado (generando una división entre los sujetos que asumen el rol de medios y los que piensan en los fines) (4).

¿Cómo categorizar lo anterior? ¿Qué somos: revolucionarios, reformistas? ¿Leninistas, socialdemócratas? en última instancia "¿Reforma o revolución?". Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Una de los temas esenciales que como impulsadores de lo nuevo debemos sacar de nuestros hombros son las ahora falsas dicotomías de las izquierdas del siglo XX.

Estas obligaciones a categorizarnos entre dualidades han dejado de lado alternativas que hoy consideramos más creativas (siendo, en su esencia, mucho más radicales que aquellas alternativas que nos proponían). ¿Queremos reformas o quiebre radical? ¿Extremistas o moderados?

Ante esto proponemos (con toda la irresponsabilidad posible) un fuerte "éxodo" de sus alternativas y parámetros. Tal como Paolo Virno (5) planteara, "en lugar de afrontar el problema eligiendo una de las alternativas posibles, se cambia el contexto en el cual se inserta el problema. El "exit" consiste en una inversión desprejuiciada que altera las reglas del juego y hace enloquecer la brújula del adversario" .

Nuestro "éxodo" cambia sus parámetros y rechaza sus dicotomías. Más aún, y a pesar de lo extraño que parezca, considero que las alternativas categorizadas como reformistas o revolucionarias guardan en su esencia, un acuerdo implícito, un consenso tácito. Este consenso yace en ver al Estado como el medio necesario para, desde sus aparatos, realizar las transformaciones. La promesa leninista era "apoya la toma violenta del Estado para que desde allí, nosotros, el Partido-Vanguardia hagamos las transformaciones necesarias", mientras que la promesa socialdemócrata es "vota por nosotros (Partido o Coalición) para las elecciones de tus representantes ante el Estado, para que, desde allí hagamos las transformaciones necesarias".

Su propuesta guarda dos premisas: 1. El sujeto social es esencialmente pasivo, apoya o vota para que una elite (revolucionaria o burocrática) haga las transformaciones. 2. Las Transformaciones se hacen desde el Estado hacia abajo, no desde abajo hacia el Estado (6). 

Estas dos premisas son puestas en duda por nuestra perspectiva. Ya he planteado que nuestra propuesta guarda relación con las prácticas auto afirmativas, con el énfasis en el carácter "social" de la Izquierda, que pone su luz en la necesidad de que los propios grupos subalternos comiencen a tomar poder en sus espacios, desmercantilizando sus espacios mediante sus propias acciones. Sólo de esta forma podemos comenzar a construir las bases sociales, políticas y de poder que puedan a largo plazo, generar tal tejido social que sea capaz de llevar en sus hombros la transformación absoluta del capitalismo hacia el socialismo.

En este sentido, lo que buscamos es generar un "contrapoder" en una estructura social, construir el clima de una dualidad de poder; el poder democrático-popular contra el poder centralista-mercantil. Esta estrategia (que es un fin en sí mismo) se acerca mucho al grito en el desierto que dio Antonio Gramsci cuando criticaba desde la cárcel fascista, tanto a los maximalistas como a los reformistas de la Izquierda italiana. Su propuesta de cambio de estrategia de la "guerra de movimientos" a una "guerra de posiciones" se centra en las nuevas realidades de las sociedad occidentales, donde los centros de poder existentes en la sociedad civil hacían de ésta una compleja red donde confluían poderes y saberes que en conjunto construían una hegemonía sobre los grupos subalternos (haciendo así al Estado un Poder recubierto de múltiples poderes en la esfera de la sociedad civil, la esfera política rompe los marcos liberales del Estado, insertándose en la sociedad civil).

Estos poderes y saberes se centraban en el desarrollo de nuevas instituciones de construcción de verdades (Escuela, Universidades, Iglesias, Medios de Comunicación, Centros Culturales, etc.) y de la mercantilización total de la sociedad (la sumisión real del trabajo al capital, el momento en que, parafraseando a Negri, la sociedad misma deviene en fábrica), donde tanto el individuo como su entorno devienen en mercancías (recordemos que para Gramsci la esfera productiva es el momento donde se inicia la hegemonía), generando la Hegemonía (entendido como el consenso básico que sostiene la estructura social) de un grupo social dirigente y dominante. Una elite político económica no sólo es dominante (posee el monopolio de los medios de producción y destrucción) sino que es, ante todo, dirigente, impone su visión de mundo ante el resto de la sociedad donde construye los pilares sociales sobre los que establece su dominio.

Luis Casado, en su Lingua Comoediae Chilensis (7), analiza como en Chile por ejemplo, los políticos, los hombres de negocios y los medios de comunicación han transformado la lengua castellana en un instrumento de dominación económica y en un sedativo político. Si Gramsci consideraba aquella situación, también consideraba que la Izquierda debía tener una estrategia apta para esas nuevas condiciones. Ante esto, planteó la estrategia de la "guerra de posiciones" que consiste, según nuestra perspectiva, en la necesidad de (re) construir un tejido social desde las propias bases sociales (desde las Escuelas, universidades, espacios urbanos, fábricas, medios de comunicación, etc.) para construir una multitud contra hegemónica (antes de ser dominante, antes de la toma del Estado, como planteó Gramsci).

Esta multitud contra hegemónica se sustenta en sus propias instituciones democráticas de base, tiene su propia institucionalidad, que minan al Estado y a la propiedad privada desde los propios espacios locales (desde sus cadenas más débiles, las comunas, como lo es el ejemplo de Porto Alegre o de las Juntas de Buen Gobierno Zapatista). Esas acciones, que se institucionalizan en "poder popular" es el poder democrático (contra hegemónico) que se impone desde las bases, las raíces, los pilares del poder centralista-mercantil.

Esta estrategia rompe con la dicotomía Revolución-Reforma, ya que no cree en la estrategia de los dos pasos, por el contrario, considera la necesidad de democratizar los espacios sociales para luego, y con la fuerza acumulada de una nueva urdimbre social, tomar al Estado (previamente democratizado por las acciones locales).

¿Sirve de algo por lo tanto tomar espacios del Estado, tener concejales, alcaldes, diputados, senadores?, ¿no estaremos reproduciendo un discurso "autonomista" o anarquista? No, no somos ni comunistas, ni anarquistas, ni autonomistas, ni socialdemócratas, somos de Izquierda. Consideramos que construir un contrapoder democrático y de base, requiere del fuerte apoyo de instituciones estatales, de su apoyo técnico, institucional y jurídico. No se pueden mantener o perpetuar espacios deliberativos si no están institucionalizados, y para eso necesitamos el apoyo de políticas públicas que sustenten estos espacios. Pero como izquierdistas, debemos tomar estas políticas para aumentar y profundizar la democracia popular y de base (para conquistar nuevas trincheras), ya que como afirma conscientemente André Gorz (8) "No hay instituciones o conquistas potencialmente anticapitalistas que, en un periodo largo, no sean erosionadas, desnaturalizadas, reabsorbidas, vaciadas de todo o parte de su contenido si el desequilibrio que su aplicación origina no se explota, a partir del momento en que se manifiesta, mediante nuevas ofensivas."

Así, nuestra perspectiva de izquierda y hay que ser enfático, no es un metadiscurso, un gran proyecto que debamos implantar en bloque, sino un proceso de constante democratización de los espacios que determinan nuestra existencia. Pero estas prácticas no son revolucionarias directamente (no ponen en jaque directamente la estructura social), pero sí minan sus pilares. La población no aceptará el socialismo si no lo ve como un fin próximo, posible, que se estén dando las premisas para su realización y siendo parte de este proceso de realización.

La izquierda, el socialismo y la "conquista del poder" son términos abstractos si no pasan por objetivos intermedios, por objetivos parciales que sean sensibles directamente a la población y que permitan, mediante sus soluciones locales "auto afirmativas", vivir el ser de izquierda como una realidad ya en acción.

Pero estas prácticas no son reformistas necesariamente, ya que por un lado se plantean cambios tendientes a desmercantilizar los espacios sociales (barrios, comunas, escuelas, fábricas, medio ambiente) y por otro, se plantea devolver las decisiones sobre el cómo administrar esos espacios a la propia sociedad, con el fin de ampliar esos espacios deliberativos, de reconstruir redes, tejidos, urdimbre, en fin, un nuevo poder popular.

Así, las reformas que se proponen encierran en sí mismas una potencia de transformación radical en la medida en que permitan ampliar el campo de decisiones de la sociedad sobre sus espacios, de otra forma, aquellas reformas sólo perpetuarán el poder establecido.

Cuando decimos que debemos repensar totalmente la izquierda hacemos fuerte hincapié que hay cosas que debemos rescatar del pasado. La izquierda, expresada en los modelos socialistas y comunistas, es esencialmente moderna creo yo más que por su presunción científica, porque afirma la capacidad de un sujeto, cualquiera sea este, de construir su historia.

Para las visiones mas cientificistas de estos modelos, existen ciertas leyes de los cambios y las transformaciones de la sociedad, pero existe también la capacidad humana de actuar sobre la sociedad y esas leyes. En ese principio es que seguimos sosteniendo una teoría que no implica contradicción entre discurso y práctica.

Nuestro nuevo proyecto no debe ser un proyecto global de contenidos específicos, es decir una serie de medidas que definen lo que es el socialismo, como se acostumbraba a pensar. Sino que supone un largo proceso que no tiene hoy por hoy un punto fijo de llegada.

No nos importa asociarnos políticamente a grupos heterogéneos y de distinto origen. No nos importa que haya socialistas mezclados con ex comunistas, políticos teóricos revueltos con partidarios de la lucha armada, simpatizantes trotskistas, asociados con jóvenes maoístas y fidelistas. Nosotros queremos un Partido de la IZQUIERDA en donde se puedan fundir distintas ideas, teorías y tendencias sin exclusiones con la sola condición que propicien el cambio social y la construcción de una sociedad, en la cual el interés social esté por encima del individual.

- El autor es coordinador de la candidatura presidencial de Jorge Arrate y presidente del Partido de Izquierda (PAIZ).

Notas.

  1. Polanyi, Karl, "La Gran Transformación", Editorial Fondo de Cultura Económica, segunda edición en español, 2003, p. 294.
  2. Wright, Erik Olin; Fung, Archon, "Deepening Democracy: institutional innovations in empowered participatory governance" Editorial Verso, 2003.
  3. Negri, Antonio; Guattari, Félix, "Las Verdades Nómadas & General Intellect, poder constituyente, comunismo", Editorial Akal, serie Cuestiones de Antagonismo, 1999, p. 20.
  4. Todo el tema de la autoafirmación como acción política está muy bien expuesto (aunque a veces se cae en posiciones que podemos catalogar de anarquistas) en Raúl Zibechi, "Genealogía de la Revuelta" Editorial FZLN, 2004.
  5. Virno, Paolo, "Gramática de la Multitud", Editorial Colihue, 2003, p. 72 .

6. Lo anterior se centra en la categorización de Immanuel Wallerstein sobre la estrategia tradicional de la Izquierda "de dos etapas", tal como afirma, "La estrategia de la izquierda desarrollada durante la segunda mitad del siglo XIX y vigente hasta que fue más o menos rechazada en el último tercio del siglo XX (simbólicamente, podríamos hablar del período 1848-1968), fue, evidentemente, la denominada estrategia en dos etapas: primero, obtener el poder estatal; después, transformar el mundo" en "Una Política de Izquierda para una época de Transición" en Revista Iniciativa Socialista, número 64, primavera 2002.

7. Casado, Luis (2009), Lingua comoediae chilensis, Ed. El Afilador. Santiago de Chile.

8. Gorz, André, "Estrategia Obrera y Neocapitalismo", editorial ERA, 1969, p. 205.

Desfiladero

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Desfiladero

Por miedo a Elba Esther, Lujambio censura a Latapí

Jaime Avilés

Al someterse a una tomografía que buscaba otra cosa, el ex sacerdote jesuita, filósofo, sociólogo e investigador especializado en temas educativos Pablo Latapí Sarre supo que le habían crecido tumores malignos en un pulmón y en el hígado, pero decidió no recurrir a la radio ni a la quimioterapia, por considerar que tengo 82 años y he vivido una vida llena de satisfacciones, por lo que debo ya aceptar mi muerte, y porque quiero morir con dignidad, sin subordinar mis últimos días a los tratamientos médicos que, a lo más, en mi caso, prolongarían mi vida unas semanas o meses.

La noticia lo sorprendió a finales de diciembre de 2008. En mayo de ese año había publicado Andante con brío. Memoria de mis interacciones con los secretarios de Educación. Por eso, al descubrir que estaba en las garras del cáncer y le restaba poco tiempo, resolvió escribir un nuevo título alusivo a la música: Finale prestissimo (final rapidísimo), inspirado en una idea de Beethoven. Éste "indica que el cuarto movimiento de su Novena Sinfonía es un Finale presto (final rápido), pero al inicio de la Oda a la Alegría modifica el presto a prestissimo", alcanzó a explicar don Pablo en la primera nota a pie de página de ese, su último volumen.

Para llevar a cabo su proyecto, invitó a la investigadora Susana Quintanilla, con quien lo escribió a dos voces. Ella lo ideó, promovió, contactó a la editorial y supervisó con gran esmero el proceso de elaboración, además de organizar una serie de entrevistas con amigos, colegas y discípulos de Latapí, entre ellos Miguel León-Portilla, Fernando Solana, José Ángel Pescador, Miguel Limón Rojas y otros. Finale prestissimo es un compendio de conclusiones postreras de don Pablo sobre los temas esenciales de su existencia (la educación pública y privada, la religión, la SEP, el SNTE, los pobres, los indígenas, el dinero, la música, Dios...) y una semblanza polifónica de su vida y sus trabajos.

Amante, como José María Pérez Gay, de las culturas germánicas; fundador de instituciones (como el Centro de Estudios Educativos), diplomático (representó a México ante la UNESCO), simpatizante del EZLN (fue miembro de la comisión verificadora de los acuerdos de San Andrés), crítico del régimen en sus libros y en sus agudos artículos de prensa, Latapí era en suma un erudito, un maestro y un católico de izquierda, ampliamente respetado dentro y fuera del país.

Susana Quintanilla no tuvo, por lo mismo, ningún problema en lograr que el Fondo de Cultura Económica aceptara publicar Finale prestissimo. Con ayuda de Horacio Rodríguez dell Arcipret, que entrevistó a los íntimos conocedores del sabio, y de Elsa Naccarella, que cuidó la edición, Quintanilla consiguió que en su lecho de muerte don Pablo leyera su obra póstuma antes de que ésta se fuera a la imprenta. Otros ojos, menos generosos, observaban con angustia la gestación del libro, y otras manos se tronaban nerviosas e inquietas los dedos, sin saber qué hacer. Entre ellas, especialmente, las del nuevo secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio.

Y todo porque en las páginas 38, 39 y 40 de su libro, Latapí insertó un capítulo denominado El SNTE. Su poder, que fustiga sin clemencia a Elba Esther Gordillo. El "control corporativo sindical –escribe– construido en 70 años de priísmo, se ha vuelto factor y condición esencial para la gobernabilidad del país. En los nueve años de gobierno panista no sólo no se ha intentado desmantelar el poder sindical, sino que se han reforzado sus alianzas con él. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es parte fundamental de ese poder y así hay que entenderlo: más que una asociación gremial que defiende los intereses laborales de los maestros, es un grupo político que lucha por conservar y ampliar sus territorios y formas de influencia", denunció don Pablo, antes de agregar en una nota a pie de página:

"De 2006 a la fecha, la actuación descarada de la lideresa Elba Esther Gordillo así lo demuestra; ahora se dedica, y con éxito, a 'vender votos' en coyunturas electorales precisas, y lo hace aprovechando a los maestros, a los que ha capacitado para este oficio". Más adelante, en otra nota a pie de página, Latapí abunda: La renuncia de la secretaria (Josefina) Vázquez Mota es, en este contexto, un acto ambiguo: hay elementos para considerarla como victoria de Elba Esther Gordillo, así como la ratificación posterior de su yerno, Fernando González, como subsecretario de Educación Básica...

La consecuencia más funesta de esta situación, prosigue Latapí, es la reducción real del poder educativo del Estado, ya que el margen de acción de las autoridades está severamente acotado por la intromisión sindical en casi todas las áreas de la política educativa, por lo que suele decirse que hay un clandestino cogobierno de la educación (que a veces se manifiesta sin pudor político alguno).

Cuando Lujambio se enteró de que el Fondo de Cultura Económica iba a divulgar estas feroces opiniones de una personalidad tan distinguida, le envió un mensaje a don Pablo con la atenta súplica de que eliminara esos párrafos, aseguran fuentes que atestiguaron la escena. Pero Latapí se negó de manera terminante. Si no quieren que diga eso entonces no les doy el libro, respondió, seguro de que éste aparecería sin duda bajo otro sello editorial, y con el relato de la vergonzosa petición de Lujambio a guisa de prefacio.

Nacido en 1927, Pablo Latapí Sarre murió en la ciudad de México el pasado 4 de agosto. En una declaración pública, entregada a los medios, el dizque titular de la SEP, Alonso Lujambio, expresó sus muy sentidas condolencias por el fallecimiento de quien fuera fundador de instituciones educativas, escritor infatigable, crítico independiente y formador de investigadores en la materia. Finale prestissimo se terminó de imprimir y encuadernar en septiembre de 2009 en Impresora y Encuadernadora Progreso SA de CV, calzada San Lorenzo 244, según el colofón que así lo acredita. El Fondo de Cultura Económica no alteró en absoluto su redacción final. Pero hay tres preguntas que todavía no hallan respuesta: ¿dónde se puede conseguir, qué librería lo vende, en qué bodega lo tiene escondido Lujambio?

En el mundo de nuestros días, la vida de un libro es tan improbable como la de una tortuguita acabada de nacer. De cada mil que salen del huevo enterrado en la playa y caminan hasta el mar, sólo una alcanzará la edad adulta; la gran mayoría será devorada por pájaros o peces en menos de 24 horas. Al contrario de ellas, los libros quedan a merced de los lectores en las mesas de novedades de las librerías durante dos meses; si en ese breve lapso nadie se los come, si no se convierten en un éxito de ventas instantáneo, pierden su oportunidad y se van al olvido. Finale prestissimo ni siquiera llegó a las mesas de novedades del Fondo. Tal vez si ustedes preguntan por él en la Rosario Castellanos, un empleado irá a buscarlo a un estante secreto y volverá orgulloso de su hallazgo. Pero si no preguntan...

Temeroso de Elba Estéril y de su inmenso poderío, Lujambio confirmó su pequeñez y la certeza del diagnóstico de don Pablo: el verdadero secretario de Educación Pública es el SNTE (aunque la verdadera maestra de los niños de México sea Televisa). Por eso, entre otras muchas cosas, nuestro país está destrozado y su única expectativa real es ganarle a Sudáfrica en Sudáfrica. Pero ya que de libros hablamos, hay dos que no deben perderse: Miss Narco. Historias reales de mujeres en el narcotráfico mexicano, de Javier Valdez Cárdenas, el excelente corresponsal de La Jornada en Culiacán, Sinaloa, y Tabaco, mentiras y exageraciones, de Octavio Rodríguez Araujo, que dos ex fumadores empedernidos, Humberto Mussachio y este tecladista enfisemático, presentarán el próximo jueves 10 en Gandhi a las siete de la noche.

PD: ¿Podrá Marcelo con Juanito? ¿Le regalará Iztapalapa al PRI? ¿Apoyará a Brugada como Obama a Zelaya en Honduras?

jamastu@gmail.com

Desfiladero

Por miedo a Elba Esther, Lujambio censura a Latapí

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http://www.jornada.unam.mx/2009/12/05/index.php?section=politica&article=004o1pol

jueves, 3 de diciembre de 2009

ASTILLERO

ASTILLERO

Julio Hernández López

Tal como se había rumorado, el conservadurismo avanzó ayer a la hora de nombrar sustitutos de Mariano Azuela y Genaro Góngora. En el paquete de arreglos entre PRI y PAN para repartirse tajadas del pastel de los relevos institucionales y las decisiones legislativas, el gabinete de Felipe Calderón ganó ayer dos nuevos miembros en las personas de Luis María Aguilar y Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, surgidos de la manga ejecutiva y elegidos por el Senado, que se ha convertido en rica fuente de acuerdos mercantiles de elite.

La nueva conformación de la Supremamente Corta de Justicia consolida un desbalance favorable a la derecha que se suma a otros episodios en los que languidece la confianza popular en la funcionalidad de sus instituciones. Poco podrán esperar de la máxima instancia impartidora de justicia quienes ven desde ahora un diseño faccioso, comprometido con el calderonismo y condicionado por factores religiosos –la jerarquía católica impuso vetos y promovió candidatos afines– e ideológicos.

La mala telenovela de la Corte se desarrolló mientras en una cafetería capitalina de aires cosmopolitas estallaba una sangrienta muestra de la podredumbre que domina el aparato nacional de presunta procuración de justicia. Alguien que había sido jefe policiaco federal fue asesinado y así se hizo más visible el entramado de aberraciones que a nombre de la tal guerra contra el narcotráfico se ha tejido en años recientes. Édgar Bayardo era testigo protegido de la PGR, informante de la DEA y servidor de los intereses específicos de la rama de Ismael Zambada, El Mayo, que junto con elChapo Guzmán dominan el cártel de Sinaloa. Bayardo había sido, además, consultor y funcionario consentido de Eduardo Medina-Mora, el ex ejecutivo del Grupo Desc, especializado en asuntos de petroquímica, inmobiliarios, autopartes y alimentos (Luis Téllez, ligado al grupo Carlyle, también fue ejecutivo de Desc) al que Fox convirtió en bisoño director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y luego en secretario de seguridad pública, hasta llegar a procurador general de la República con Calderón y, ahora, embajador de México en Londres.

El asesinato de Bayardo puso bajo la lupa el papel de los testigos protegidos y las condiciones en que se les permite actuar. El golpe dado ayer tiene como contexto el supuesto suicidio de un sobrino de El Mayo Zambada, el pasado 20 de noviembre, en una casa de seguridad de la PGR. Este sobrino había ayudado a encarcelar al entonces jefe policiaco Bayardo al delatar sus nexos con el cártel de Sinaloa. Elsuicidio de Jesús Zambada colocó a la ciudad de México en la ruta de las venganzas sangrientas y las ejecuciones públicas. Esas batallas entre bandos del narcotráfico instalan estratégicamente el factor del miedo en una ciudad capital a la que hasta ahora no han alcanzado los horrores de la guerra que sobre todo en el norte del país mantiene a los pobladores absolutamente a la defensa, abandonados y claramente sabedores de que en ese contexto del narcotráfico oficial y extraoficial todo puede suceder.

En ese contexto de retraimiento social ha sido lanzada una ráfaga demoscópica de Consulta Mitofsky que instala a Enrique Peña Nieto como el precandidato presidencial más adelantado, dejando atrás por mucho a sus compañeros priístas y con un catálogo débil y dividido de adversarios de otros partidos: los panistas, sin figura importante al frente (el tapado de Calderón es el secretario de desarrollo social, Cordero que no da ni para un platillo de fiesta municipal) y el perredismo con un López Obrador fuerte en su ámbito de partido, pero rechazado fuera de él y con Marcelo Ebrard mejor colocado en ese terreno general.

La cuestión de las encuestas no es ni siquiera un acto de fe, es decir, de creer o no creer, sino de historia y de veracidad. En el primer punto, el histórico, está claro que la mayoría de las casas encuestadoras importantes se pusieron en 2006 al servicio del golpe electoral contra López Obrador, al generar la falsa percepción de que milagrosamente habían cambiado las preferencias cívicas de un diciembre de 2005 al inicio del año electoral. Los datos de esas encuestas sirvieron para que las maquinarias mediáticas bien aceitadas tomaran los resultados como indicios científicos, irrefutables, casi bíblicos, a partir de los cuales defendieron y promovieron la tesis del increíble repunte felipesco.

Pero, entonces como ahora, el talón de Aquiles de esas encuestas está en la falta de mecanismos que permitan comprobar la veracidad de sus procedimientos y desenlaces, atenido todo, hasta ahora, a esbozos metodológicos que pretenden ser creídos a partir de la buena fe, nada más porque ellos, los empresarios redactores de informes de presuntos comportamientos de la opinión pública, así lo dicen. Impuestos así como presuntos sucedáneos científicos de los escrutinios hechos en la antigüedad por augures y brujos, han prosperado los despachos de estudios de opinión pública (montados en muchos casos por personajes ligados al ejercicio público, miembros de grupos políticos, malabaristas de sus intereses propios, redactores por encargo, inductores a comisión). El truco está a la vista: encuesta (o haz como que encuestas) que algo queda; luego, los medios amigos tomarán como verdad desmenuzable los datos acomodados y ¡zaz! ya hay tendencias electorales deseadas (y facturadas) y a partir de allí se puede explicar al votante desplazado el desenlace electoral que él en lo individual no entiende ni comparte, pero ahora estará cobijado por el manto de las encuestas supletorias de la voluntad sufragante.

Astillas

López Obrador escribió en Twitter: Ayer me calumnió Joaquín López Doriga en su programa de radio. Por este medio le estoy solicitando derecho de réplica. Espero respuesta... Y, mientras visitan www.twitter.com/juliojornada y Facebook con el nombre y apellidos de este tecleador instantáneo, ¡hasta mañana, con Carstens que quiere irse a curar el catarrito en el Banco de México!

México: ¿fin del Estado laico?


 
México: ¿fin del Estado laico?
Arnoldo Kraus


A Patrick Kennedy, congresista estadunidense, sobrino del primer presidente católico de ese país, le fue negada la comunión por suobstinado apoyo al aborto que contradice la doctrina de la Iglesia". El obispo de East Providence comentó que Kennedy está en pecado mortal. José Bono, presidente del Congreso en España, se encuentra "triste, como muchísimos cristianos", ya que la campaña episcopal ha amenazado retirar la comunión a los diputados que voten en favor de la ley del aborto. Y dijo: "Yo no soy un asesino, pero a Pinochet, que sí lo era, le daban la comunión". Ambos casos ejemplifican la imposibilidad de ser librepensadores dentro de las fauces de la Iglesia católica. Para la Iglesia las razones de los creyentes poco o nada importan. Negar la razón y borrar el libre albedrío es privilegio de la fe.
En México, las pronunciaciones en torno al aborto corren más de prisa y en otras direcciones. La asonada conjunta de los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional así lo indica. Aunque sus actos no equivalen al fin del Estado laico es urgente cavilar en los alcances de la unión bipartidista y sus vínculos con la Iglesia. Hay que pensar hoy en las amenazas que suponen esas uniones. Muerto el Partido de la Revolución Democrática o, más bien, aniquilado por su incapacidad y estupidez, es obvio que en las próximas elecciones triunfará el PRI o el PAN (de acuerdo con los analistas, la mediocridad de Acción Nacional será la razón para que el tricolorregrese a la Presidencia). Hay que pensar hoy en las amenazas que sufre la laicidad del Estado a partir de lo que ha sucedido con el tema del aborto.
En los últimos meses, gracias al binomio PRI-PAN se han aprobado reformas legislativas en relación con el aborto. La suma de fuerzas de ese binomio ha devenido cambios en 17 constituciones estatales, la cuales, debido a los cambios, penalizan el procedimiento, a pesar de que en el Distrito Federal la experiencia en ese rubro ha sido positiva. En la capital se han practicado aproximadamente 17 mil legrados; salvo por la lamentable muerte de una jovencita, no ha habido complicaciones médicas. En algunos estados, de acuerdo con las reformas legislativas, el aborto, incluso si la menor es una niña violada, está prohibido. Criminalizar a las mujeres que abortan es sinónimo de la ineptitud de nuestro sistema jurídico. Es también espejo del fracaso de nuestros gobiernos en los rubros salud, economía y derechos humanos.
Conviene escuchar lo que se dice desde afuera. Parto de la premisa de la neutralidad de las Naciones Unidas. Alberto Brunori, representante en México de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, comentó, respecto de las reformas legislativas recién aprobadas en nuestro país, que las modificaciones "pudieran constituirse en violencia estructural contra los derechos de las mujeres". Asimismo, agrega, es urgente establecer estrategias que incluyan "el acceso efectivo al servicio del aborto seguro…" Recordó que cualquier modificación a la legislación interna de un país tendrá que realizarse en consonancia con los compromisos internacionales adquiridos por el Estado mexicano.
El aborto es un problema de salud pública que atañe a las mujeres pobres y a las muy pobres. El aborto no es un problema de vida o muerte para las mujeres ricas. Aseverar que el aborto es una suerte de termómetro socioeconómico es correcto. El PRI y el PAN, con tal de ganar votos y sintonía con la Iglesia, han convertido el aborto en un problema ideológico y político, delegando, y olvidando, el problema de salud pública. Vetar el aborto, perseguir a las mujeres que lo hacen, orillarlas a procedimientos inseguros con frecuencia generadores de patologías graves (o incluso la muerte), criminalizar a las mujeres y amenazarlas con la cárcel viola los principios elementales de la ética.
En Estados Unidos y en España se conforman con negarles la comunión a los disidentes. En México el gobierno quiere más: pide las cabezas de todas las mujeres que aborten y de los médicos que se impliquen. Vetar el aborto en 2009 es sinónimo de criminalizar la pobreza. Hacerlo en 2009, desde el poder de los partidos políticos, es una amenaza contra la laicidad del Estado mexicano
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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Chiapas: la otra guerra de tinta e Internet

Chiapas: la otra guerra de tinta e Internet

 abraham. | 2 Dic 2009 

| Luis Hernández Navarro | La Jornada

En abril de 1995, José Ángel Gurría, entonces secretario de Relaciones Exteriores, declaró que el zapatismo era una guerra de tinta e Internet. Ahora, 14 años después, son los gobiernos federal y de Chiapas los que han lanzado una gran ofensiva de de-sinformación en contra de los rebeldes, los grupos defensores de derechos humanos y los movimientos sociales disidentes en ese estado.

La actual estrategia de comunicación gubernamental se inscribe en la arena de la "guerra de redes" (netwar). Según los analistas de la RAND, Arquilla y Ronfeldt, "Netwar se refiere a conflictos relacionados con la información en un nivel alto entre naciones o sociedades. Significa tratar de alterar, dañar o modificar lo que una población objetivo sabe, o piensa que sabe, acerca de ella misma y el mundo que la rodea. Una 'guerra de redes' puede enfocarse en la opinión pública, de las elites, o en ambas. Puede incluir medidas diplomáticas públicas, propaganda y campañas sicológicas, subversión política y cultural, engaños a, o interferencia con los medios, infiltración en redes de computadoras y bases de datos y esfuerzos para promover movimientos disidentes u opositores mediante redes de cómputo".

Esto es precisamente lo que el Estado mexicano ha hecho durante las semanas recientes en el estado sureño. La lista de provocaciones es enorme: detención y asesinato de opositores sociales, promoción de una campaña de rumores anunciando un nuevo levantamiento armado, intento de difamar al zapatismo divulgando falsamente una solicitud de apoyo económico de las juntas de buen gobierno hacia el Congreso local, liberación de paramilitares responsables de la matanza de Acteal e incremento de la presencia militar. Todo ello montado en una campaña en medios de comunicación para ocultar los hechos, a pesar de las evidencias.

Con el gobierno de Juan Sabines los grupos de poder tradicionales se han recompuesto. Caciques, finqueros, ganaderos y la más rancia nomenclatura política priísta ocupan posiciones claves en la administración pública, en el Congreso local y en San Lázaro. Varios participan en los grandes negocios locales asociados con personajes del ámbito federal.

No importa que este gobernador haya ganado la jefatura del Ejecutivo del estado como candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Él es uno de los gobernadores más cercanos al Presidente de la República. "Estamos con México y su presidente Felipe Calderón", ha dicho en más de una ocasión. En Chiapas, el hombre de Los Pinos se siente más cómodo que un muchas de las entidades gobernadas por el Partido Acción Nacional (PAN).

Juan Sabines maneja la vida interna de ese instituto político a su antojo: quita y pone dirigentes y candidatos. En ese estado, el sol azteca se ha convertido, en mucho, en el partido de los paramilitares.

La estrategia de comunicación de la administración estatal tiene dos pies: uno es el uso intensivo de televisoras y radio para "promover" Chiapas; el otro es una política de contrainsurgencia informativa, orquestada a partir del control de la prensa local y la divulgación en los medios nacionales de las posiciones de la administración de Sabines sobre asuntos conflictivos suscitados en la entidad.

En la versión chiapaneca contemporánea de "pan y circo", cotidianamente se filman capítulos de telenovelas, músicos consagrados graban discos y artistas de éxito se placean por ruinas, monumentos históricos y bellezas naturales. Los visitantes famosos son entrevistados en los medios de comunicación locales.

Aunque formalmente la guerra de papel contra el zapatismo y contra todo aquel que no quiera subordinarse a la política de "concertación" estatal es conducida por el Ejecutivo local, parte de la estrategia ha sido trazada desde el gobierno federal. Diego Cadenas, director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, asegura tener información confiable de que en las reuniones semanales del gabinete del gobierno de Juan Sabines siempre están presentes militares.

El más reciente eslabón de esta ofensiva informativa es la versión de que las juntas de buen gobierno solicitaron "reconocimiento" al Congreso local y al gobierno de Juan Sabines, hecho tan insólito como irreal. La mentira gubernamental tiene un objetivo central: deslegitimar la lucha zapatista, quitarle credibilidad a su propuesta. La maniobra es una grave ofensa. A pesar de la precariedad en que las comunidades en resistencia viven desde hace muchos años, han rechazado sistemáticamente cualquier tipo de ayuda gubernamental. Su dignidad no tiene precio, y así lo han mostrado al mundo.

No es la primera ocasión en la historia del conflicto en que las autoridades recurren a un montaje similar. Entre 1999 y 2000, siendo gobernador interino del estado Roberto Albores Guillén -estrecho aliado de Juan Sabines- se montó un show televisado en el que se anunció la deserción de 15 mil zapatistas que entregaron armas y pasamontañas. Los desertores eran militantes del PRI, varios de ellos paramilitares. Uno de los principales organizadores de esta ópera bufa fue Noé Castañón León, a la sazón titular del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, quien, curiosamente, es hoy secretario del gobierno chiapaneco.

La guerra de tinta e Internet contrainsurgente ha creado una situación política muy delicada en Chiapas. A ver si los gobiernos siguen jugando con fuego.

JACOBO Y GLORIA REFERENDAN ADHESIÓN A “LA OTRA CAMPAÑA”

JACOBO Y GLORIA REFERENDAN ADHESIÓN A "LA OTRA CAMPAÑA"

Entrevista de Zapateando con Jacobo Silva y Gloria Arenas,

para Nómada Sintópico. 8 de noviembre de 2009 (EXTRACTO)

Zapateando: Jacobo y Gloria forman parte de la Otra Campaña, un movimiento civil, pacífico, no electoral ¿Cómo deciden sumarse a este movimiento?

GLORIA: Cuando surgió la Sexta Declaración de la Sel-va Lacandona, Jacobo estaba en un penal de máxima seguridad. (10 años estuvo en penales de máxima segu-ridad). Y yo en un penal de mediana seguridad. Yo tenía acceso a los diarios y leí la Sexta Declaración completa. Me identifiqué, es un docu-mento que nos interpela. En especial a la gente que nos consideramos de izquierda, pero de izquierda de abajo. No de la gente que está arriba gobernando o en partidos que se dicen de izquierda pero en realidad no lo son. Me sentí interpelada, me quise integrar por convencimiento, para participar al lado de tantos compañeros aquí en México. Jacobo no tenía acceso ni a periódicos, ni a revistas ni a nada que se le llevara bajado de internet. Su hermana le copio el texto de la Sexta Declaración y en las cartas lo fue incluyendo. De esa manera él lo pudo leer. Él también se incorpora a este movimiento. Nosotros estábamos en prisión y uno se pregunta ¿Qué puedo hacer desde la prisión? Desde la prisión se pue-den hacer muchas cosas. No es un lugar donde haces un alto en tu acti-vidad o un paréntesis en tu vida. Es un lugar donde continúas viviendo y donde continuas participando según tus ideales. Nosotros empezamos a participar desde dentro de la cárcel y asumimos el compromiso. Por con-vencimiento. Ahora al salir nosotros no nos incorporamos a la Otra Cam-paña, nosotros desde que inició estamos incorporados.

JACOBO: Nos identificamos totalmente con la Otra Cam-paña, compartimos sus objetivos, sus métodos estamos convencidos que son los adecuados y con la gente que participa. Es la alternativa para los que no tienen voz ¿y quién tiene menos voz que un preso político? Es una alternativa viable que no se queda en lamento nada más, en la acción partidista limitada sino que hace acciones que son eficaces. Es una movilización social alternativa, totalmente independiente, autónoma, no está sujeta a lo que ordenen arriba. Por eso nos identificamos, por eso participamos.

http://zapateando.wordpress.com, aabronxalapa@yahoo.com.mx

"LA PENDEJOCRACIA" SE ADUEÑA DE MÉXICO

 
 

Enviado por Leon a través de Google Reader:

 
 

vía Posts of ARTICULOS de leonar shif el 2/12/09

JUEVES 26 DE NOVIEMBRE DE 2009

"LA PENDEJOCRACIA" SE ADUEÑA DE MÉXICO

"LA PENDEJOCRACIA" SE ADUEÑO DE MÉXICO

Por Gilberto Lozano, de Evolución Méxicana, organismo que es miembro de ADOC México

Ensayo para Tesis Doctoral en la Universidad de la Vida.

1. La pendejocracia es la consecuencia de la democracia representativa, cuando la ciudadanía esta dormida, viendo la academia, el chapulin colorado; apatica,desilusionada, desesperanzada, agobiada; lo cual conviene a la mafia partidocrtatica; para mantener el status quo.

2. Los partidos nos parten a los mexicanos,muy conveniente para las 14 personas que deciden todo en la mafia partidocratica...hasta el golpeteo es parte del juego maquiavelicamente planeado por esos 14 capos. (muchos miembros de partidos politicos mueren sin darse cuenta que eran titeres de un juego).

3. La única solución que veo para México es unir al 96% de los mexicanos que ya estan hartos...aunque muchos de ellos no entienden las causas, pero sienten el hastío y el dolor de ver que le van a dejar a sus hijos un México en descenso en todos los rankings mundiales.

4. Hay una solución de tipo pacifico y compasivo, consiste en la unión de los Mexicanos como ciudadanos, fuera de Partidos Politicos, fuera de intereses empresariales, sindicales,etc..

5. El tsunami ciudadano debe ser tan fuerte que seas un contrapeso contra los pendejos, ladrones , vividores y mercenarios del servicio publico; vengan de donde vengan, de cualquier color .(se llama Democracia directa); de otro modo nos quejaremos de un nuevo pendejo o ratero.

6. La tesis es que se lance al servicio público, sea por verdadera vocación de servicio, pues es tan dura la vigilancia de la ciudadanía que ahi les encargo.

7. Pensar que estos pendejos van a modificar leyes, cambiar el secuestro de la nación es ingenuo; como la famosa frase de Alejandro Martí," el que no pueda que renuncie"..que cándido, lo digo con respeto...los marranos no sueltan la mazorca una vez que la tienen en el hocico.

8. ¿Se puede? ...si, el ejemplo son movimientos como la India, Polonia, Luther King, Sudafrica.
esa es la Evolución Mexican;parentesis, no se requieren intelectuales, todo lo que tenian que escribir esta escrito desde hace 20 años, estan tirando tinta de oquis.

9. México no ha pasado por esa etapa, El despertar del ciudadano; pero ya esta en marcha el embrión, se vivirán dolores de parto. (ADOC MÉXICO es un ejemplo)

10. Votar por la persona, sino, anula tu voto, y empuja el que dejemos a los reciclados fuera de competencia.

11. Olviadate de Salvadores y Mesías; eso fue la educación sindrome del Chapúlin Colorado..ahora quien podrá salvarnos???...pensamiento del siglo XX, la respuesta es... nadie. Solo tú y los demás ciudadanos.

12. Los políticos sean de donde sean, ya tuvieron su oportunidad, no hicieron más que retrasar al País.

12. Olvidate de crear nuevos partidos politicos son más de lo mismo; nacen , se reproducen, se prostituyen y mueren..paradigma viejo...Es la ciudadanía cariño, la que nos puede sacar adelante.

UNETE a www.evolucionmexicana.com

Si esperas que alguien venga a salvarte, estas jodido¡¡¡
PUBLICADO POR PLAZA CIUDADANA EN 10:50

 
 

Cosas que puedes hacer desde aquí:

 
 

martes, 1 de diciembre de 2009

El de Calderón, gobierno de muertos, abusos y pobreza: BBC

El de Calderón, gobierno de muertos, abusos y pobreza: BBC

Proceso

LA REDACCIóN

México, D.F., 1 de diciembre (apro).- Pobreza, secuestros, asesinatos y nulo crecimiento económico es el saldo de los primeros tres años de gobierno de Felipe Calderón, de acuerdo con  un reportaje publicado por la agencia de noticias BBC. 

La BBC resalta que México sufre la peor crisis económica en los últimos 70 años. Además, destaca los casos de violaciones de militares hacia la población civil.

La mitad de la población sufre pobreza y las remesas se fueron abajo, advierte la agencia de noticias. A continuación, el reportaje publicado este martes: 

"Dos semanas después de asumir el poder, en diciembre de 2006, el presidente mexicano Felipe Calderón Hinojosa envió el primer contingente de soldados para combatir a los carteles de la droga al estado de Michoacán, su tierra natal.

"Así, Calderón declaraba su 'guerra contra el narcotráfico' que luego incluiría el despliegue de 45.000 agentes militares en el país, como parte de un plan de seguridad que contempla la depuración de las fuerzas policiales, reforma al sistema judicial y combate a la corrupción, entre otros puntos.

"Al poco tiempo surgieron críticas por el uso del ejército en tareas de seguridad pública y denuncias por violaciones a los derechos humanos, mientras que la cifra de asesinatos vinculados al crimen organizado se disparó como nunca antes, llegando a cerca de 15.000 víctimas fatales en la primera mitad del gobierno.

"A eso se suma la peor crisis económica en los últimos 70 años, el brote de influenza A H1N1 y la derrota electoral del partido gobernante en las elecciones parlamentarias de julio pasado, en las que el opositor Partido de la Revolución Democrática, PRI, consiguió la mayoría de los escaños.

"Cuando se cumplen tres años de su mandato, 'el presidente del empleo' está frente a un país donde la mitad de la población vive en condiciones de pobreza, las remesas provenientes de Estados Unidos han caído abruptamente y la economía recién comienza a mostrar sus primeros signos de recuperación.

"Aunque el nivel de respaldo a Calderón se sitúa en un 58%, esta cifra representa un descenso de 5 puntos porcentuales, llegando así a su nivel más bajo desde que inició el mandato, según datos revelados por la encuestadora Consulta Mitofsky".

 

Bajo la sombra del PRI

 "En varias oportunidades Calderón ha dicho que el país requiere reformas y su último discurso en el Palacio Nacional no fue la excepción, al plantear que el 2010 debe ser 'el año del cambio profundo'.

 "Muchos han adelantado que al celebrarse el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución, es posible que se produzca un estallido social por el descontento que existe en los sectores postergados.

 "A tres de años de gobierno no hay evidencia de que se haya reducido el flujo de drogas en el país ni se ha visto una disminución de los niveles de violencia John Ackerman, Universidad Autónoma de México.

 "Un año simbólico, reconocen las autoridades, quienes buscan avanzar en su agenda reformista.

 "'El presidente Calderón depende ahora de los votos del PRI para sacar adelante reformas estructurales que el país necesita', le dijo a BBC Mundo Leo Zuckermann, analista del Centro de Investigación y Desarrollo Económico, CIDE.

 "¿Qué tipo de reformas? Calderón anunció que propondrá una nueva reforma energética al congreso en los próximos meses e insistió en que el país necesita una reforma fiscal para combatir la pobreza y una reforma económica para que el Producto Interno Bruto, PIB, se expanda a un 5% en 2012, cuando finaliza su mandato.

 "El mandatario también planteó la necesidad de una reforma política que incluiría temas como la reelección de alcaldes y gobernadores. En materia de seguridad dijo que el país requiere 'una Policía Federal que sea técnica y operativamente superior a los grupos criminales'.

 

 "Batalla perdida"

 

"La limpieza de los cuerpos policiales ha pasado ocupar un espacio central en el discurso del gobierno en las últimas semanas, pero los escépticos creen que el gobierno perdió la batalla contra el crimen organizado y que es poco probable que las cosas cambien en lo que resta de presidencia.

 "Según analistas, Calderón necesita de los votos del PRI para llevar a cabo las reformas propuestas.

 'A tres de años de gobierno no hay evidencia de que se haya reducido el flujo de drogas en el país ni se ha visto una disminución de los niveles de violencia', le dijo a BBC Mundo John Ackerman, analista del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de México, UNAM.

 "Pero el gobierno asegura que ha logrado récords en decomisos de droga y armamento, al tiempo que ha detenido a gran parte de los altos mandos de las organizaciones delictivas.

 "Hace pocos días Calderón insistió en que México es mucho menos violento que otros países de la región, ya que la tasa de crímenes por cada 100.000 habitantes es inferior a la de Brasil, Colombia o Venezuela.

 'Es un problema de percepción que tenemos que corregir, precisó.

 "Pero las víctimas de secuestros, extorsiones, asesinatos e impunidad en los llamados "focos rojos" del país, donde los carteles imponen su propia ley, sólo conocen el miedo y la impotencia de vivir bajo el imperio de los narcotraficantes.

 "Y aunque el gobierno dice que la mayor parte de los muertos son narcotraficantes, cuyos cuerpos nadie reclama, vale la pena recordar que muchos de esos presuntos narcotraficantes son jóvenes provenientes de zonas pobres que fueron empleados por las organizaciones criminales al no tener ninguna esperanza de desarrollo.

 "Analistas plantean que si las elecciones presidenciales fueran hoy, el PRI tendría altas probabilidades del volver al poder, pero como aún faltan tres años para los comicios, todavía pueden producirse sorpresas, tal como ocurrió en 2006, cuando todos daban por ganador al candidato del Partido de la Revolución Democrática, PRD, Andrés Manuel López Obrador, y finalmente la historia se escribió de otra manera".

domingo, 29 de noviembre de 2009

El factor dios


El factor dios

 
José Saramago

En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.
Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.
Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.