domingo, 5 de agosto de 2018

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ZENY FUENTES - ALEBRIJES DE OAXACA

Es un artesano de madera de la generación del pueblo de San Martín Tilcajete, Oaxaca. Nació en 1973 y aprendió a tallar madera cuando tenía solamente siete años con el apoyo de su papa, Epifanio Fuentes Vásquez y su abuelo, Zenen Fuentes Méndez. Ahora Zeny continúa la tradición en su taller familiar donde crea arte increíble con su esposa, Reyna Piña Ramírez y sus cuatro hijos.

Todas nuestras piezas son hechas a mano de la madera de copal.

Esta madera es tradicional de Oaxaca y es muy importante también porque la usamos para sacar incienso para uso religioso, principalmente en la festividad de día de muertos.

Cada pieza es única, decorada con cariño a mano con pinceles y espinas de maguey. Siempre usamos símbolos que refieres a la cultura, historia y naturaleza de los valles centrales de Oaxaca…


Transformaciones en Cuba


04/08/2018 :: Cuba, Asia

Transformaciones en Cuba

¿Socialismo a la china para todos?

I

Cuba socialista está en proceso de modificar su constitución política. Cambio enorme, fundamental quizá en la historia del socialismo de la isla, que por casi seis décadas fue un ejemplo para las luchas revolucionarias de todo el mundo. ¿Se vuelve capitalista?

Este breve opúsculo –quizá más culo que opus– pretende abrir y alimentar la discusión sobre el socialismo, sus límites, sus posibilidades y dificultades, sus logros, siempre sobre la base irrenunciable de su entronización. "Socialismo… o barbarie", podríamos decir, haciendo nuestra la formulación de Rosa Luxemburgo.

¿Cuba se hace capitalista ahora? ¿Se hizo capitalista la República Popular China? ¿Fracasaron los intentos socialistas? ¿Qué significó la Perestroika en la Unión Soviética? Todas estas preguntas son vitales, especialmente vitales para quienes seguimos pensando que otro mundo es posible… ¡e imperiosamente necesario! En otros términos, para quienes vemos que el capitalismo no tiene salida, salvo las guerras (pero, ¿son eso "salidas"?)

Es posible, y ¡necesario!, otro mundo porque, sin ningún lugar a dudas, el capitalismo como sistema no soluciona ni puede solucionar los acuciantes problemas de la humanidad: hambre, sed, seguridad, ignorancia, prejuicios. Más allá de todos los oropeles que pueda exhibir, centrados siempre en el hiper consumismo, su modelo está estructuralmente trabado. Si se produce para alimentar la ganancia individual, es decir: el lucro empresarial, entonces la solidaridad, la preocupación por el otro, ¡la justicia!, están radicalmente imposibilitadas. Más allá de pomposas declaraciones, lo máximo a lo que puede aspirar el sistema es a un capitalismo con "rostro humano", un Estado benefactor (al modo keynesiano), un capitalismo pretendidamente "menos" explotador. Pero eso radicalmente está negado. La producción se basa en la explotación de la fuerza de trabajo, que es quien genera la ganancia. Eso es una verdad transindividual, no un mero capricho persona, subjetivo. El padre del liberalismo económico, Adam Smith, ya lo veía en el siglo XVIII: la única fuente creadora de riqueza es el trabajo. Y en el sistema capitalista quien crea la riqueza es el trabajador (el obrero industrial, el campesino), pero no quedándose con la ganancia que ese producto genera. ¡Eso es la explotación! Plusvalía se le llamó.

No se produce tanto para cubrir necesidades sino para engrosar el lucro personal del dueño (que hoy pueden ser enormes sociedades anónimas, corporaciones multinacionales, bancos gigantescos, etc.) de los medios de producción: empresarios industriales, terratenientes, banqueros. De hecho, el capitalismo, para seguir lucrando, inventa necesidades, y las instala como imprescindibles. Producir para ganar dinero es el verdadero motor de la producción. Eso es así desde Adam Smith en adelante, no ha cambiado: el lujo de la burguesía es el producto del esfuerzo de la clase trabajadora. Para que un 10% de la población mundial (clase media y grandes propietarios) tenga un buen nivel de vida, el 90% se mueve en la pobreza.

¿Soluciona eso el capitalismo? Se produce casi 50% más de la comida necesaria para alimentar a toda la población mundial, pero el hambre sigue siendo el principal flagelo. ¡Irracional!, pero así es el capitalismo. Por eso, de este sistema no se puede esperar más nada, sino explotación, miseria para las mayorías, y llegado el caso: represión. Y cuando la maquinaria social está demasiado trabada, alguna guerra genera "soluciones" (crea puestos de trabajo llega a plantearse, destruye para reconstruir, "mueve la economía". Es infame… ¡pero así es!). El socialismo, en ese sentido, como la antípoda del capitalismo, más allá de los errores de sus primeras experiencias –errores que, por supuesto, con solvencia moral habrá que revisar–, continúa siendo una esperanza.

II

¿Qué pasó con las primeras experiencias socialistas del siglo XX: Rusia (luego Unión Soviética), China, Cuba, Corea, Vietnam, Nicaragua? ¿Se puede decir que fracasaron?

Insistamos: este breve escrito no puede ser un análisis acucioso de fenómenos tan complejos. Presenta solo atisbos para comenzar el debate. Lo que sí es más que evidente es que todas esos problemas arriba apuntados: hambre, sed, ignorancia, prejuicios, en los países socialistas comenzaron a desaparecer. Decir hoy día que Venezuela es un desastre, que hay hambre y que la población huye despavorida, es una vil e interesada mentira. Primero: todo ese desastre social (que realmente existe) es provocado por el capitalismo que acecha a la Revolución Bolivariana; y por otro lado: ese proceso no es, en sentido estricto, socialista (es un capitalismo redistributivo con discurso antiimperialista).

En aquellas latitudes donde la clase trabajadora tomó el poder (siempre a través de una revolución que, necesariamente implica la violencia, pues ningún grupo privilegiado suelta el poder alegremente) y construyó una alternativa al capitalismo, esas señaladas lacras históricas comenzaron a desaparecer. En nuestro continente Cuba, para tomar el ejemplo más esclarecedor, a partir de su revolución en 1959, superó esos tremendos cuellos de botella, exhibiendo en la actualidad, pese a los interminables ataques sufridos, índices socioeconómicos como los países capitalistas más desarrollados. ¿Fracasó ahí el socialismo? Como dijo alguna vez Fidel Castro: "En el mundo hay 200 millones de niños de la calle. Ninguno de ellos vive en Cuba". En la isla no hay desnutrición ni analfabetismo, como no lo hubo en la Unión Soviética. En ninguno de estos lugares nadie deja de tener empleo, vivienda, seguridad social, educación de primera, dignidad. ¿Por qué puede plantearse entonces un "fracaso"? De hecho, ¿por qué se revirtió el proceso en la Revolución Bolchevique, ejemplo glorioso del primer Estado obrero y campesino?

Porque la economía no crece al mismo ritmo que en los países capitalistas. ¿Fracasó porque faltan supermercados abarrotados de productos, muchos de ellos innecesarios? ¿Fracasó porque, comparativamente, un trabajador cubano, o soviético, no tenía tantas licuadoras, teléfonos celulares o zapatos como uno de algún país capitalista rico? Aunque la respuesta necesite muchos más desarrollos –y pueda parecer patética en términos éticos– en principio podría decirse que sí. Ello permite ver que el ideario socialista debe ser repensado críticamente, no para negarlo, sino para complejizarlo: ¿por qué el poder, como eje constitutivo de las relaciones humanas, no se analiza con nuevas categorías? Quizá sea necesario abrir una nueva antropología, para descubrir que "bondad" y "maldad" son conceptos demasiado restringidos para entender lo humano. Dejemos solo tangencialmente indicado esto, para retomar en algún momento: ¿por qué el poder fascina tanto? Porque brinda la ilusión de completud. Parece que a todos nos place sentirnos dioses.

¿Por qué ahora Cuba intenta poner mecanismos capitalistas? ¿Por qué este apoyo a la empresa privada? ¿Rechazo del socialismo? Todo indica que no: es, en todo caso, el modelo chino que comienza a difundirse por países que intentan abrir alternativas al capitalismo. ¡Socialismo de mercado!, socialismo con características chinas.

El gigante asiático hace ya largos años que produjo cambios sustanciales en el ideario socialista con que llevó a cabo su revolución en 1949, con Mao Tse Tung a la cabeza. Desde las reformas introducidas en los 70 del siglo pasado, lideradas por Deng Xiao Ping, se comenzó a construir un engendro que para la izquierda tradicional de Occidente nunca se terminó de entender: "socialismo de mercado". Lo cierto es que, apelando a la introducción de todo un sector de propiedad privada, el país ha venido produciendo un avance económico fabuloso, sin precedentes en ningún Estado capitalista. Atrayendo inversión externa, permitiendo la propiedad privada de los medios de producción, siempre bajo la atenta mirada del Partido Comunista, que es quien fija férreamente las políticas, China pasó a ser hoy la primera economía mundial (técnicamente ya factura más que Estados Unidos, su PBI es el mayor de todos), con un superávit comercial impresionante.

¿Hay realmente un "milagro" económico en China? Según como se lo quiera ver: sí y no. No hay dudas que con la incorporación de capitales externos, y tomando tecnologías provenientes del desarrollo capitalista, el país asiático mantuvo –y mantiene todavía– un vertiginoso ritmo de crecimiento económico que nunca se vio en Occidente (ni durante la revolución industrial en la Inglaterra dieciochesca ni en Estados Unidos entre fines del Siglo XIX y durante el XX). Ello permitió levantar increíblemente el nivel de acceso a la riqueza de grandes masas, sacando de la pobreza rural ancestral a millones de chinos. La dirección comunista impidió que China fuera solo una "gran maquila", como suele presentársela (quizá maliciosamente), dejando de ser "ensambladora de juguetes de mala calidad" para ir convirtiéndose en un país altamente industrializado, con tecnologías de punta propias que ya comienzan a sorprender.

El Partido en el poder dirige efectivamente los destinos del país, reservándose el 51% del manejo de la economía, exigiendo la real y constatable transferencia tecnológica y teniendo planes concretos de desarrollo nacional, que contemplan objetivos a cumplirse en el Siglo XXII (en China hablar de 50 o 100 años no es nada, obviamente, después de 5.000 años de historia. "Siéntate al lado del río a ver pasar el cadáver de tu enemigo", enseñaba Sun Tzu… La paciencia china es proverbial).

III

El desarrollo económico es real, y ello permitió un avance científico-técnico portentoso, ubicándose ya hoy como líder en muchos campos del quehacer humano, habiendo superado a las potencias capitalistas (informática, inteligencia artificial, investigación aeroespacial, biotecnologías, transportes). De hecho, su acumulación de reservas monetarias es tan grande que, junto con Japón, es quien sostiene al Tesoro de Estados Unidos. Hoy día China es vital para el mantenimiento del equilibrio económico del planeta.

El costo de este fenomenal salto no es poco: retornó la explotación capitalista más inmisericorde, con condiciones que ya no existen en muchos países. La fabulosa acumulación originaria –que en Europa se hizo masacrando indígenas americanos y negros africanos, mientras se robaban con avidez los recursos naturales– en la China capi-socialista se llevó a cabo a partir de la gran explotación de sectores campesinos que se reubicaron en los grandes centros industriales de las urbes más desarrolladas, con salarios de hambre y con extenuantes jornadas laborales.

Eso no tiene secretos: la riqueza la producen siempre los trabajadores con su esfuerzo personal, no importando el modelo económico en el que se desenvuelvan. La cuestión es cómo se distribuye esa riqueza socialmente producida. En China, a partir de la existencia de un sector de su economía basada en el modelo capitalista –aunque sea dirigido por directivas que políticamente fija el Partido Comunista–, la explotación está presente. Que esa riqueza no sea apropiada enteramente por los inversionistas privados y que el Estado (socialista) se encargue de devolverlo a la población a través de políticas sociales, es otra cosa. Pero la explotación está. Por otro lado, contrariando los principios marxistas clásicos, este nuevo modelo de desarrollo (socialismo a la china) estimula la aparición de propietarios privados, premiando el "éxito" económico de quienes se transforman en millonarios. El lujo ostentoso está presente en el país al igual que en los más encumbrados centros capitalistas de Occidente.

Desde fuera de China, y con planteos marxistas clásicos, cuesta entender el proceso. ¿Es capitalismo o es socialismo? ¿Un paso atrás para tomar impulso y seguir avanzando? Lo cierto es que el proyecto chino actual, que se comporta como cualquier planteo capitalista, se está extendiendo por el mundo. Y donde llega, su impronta es capitalista. Claro que –fundamental es aclararlo– de momento no se ha mostrado como potencia imperialista invasora apelando a la violencia militar. Sin disparar un tiro, está haciendo lo que el rapaz capitalismo estadounidense, o europeo en su momento, hicieron a base de sanguinaria entrada bélica.

IV

No caben dudas que algo importante está ocurriendo en China desde hace algunos años. Su economía, y por tanto su presencia política en el mundo, crece a pasos agigantados, al igual que su desarrollo científico-técnico. Hoy ya es una potencia de primer orden, disputándole la hegemonía global a Estados Unidos. ¿Cómo lo logró en tan poco tiempo?

Se podría pensar que el aliciente de la empresa privada les ha servido. ¿Qué tiene la empresa privada que fomenta ese crecimiento, y que el Estado socialista, con economía planificada, no consigue? Una vez más: este escrito es apenas una introducción a lo que deberá ser un largo y mucho más profundo desarrollo, pero provisoriamente podríamos expresarlo con esta frase: "el ojo del amo engorda el ganado".

La idea de "productores libres asociados", estandarte de esa fase superior de desarrollo que sería el comunismo, dista aún mucho de la realidad actual. Lo que prima dentro de las relaciones capitalistas no es, precisamente, la solidaridad, la fraternidad. El "sálvese quien pueda" individualista es la matriz dominante. El Esclavo, parafraseando a Hegel, piensa con la cabeza del Amo. "La ideología dominante es la ideología de la clase dominante", dirá Marx. Eso explica por qué las clases oprimidas no se levantan tan fácilmente: están sojuzgadas en la realidad concreta (la represión brutal está siempre disponible) y en la construcción simbólico-cultural que, en definitiva, es el mundo. La ideología es más efectiva que las bayonetas.

La experiencia china muestra que el incentivo personal cuenta, y cuenta mucho para la generación de riqueza (¿no era eso lo que buscaba la Perestroika soviética?). ¿Puede ese elemento ser la guía para la construcción de una sociedad nueva? A estar con lo que nos lega la actual República Popular China, estaríamos tentados de responder que sí.

La promoción de incentivos para aumentar la producción no es nada nuevo: en la Unión Soviética, durante la década de 1930 tuvo lugar el movimiento stajanovista (impulsado por el minero Alekséi Stajánov), consistente en el pago de bonos extras por el aumento de la productividad. Eso mismo retomó Mijaíl Gorbachov con su intento de reestructuración en la década de los 80. De todos modos, esto abre una discusión fundamental: "El principal error que se cometió en el socialismo real fue competir con la producción capitalista en su propio terreno", se plantea hoy el cubano Yassel Padrón. ¿Se trata de tener más licuadoras, teléfonos y pares de zapato? ¿Cómo se construye el socialismo entonces?

Sin dudas sigue siendo una agenda pendiente para el socialismo cómo lograr un aumento de la riqueza a partir de economías planificadas. Eso remite a la pregunta de si es posible establecer una moral socialista que funcione autónomamente (hay que trabajar con excelencia porque esa es la ética humana, podría decirse), o se necesita siempre del látigo para hacernos mover. Disyuntiva que, sin dudas, no está resuelta. La empresa privada, que no se detiene a filosofar sobre estos puntos, se limita a presentar el látigo. Para los trabajadores, la amenaza de la desocupación es un tirano que asusta tanto o más que la cámara de tortura. Y con eso acumula riqueza; lo demás le sale sobrando. Pragmatismo puro, podría decirse.

¿Por qué ahora Cuba opta por darle un lugar de mayor preponderancia a la iniciativa privada? El presupuesto básico, tomado de la experiencia china, es que ese tipo de emprendimientos genera más riqueza. Amén del inmisericorde y absolutamente abominable bloqueo que por décadas paralizó –y sigue paralizando– a la isla, algo pasa en el modelo económico socialista que no permite una gran acumulación. ¿Es posible el socialismo sin esa enorme masa de riqueza? La experiencia cubana lo dice: la población está cansada de no tener cosas, de estanterías vacías. La moral sola… puede agotarse. Las generaciones nuevas, aquellos que no pasaron los años heroicos de la Revolución, quieren vivir con tranquilidad, con acceso a satisfactores. Nadie puede vivir en combate permanente (esto lleva a cuestionar hasta dónde es posible la mística guevarista: ¿se puede vivir todo el tiempo "haciendo revoluciones"?) Aunque sea patético plantearlo así, vivir en un mundo capitalista plagado de oropeles (la licuadora, el teléfono celular y los zapatos de moda), genera angustias a quien no los posee. ¿Por qué se van muchos cubanos jóvenes de la isla? No porque escapen de una presunta dictadura, sino porque buscan esos escaparates atiborrados. ¿La iniciativa privada permitirá esa acumulación, hoy día faltante?

El modelo chino, ese raro y complejo "socialismo de mercado", permitió generar una acumulación de riqueza espectacular en poco tiempo. El costo es que está basado en la explotación de los trabajadores. ¿Fue necesario eso como "un paso atrás para tomar impulso"? Todo indicaría que el Partido Comunista tiene puesto ahora sus ojos en la promoción de enormes planes de beneficio social para las inconmensurables masas de población del país. La riqueza acumulada probablemente lo permita.

Otros países socialistas, como Vietnam y Corea del Norte, están siguiendo este modelo. Cuba pareciera que también, sin renegar del ideario socialista primigenio. Ahora bien: no todos pueden ser la China, país monumentalmente grande y poderoso, con inmensidad de recursos naturales, con una historia milenaria que le confiere una autosuficiencia que nadie más puede tener. "¿Qué opina de la Revolución Francesa?", le preguntaron a un dirigente chino durante la Revolución Cultural. "Es muy prematuro para opinar", pudo decir, con cinco milenios tras sus espaldas como unidad nacional. Esa historia pesa.

¿Podrá Cuba ser una nueva China? Obviamente no, ni es tampoco esa la idea. La introducción de estas reformas abre dudas. China no terminó siendo una gran maquila de los capitales occidentales, porque el proyecto político en curso apunta a otra cosa. ¿Y porque hay 5.000 años de historia y 1.500 millones de habitantes que confieren una fuerza inconmensurable? ¿Podrá Cuba seguir construyendo el socialismo, fase preparatoria del comunismo (sociedad de productores libres asociados sin necesidad de la fuerza coercitiva de un Estado) con la introducción de estos elementos "capitalistas"? Confiamos en la entereza moral del pueblo y la dirigencia cubana. El desafío está abierto.

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jueves, 2 de agosto de 2018

Denuncia CNI-CIG Chiapas


Denuncia CNI-CIG Chiapas

28 jul 2018

Asamblea estatal del Concejo Indígena de Gobierno y del Congreso Nacional Indígena de Chiapas

A las Redes de Apoyo al CIG
A la Sexta Nacional e Internacional
A los medios libres, autónomos, alternativos, independientes
A la prensa nacional e internacional
Al pueblo de México

Reunidos en Asamblea estatal del Concejo Indígena de Gobierno, presentes 80 delegados y 24 Concejales y Concejalas de las diferentes regiones tsotsil, tseltal, tojolabal, chol, zoque y mestizo de la Costa de Chiapas, reafirmamos nuestra lucha por la vida, como lo ha declarado nuestra vocera del Concejo Indígena de Gobierno, por eso seguiremos trabajando para hacer florecer la organización de nuestros pueblos y nuestro Concejo. Como pueblos que caminamos con el Congreso Nacional Indígena nuestra lucha va más allá del sucio proceso de elecciones que dividen y corrompen la vida de nuestros pueblos y comunidades, que aprovecha la invasión de recursos gubernamentales para controlar, crear conflictos y sembrar la muerte para el despojo de nuestras tierras y territorios, para alimentar la guerra para el despojo que está creciendo en nuestras regiones, y en las diferentes partes de nuestro país.

Por Acuerdo de la Asamblea;

DENUNCIAMOS:

En la región Chol de Salto de Agua, amenazan de desalojo  a la comunidad de San José El Bascán, que habita en tierras recuperadas en 1994. Los que fueron dueños esas tierras Ernesto Astudillo Alvarado, junto con sus hermanos Natividad y Gonzalo Astudillo Alvarado, enviaron el mensaje a la comunidad exigiendo el pago de la tierra. El 30 de marzo vendieron esa propiedad a Artemio Alvaro Vazquez, Diego Arcos Hernández, Rodolfo Alvaro Vazquez, quienes enviaron el mensaje a la comunidad de que el terreno les pertenece y lo desalojen, como  la comunidad no ha hecho caso a las presiones, fueron denunciados ante el ministerio público. La comunidad chol de San José El Bascán, organizada en su región chol de Salto de Agua, no va a dejar las tierras que fueron recuperadas, las va a defender.

En la zona Zoque de Marqués de Comillas, se encuentra bajo la amenaza por la presencia de pozos petroleros y otras actividades extractivas. Han estado llegando personal de gobierno, que se desconoce su procedencia, y que están entrando a las tierras de las comunidades sin conocimiento de nadie. En el mes de abril entraron en el terreno ejidal de Zamora Pico de oro, donde manifestaron que están a la espera de la aprobación para comenzar la explotación de los materiales que se encuentran. Las autoridades de las comunidades desconocen la información sobre esta explotación, pero está la amenaza de comenzarán a entrar las empresas para trabajar en las tierras de Pico de Oro, comunidades céntricas,  así como San José, Río Salinas, América Libre, y también en la Nueva Unión, que pertenece al municipio de Benemérito de las Américas.

En la región Tsotsil-Tseltal, en Venustiano Carranza, familias de pescadores de la comunidad de Paraíso y miembros del CNI, así como sociedad pesquera de esa comunidad, están siendo amenazados por los marinos encargados de la vigilancia de la Presa La angostura, de que serán multados de 15 mil a 20 mil pesos, y que les decomisarán el equipo de pesca, por no querer participar en los partidos políticos y por no querer recibir los regalos que están repartiendo. Serán afectados gravemente al arrebatarles sus herramientas de trabajo como pescadores, privándoles de los medios para obtener su sustento, ya que esta comunidad antes era campesina, pero como fue inundada la tierra por la presa ahí quedaron sus tierras por lo que se dedican a pescar.

En la comunidad de Mitziton, de San Cristóbal de Las Casas, existen amenazas de que les quitarán el permiso y la casa de salud autónoma, que construyeron  hace 3 años, por parte de los priistas de la comunidad. Las exautoridades ejidales y el agente estaban de acuerdo cuando se construyó la clínica, ahora que cambiaron los priistas han presionado las nuevas autoridades para que arrebaten la clínica por organizarse como parte del Congreso Nacional Indígena.

Por lo que les pedimos estar atentos de cualquier represalia en nuestra contra.

ASAMBLEA ESTATAL DEL CONCEJO INDIGENA DE GOBIERNO EN CHIAPAS

CONGRESO NACIONAL INDIGENA

NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS

POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS

CHIAPAS, JULIO DE 2018


Con AMLO, nada para las izquierdas - Proceso


Con AMLO, nada para las izquierdas

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Se cumple un mes de la elección y fue suficiente para que las izquierdas, en especial aquellas no alineadas a los partidos políticos, marcaran su distancia, por lo visto definitiva, de Andrés Manuel López Obrador.

La cuestión es simple: López Obrador no es de izquierda, aunque las campañas negras de tres elecciones presidenciales lo hayan expuesto como tal.

No hay engaño. Desde la campaña fue claro: dijo que era tiempo de conciliación y unidad, cuando sus simpatizantes le reclamaban la suma de priistas y panistas; prometió que no daría marcha atrás a la Reforma Energética, aunque planteó revisión de contratos y más inversión gubernamental en el sector; tendió su mano a Enrique Peña Nieto, a Donald Trump y al alto empresariado, a quienes dedicó la espectacularidad de los primeros días después del triunfo.

Al mismo tiempo, se ganó una severa crítica del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), por los malos oficios del sacerdote Alejandro Solalinde, un exceso de protagonismo que, en caso de contar con enlace como afirmó tenía, acabó descalificado y desmentido por uno de los grupos más emblemáticos de rebeldía contemporánea a escala global.

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Cuando lo hizo ya había puesto en un primer aprieto a López Obrador al revelar la oferta de presidir la Comisión Nacional de Derechos Humanos, por el hecho de que el organismo es constitucionalmente autónomo, se supone lo elige el Senado y no está en período de renovación sino hasta 2019. Pero en las izquierdas que mantienen vivo el reclamo por la desaparición de los 43 estudiantes de la normal "Raúl Isidro Burgos", la inconformidad vino por la mala imagen del sacerdote, primero en revelar y promover la famosa "verdad histórica" –vulnerable y anómala– que a la postre ofrecería el entonces procurador general, Jesús Murillo Karam.

Solalinde, sin embargo, ha sido avalado por López Obrador cuyo staff confirmó, por ejemplo, la oferta de la CNDH y no desmintió el, por torpe, mal logrado intento de aproximación al EZLN.

Pero no es todo. Los anuncios de nombramientos que ha hecho el ganador de los comicios, han provocado otros malestares por la incorporación de personajes que han actuado en escenarios de injusticia, antidemocracia y represión.

El pasado martes, en la Fundación Elena Poniatowska, Juan Ramón de la Fuente –anunciado como futuro embajador ante la ONU– fue increpado por expresos de la huelga de la UNAM de 1999-2000, pues fue bajo su rectorado cuando se facilitó el ingreso de la Policía Federal Preventiva a Ciudad Universitaria. En realidad, fue una incursión militar que liquidó el conflicto, pues uniformes al margen, eran la Primera y Tercera Brigadas de Policía Militar, las que detuvieron a cientos de jóvenes a los que acusaron, entre otros delitos de terrorismo y peligrosidad social.

De la Fuente dio una conferencia sobre el Movimiento Estudiantil de 1968, justo el día en que se cumplían 50 años del acto en el que otro rector, Javier Barros Sierra, salió en defensa de la autonomía universitaria. El reclamo antes y después del acto, tenía que ver con la operación del 2000.

El EZLN, los movimientos que exigen justicia por lo ocurrido en Iguala en 2014 y los huelguistas de 1999, son izquierdas distintas y no alineadas a los partidos políticos. Pero aun en aquellos sectores de izquierda proclives a la vía electoral, hay inconformidad por la decisión de nombrar a Manuel Bartlett Díaz, como director de la Comisión Federal de Electricidad.

Pesa sobre él la historia: el asesinato de izquierdistas, la presión autoritaria sobre opositores y el fraude electoral de 1988, cuando fungía como secretario de Gobernación.

A un mes de la elección, hay definiciones claras: López Obrador está actuando de conformidad con los cánones del presidencialismo mexicano, institucional con la Presidencia en funciones, resolviendo los añejos conflictos con las cúpulas empresariales que son un poder de hecho y, estableciendo un canal de comunicación con el poderoso país del norte. Para las izquierdas, nada.

Visita www.notassinpauta.com


Con AMLO, nada para las izquierdas - Proceso


Con AMLO, nada para las izquierdas

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Se cumple un mes de la elección y fue suficiente para que las izquierdas, en especial aquellas no alineadas a los partidos políticos, marcaran su distancia, por lo visto definitiva, de Andrés Manuel López Obrador.

La cuestión es simple: López Obrador no es de izquierda, aunque las campañas negras de tres elecciones presidenciales lo hayan expuesto como tal.

No hay engaño. Desde la campaña fue claro: dijo que era tiempo de conciliación y unidad, cuando sus simpatizantes le reclamaban la suma de priistas y panistas; prometió que no daría marcha atrás a la Reforma Energética, aunque planteó revisión de contratos y más inversión gubernamental en el sector; tendió su mano a Enrique Peña Nieto, a Donald Trump y al alto empresariado, a quienes dedicó la espectacularidad de los primeros días después del triunfo.

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Solalinde, sin embargo, ha sido avalado por López Obrador cuyo staff confirmó, por ejemplo, la oferta de la CNDH y no desmintió el, por torpe, mal logrado intento de aproximación al EZLN.

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De la Fuente dio una conferencia sobre el Movimiento Estudiantil de 1968, justo el día en que se cumplían 50 años del acto en el que otro rector, Javier Barros Sierra, salió en defensa de la autonomía universitaria. El reclamo antes y después del acto, tenía que ver con la operación del 2000.

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lunes, 30 de julio de 2018

Por qué los zapatistas no apoyan a Andrés Manuel López Obrador, el primer presidente de izquierda en México


México: por qué los zapatistas no apoyan a Andrés Manuel López Obrador, AMLO, el primer presidente de izquierda del país

Alberto Nájar BBC News Mundo, Ciudad de México
Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption El EZLN no confìa en López Obrador.

El festejo por la victoria de Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial no terminaba, cuando desde el sureste del país llegó un frío mensaje.

A diferencia de otras organizaciones de izquierda, el Ejército Zapatista de Liberación (EZLN) anunció que mantendría su distancia con el próximo presidente.

"No, nosotras, nosotros, zapatistas, NO nos sumamos a la campaña 'por el bien de todos, primero los huesos", decía en referencia al eslogan de campaña de AMLO, como se conoce en México al político.

"Podrán cambiar el capataz, los mayordomos y caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo. Ergo…".

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Andrés Manuel López Obrador pretende dialogar con el EZLN.

El duro mensaje, firmado por el Subcomandante Galeano –antes Marcos- sorprendió a muchos en el país.

López Obrador consiguió el respaldo de muchos grupos que fueron sus adversarios en otras contiendas presidenciales.

Además, tanto durante la campaña, y después como candidato ganador, su equipo también ha intentado establecer contacto con el Comité Clandestino Indígena-Comandancia General (CCICG-EZLN), el grupo que encabeza a los zapatistas.

Y el presidente electo les envió además una clara señal de reconciliación, asegurando que promovería la inclusión en la Constitución de los "Acuerdos de San Andrés sobre Derechos y Cultura Indígenas".

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption La controversia de los zapatistas con AMLO es de vieja data.

Los Acuerdos de San Andrés fueron negociados y firmados en 1996 por el EZLN y el gobierno federal, con el propósito de establecer autonomía a los pueblos indígenas del país, pero nunca se cumplieron.

Y, según confirman en su equipo cercano, ahora López Obrador pretende retomarlos como una especie de mensaje para dialogar con el EZLN.

Hasta ahora, sin embargo, las señales no han convencido a los zapatistas, que mantienen una larga controversia con AMLO, precisamente por causa de esos acuerdos.

La "traición"

El origen del desencuentro se ubica en 2001, cuando después de un recorrido por todo el país la dirigencia del EZLN –con Marcos al frente- solicitó en la tribuna de la Cámara de Diputados el cumplimiento de lo acordado en San Andrés.

Fue al final de la llamada Marcha de los 1111, el número de zapatistas que salieron de Chiapas, en el sureste del país.

Pero lo que aprobó el Congreso fue una Ley Indígena muy diferente a lo que se había acordado. Y el EZLN rompió definitivamente el diálogo con el gobierno federal.

Derechos de autor de la imagen Ramón Cavallo/AFP
Image caption En 2001 la Comandancia del EZLN habló en la tribuna del Congreso.

López Obrador era entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, como se llamaba entonces la capital del país, y uno de los más influyentes líderes en el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Y la organización política, que había apoyado la propuesta zapatista, votó en favor de la contrarreforma, como se llamó a la iniciativa del Ejecutivo.

El EZLN dijo que fue traicionado, y desde ese momento se retiró de la vida pública. Durante varios años el acceso a sus comunidades estuvo cerrado.

La desconfianza fue particularmente severa con AMLO.

"Hombre extraordinariamente hábil y pragmático, López Obrador ha concebido la jefatura del Gobierno del Distrito Federal como trampolín para la silla presidencial", lo criticó Marcos en 2003.

Y tres años más tarde, cuando el político contendió por primera vez como candidato presidencial, los zapatistas pidieron que no se votara por el candidato de la izquierda.

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption López Obrador perdió dos elecciones antes de finalmente imponerse en los comicios de este año.

López Obrador perdió la contienda. Años después reconoció que el boicot del EZLN influyó en el resultado.

"Al decir que yo era fascista, lo cual es una exageración, sí influyó en la votación", dijo.

"Amarga experiencia"

En la siguiente elección presidencial, en 2012, López Obrador pretendió acercarse a los zapatistas.

"Les extiendo mi mano franca en señal de respeto y reconciliación", dijo en Chiapas. Pero la respuesta del subcomandante Marcos fue durísima.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Marcos siempre ha desconfiado de López Obrador.

"Uno de los tres bribones que habrán de disputarse el trono sobre los escombros de México ha venido a nuestras tierras a demandarnos silencio", escribió en referencia a los tres candidatos presidenciales de entonces.

López Obrador "no acaba de madurar y reconocer sus errores y tropiezos", agregó Marcos.

López Obrador perdió esa elección frente al actual presidente Enrique Peña Nieto.

Seis años después, en su tercer intento, el escenario es distinto: AMLO obtuvo el respaldo de 30 millones de electores, el 53% de la votación total.

Cuando asuma el gobierno, el 1 de diciembre, será el presidente más votado de la historia.

Pero eso no parece importar a los zapatistas.

A mediados de julio el equipo de López Obrador pretendió contactar a la dirigencia del EZLN, pero la respuesta de nuevo fue negativa.

Y esta vez añadieron otro elemento para su desconfianza: en el gabinete que empieza a formar el virtual presidente electo se encuentra Esteban Moctezuma Barragán, propuesto como secretario de Educación.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Algunos de los integrantes del gabinete de López Obrador no les gustan al EZLN.

Como secretario de Gobernación con el entonces presidente Ernesto Zedillo en 1995, estableció contacto con el CCICG-EZLN para reanudar el diálogo suspendido un año antes.

Pero cuando se había concretado un encuentro con el funcionario, la Procuraduría General de la República informó la supuesta identidad del subcomandante Marcos: Sebastián Guillén Vicente.

Inmediatamente después empezó una operación militar en la zona zapatista para capturar al líder insurgente y el resto de la Comandancia.

Marcos dijo que Esteban Moctezuma sólo pretendió ganar tiempo para desarticular al movimiento. La historia se recuerda ahora y es una de las razones para rechazar el contacto con AMLO.

"El EZLN ya tiene la amarga experiencia de aceptar el contacto con un señor que después sería declarado presidente electo", dijo el subcomandante Moisés en un comunicado.

"Quien operó esa traición, el señor Esteban Moctezuma Barragán, es ahora uno de los propuestos para formar parte del gobierno".

"Hechos y acciones"

¿Cómo puede vencer AMLO el recelo zapatista?

"La confianza se gana con hechos y acciones" le dice a BBC Mundo Adelfo Regino, propuesto por López Obrador como próximo coordinador de Asuntos Indígenas.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption La inclusión de los Acuerdos de San Andrés en la Constitución podría ser clave para la recuperación de la confianza.

"Tenemos que avanzar con acciones y resultados concretos para nuestros pueblos y comunidades", agrega.

Y, en la estrategia, un paso fundamental es que el Congreso apruebe integrar los Acuerdos de San Andrés en la Constitución.

El documento establece, por ejemplo, el derecho de los pueblos a elegir a sus autoridades con base en sus usos y costumbres.

También permite un sistema de impartición de justicia de acuerdo con su cultura cuyas sanciones y juicios serán respetados por el Poder Judicial.

Ese es un sistema de gobierno que ya existe en varios municipios y que tiene antecedentes en varios países como Bolivia, explica Regino.

"Queremos que los casos de autonomía de facto puedan tener un reconocimiento jurídico", insiste el posible miembro del futuro gabinete de AMLO.

Y aunque el reconocimiento constitucional de lo acordado hace años con el EZLN podría ayudar a tender puentes entre el futuro gobierno y ese movimiento, para Regino en el fondo también se trata de un acto de elemental justicia.

"Lo que demandan los pueblos no es algo fuera de alcance o que ponga en riesgo la unidad nacional o la integridad del Estado mexicano", valora.

"Los pueblos indígenas hemos dicho claramente que somos indígenas pero también somos mexicanos", concluye.


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Por qué los zapatistas no apoyan a Andrés Manuel López Obrador, el primer presidente de izquierda en México


México: por qué los zapatistas no apoyan a Andrés Manuel López Obrador, AMLO, el primer presidente de izquierda del país

Alberto Nájar BBC News Mundo, Ciudad de México
Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption El EZLN no confìa en López Obrador.

El festejo por la victoria de Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial no terminaba, cuando desde el sureste del país llegó un frío mensaje.

A diferencia de otras organizaciones de izquierda, el Ejército Zapatista de Liberación (EZLN) anunció que mantendría su distancia con el próximo presidente.

"No, nosotras, nosotros, zapatistas, NO nos sumamos a la campaña 'por el bien de todos, primero los huesos", decía en referencia al eslogan de campaña de AMLO, como se conoce en México al político.

"Podrán cambiar el capataz, los mayordomos y caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo. Ergo…".

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Andrés Manuel López Obrador pretende dialogar con el EZLN.

El duro mensaje, firmado por el Subcomandante Galeano –antes Marcos- sorprendió a muchos en el país.

López Obrador consiguió el respaldo de muchos grupos que fueron sus adversarios en otras contiendas presidenciales.

Además, tanto durante la campaña, y después como candidato ganador, su equipo también ha intentado establecer contacto con el Comité Clandestino Indígena-Comandancia General (CCICG-EZLN), el grupo que encabeza a los zapatistas.

Y el presidente electo les envió además una clara señal de reconciliación, asegurando que promovería la inclusión en la Constitución de los "Acuerdos de San Andrés sobre Derechos y Cultura Indígenas".

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption La controversia de los zapatistas con AMLO es de vieja data.

Los Acuerdos de San Andrés fueron negociados y firmados en 1996 por el EZLN y el gobierno federal, con el propósito de establecer autonomía a los pueblos indígenas del país, pero nunca se cumplieron.

Y, según confirman en su equipo cercano, ahora López Obrador pretende retomarlos como una especie de mensaje para dialogar con el EZLN.

Hasta ahora, sin embargo, las señales no han convencido a los zapatistas, que mantienen una larga controversia con AMLO, precisamente por causa de esos acuerdos.

La "traición"

El origen del desencuentro se ubica en 2001, cuando después de un recorrido por todo el país la dirigencia del EZLN –con Marcos al frente- solicitó en la tribuna de la Cámara de Diputados el cumplimiento de lo acordado en San Andrés.

Fue al final de la llamada Marcha de los 1111, el número de zapatistas que salieron de Chiapas, en el sureste del país.

Pero lo que aprobó el Congreso fue una Ley Indígena muy diferente a lo que se había acordado. Y el EZLN rompió definitivamente el diálogo con el gobierno federal.

Derechos de autor de la imagen Ramón Cavallo/AFP
Image caption En 2001 la Comandancia del EZLN habló en la tribuna del Congreso.

López Obrador era entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, como se llamaba entonces la capital del país, y uno de los más influyentes líderes en el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Y la organización política, que había apoyado la propuesta zapatista, votó en favor de la contrarreforma, como se llamó a la iniciativa del Ejecutivo.

El EZLN dijo que fue traicionado, y desde ese momento se retiró de la vida pública. Durante varios años el acceso a sus comunidades estuvo cerrado.

La desconfianza fue particularmente severa con AMLO.

"Hombre extraordinariamente hábil y pragmático, López Obrador ha concebido la jefatura del Gobierno del Distrito Federal como trampolín para la silla presidencial", lo criticó Marcos en 2003.

Y tres años más tarde, cuando el político contendió por primera vez como candidato presidencial, los zapatistas pidieron que no se votara por el candidato de la izquierda.

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption López Obrador perdió dos elecciones antes de finalmente imponerse en los comicios de este año.

López Obrador perdió la contienda. Años después reconoció que el boicot del EZLN influyó en el resultado.

"Al decir que yo era fascista, lo cual es una exageración, sí influyó en la votación", dijo.

"Amarga experiencia"

En la siguiente elección presidencial, en 2012, López Obrador pretendió acercarse a los zapatistas.

"Les extiendo mi mano franca en señal de respeto y reconciliación", dijo en Chiapas. Pero la respuesta del subcomandante Marcos fue durísima.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Marcos siempre ha desconfiado de López Obrador.

"Uno de los tres bribones que habrán de disputarse el trono sobre los escombros de México ha venido a nuestras tierras a demandarnos silencio", escribió en referencia a los tres candidatos presidenciales de entonces.

López Obrador "no acaba de madurar y reconocer sus errores y tropiezos", agregó Marcos.

López Obrador perdió esa elección frente al actual presidente Enrique Peña Nieto.

Seis años después, en su tercer intento, el escenario es distinto: AMLO obtuvo el respaldo de 30 millones de electores, el 53% de la votación total.

Cuando asuma el gobierno, el 1 de diciembre, será el presidente más votado de la historia.

Pero eso no parece importar a los zapatistas.

A mediados de julio el equipo de López Obrador pretendió contactar a la dirigencia del EZLN, pero la respuesta de nuevo fue negativa.

Y esta vez añadieron otro elemento para su desconfianza: en el gabinete que empieza a formar el virtual presidente electo se encuentra Esteban Moctezuma Barragán, propuesto como secretario de Educación.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Algunos de los integrantes del gabinete de López Obrador no les gustan al EZLN.

Como secretario de Gobernación con el entonces presidente Ernesto Zedillo en 1995, estableció contacto con el CCICG-EZLN para reanudar el diálogo suspendido un año antes.

Pero cuando se había concretado un encuentro con el funcionario, la Procuraduría General de la República informó la supuesta identidad del subcomandante Marcos: Sebastián Guillén Vicente.

Inmediatamente después empezó una operación militar en la zona zapatista para capturar al líder insurgente y el resto de la Comandancia.

Marcos dijo que Esteban Moctezuma sólo pretendió ganar tiempo para desarticular al movimiento. La historia se recuerda ahora y es una de las razones para rechazar el contacto con AMLO.

"El EZLN ya tiene la amarga experiencia de aceptar el contacto con un señor que después sería declarado presidente electo", dijo el subcomandante Moisés en un comunicado.

"Quien operó esa traición, el señor Esteban Moctezuma Barragán, es ahora uno de los propuestos para formar parte del gobierno".

"Hechos y acciones"

¿Cómo puede vencer AMLO el recelo zapatista?

"La confianza se gana con hechos y acciones" le dice a BBC Mundo Adelfo Regino, propuesto por López Obrador como próximo coordinador de Asuntos Indígenas.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption La inclusión de los Acuerdos de San Andrés en la Constitución podría ser clave para la recuperación de la confianza.

"Tenemos que avanzar con acciones y resultados concretos para nuestros pueblos y comunidades", agrega.

Y, en la estrategia, un paso fundamental es que el Congreso apruebe integrar los Acuerdos de San Andrés en la Constitución.

El documento establece, por ejemplo, el derecho de los pueblos a elegir a sus autoridades con base en sus usos y costumbres.

También permite un sistema de impartición de justicia de acuerdo con su cultura cuyas sanciones y juicios serán respetados por el Poder Judicial.

Ese es un sistema de gobierno que ya existe en varios municipios y que tiene antecedentes en varios países como Bolivia, explica Regino.

"Queremos que los casos de autonomía de facto puedan tener un reconocimiento jurídico", insiste el posible miembro del futuro gabinete de AMLO.

Y aunque el reconocimiento constitucional de lo acordado hace años con el EZLN podría ayudar a tender puentes entre el futuro gobierno y ese movimiento, para Regino en el fondo también se trata de un acto de elemental justicia.

"Lo que demandan los pueblos no es algo fuera de alcance o que ponga en riesgo la unidad nacional o la integridad del Estado mexicano", valora.

"Los pueblos indígenas hemos dicho claramente que somos indígenas pero también somos mexicanos", concluye.


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No venderse, no rendirse, no claudicar


No venderse, no rendirse, no claudicar

Babel

No venderse, no rendirse, no claudicar*

Javier Hernández Alpízar

Al compañero binnizá Lukas Avendaño, con quien alzamos la voz para pedir la presentación con vida de su hermano desaparecido, Bruno Avendaño.

La vida no es justa, el mundo no es justo, la historia no es justa. Llamó Simone Weil a la justicia, "desertora del campo de los vencedores". Y Walter Benjamin escribió que los vencedores no sólo vencieron en el pasado sino que continúan venciendo hoy, y tenemos que defender de ellos a nuestros muertos, defenderlos de los vencedores y de cómo escriben su historia. Precisamente porque la vida y el mundo no son justos, luchamos por la justicia como utopía orientadora, una brújula ético- política. Y tenemos que salvar no sólo el presente, sino el pasado, la memoria, y con ella, nuestros muertos; y salvar el futuro: ahí donde no queremos ya más ser esclavos, ni estar colonizados, ni olvidados o negados.

Actualmente los hoy vencedores están construyendo, fabricando, maquinando y reproduciendo una imagen falsa de los zapatistas del EZLN, no solamente de ellos, también de otros movimientos sociales, pero especialmente de ellos y de quienes han estado y hemos estado con ellos desde que los conocimos, cuando nos dieron la sorpresa del inicio de 1994 con su alzamiento armado, su declaración de guerra contra el Estado mexicano y, con ello, el derrumbe de la imagen del ídolo con pies de barro: Salinas de Gortari. Es especialmente injusta y calumniosa la falsa imagen de los zapatistas actuales como "fabricación del salinismo", entre otras razones, porque ellos perdieron vidas de compañeros indígenas que murieron combatiendo al gobierno y al ejército de Salinas de Gortari en una guerra justa contra la tiranía. Desde el momento en que, obedeciendo a la presión de la movilización ciudadana que dijo "compartimos las causas, pero no la vía", aceptaron los zapatistas del EZLN sentarse a dialogar con el Estado mexicano, hubo unos primeros pocos "decepcionados": ¿esperaban que mataran a todos los zapatistas actuales para así garantizar su "pureza revolucionaria"? Sin embargo, los zapatistas del EZLN decidieron que no tienen vocación de mártires, decidieron vivir, cumpliendo con el pensamiento brechtiano de que el primer requisito para ser revolucionario es estar vivo. Además los zapatistas actuales, más que revolucionarios, se han declarado rebeldes: en vez de cambiar el mundo desde arriba, aspiran a transformarlo desde abajo, transformar el mundo y transformar el poder, y de transformarnos como sujetos políticos, para construirnos como sujetos autónomos, pensantes, rebeldes. De ahí lemas ético-políticos como el que da título a estas líneas: "no venderse, no rendirse, no claudicar".

Como en el mundo no existe justicia y como los vencedores del momento están tratando de escribir una falsa historia en la que los zapatistas actuales no figuran sino para el escarnio y la burla, por su color de piel o por no ser un movimiento seguido por millones, es hora de alzar nuestra voz, en defensa de la memoria. Es hora de aplicar el apotegma que me hicieron recordar hace poco los editores de la página (hackeada como otras, como Enlace Zapatista) "Los Gastos Pendejos", ese apotegma que dice: "soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad", con el cual Aristóteles definió la única honestidad intelectual posible. En aras de esa honestidad intelectual a la que estamos obligados, y de la ética política que los zapatistas del EZLN nos han enseñado, tenemos que aclarar algunas cosas y refrescar la memoria a los desmemoriados; incluido el oficiante de la amnesia a conveniencia, quien viajó por Europa gracias a sus redes de apoyo, pero hoy acusa a los zapatistas del EZLN de "sectarios" o de llamarlo "tonto".

Sin el alzamiento armado de los zapatistas, no se habría derrumbado la imagen autoconstruida de Salinas de Gortari, quien quería pasar a la historia como el Gorbachov, el modernizador mexicano. Sin la Marcha de la Dignidad, Marcha del Color de la Tierra, no habría comenzado a derrumbarse otro ídolo con pies de barro, Vicente Fox. Además, sin la crisis del sistema político mexicano que los zapatistas actuales provocaron, la cual obligó a los partidos existentes (PRI; PAN y PRD, representado este último por Muñoz Ledo y López Obrador) a pactar los acuerdos de la calle de Barcelona, en la Ciudad de México, no habrían podido gobernar algunos estados y el país los partidos antes de oposición: el PRD en la ciudad de México, el PAN en el país, y ahora Morena, en el país.

Interesadamente pretenden olvidar hoy la presencia desafiante del EZLN en el sureste mexicano para fingir su inexistencia, su pasividad o inventar teorías de la conspiración sobre ellos. Así como en la Nueva España no se creía que las rebeliones indígenas fueran otra cosa que obra de la mala influencia de mestizos o castas, así han sido la derecha y luego la derecha camuflada de izquierda (PRD y Morena) las que han intentado explicar la extraña conducta de los indígenas zapatistas: insumisión, rebeldía y negación a claudicar, como la obra de "extranjeros", "priistas", "mestizos" o alguna otra fuerza extraña: el racismo y colonialismo son transparentes en estas calumnias.

Sin embargo, la vocación de spoilers de los zapatistas actuales, resultado de su mirada no centrada sólo en lo inmediato, sino en el mediano y largo plazo, en las tendencias, esa vocación de aguafiestas ha acertado: como dijeron los zapatistas desde 2005, la "izquierda" del PRD y la de López Obrador dejaron de ser izquierda, son una derecha que quiere pasar por "centro". El PRD acabó diluyéndose en sus "exitosas" alianzas con el PAN; y Morena, antes de ir a su primera elección presidencial, era ya el caballo de Troya del PES, yunquistas, políticos y empresarios salinistas, zedillistas, foxistas y calderonistas, y un pinochetista como Alfonso Romo.

En lugar de una exégesis de los textos zapatistas en los cuales han expresado con claridad asombrosa y anticipadora todo esto, intentaremos analizar, por nuestra propia cuenta y riesgo, a la comunidad carismática (que gracias al voto de castigo y hartazgo, se sueña hoy masiva) de López Obrador. Esta operación mental, intelectual, conceptual, no es mero ocio especulativo, es un intento por hallar un hilo racional que nos oriente en medio del fanatismo y el supremacismo de Morena y su retroalimentación con las porras y los posteos masivos que ahogan las voces que dicen: "el rey va desnudo".

Nos centraremos en solo un sector del voto y apoyo a AMLO y Morena, descontando el voto que le logró quitar a Margarita Zavala, el PAN, el PRD y el PRI y los sin partido, quienes sufragaron castigando a esos partidos. Estos votantes actuaron con la racionalidad del mal menor o del voto útil de castigo contra quienes han malgobernado México. Es una apuesta racional y su decepción vendrá cuando vean que no hay diferencias radicales entre los castigados y los beneficiados con el voto de castigo. Descartamos también los votos comprados por Morena y el Partido Verde, al menos en Chiapas, como relató en La Jornada Luis Hernández Navarro. Nos ocuparemos más bien del núcleo duro del voto pro AMLO y Morena porque es también muy activo en las redes digitales y en la contrainsurgencia contra los zapatistas y otros movimientos sociales. Es un sector que está dispuesto a darle a AMLO un cheque en blanco por varios años y hasta ahora se ha mostrado hostil contra quienes no acepten su postura y su lógica como la única razonable y la única honesta, por lo que acusan a todo disidente u opositor de traición a la patria, encarnada en su líder fetichizado. Este sector será mantenido fiel, además de por convicción, por las ayudas económicas del gobierno de Obrador y Romo que irán destinadas a jóvenes urbanos, los así llamados millennials, y otros sectores focalizados, repito, muy activos en redes digitales.

Exploremos esta vía de análisis. La crítica del fetichismo viene desde los profetas del Antiguo Testamento, quienes constantemente regañaban al pueblo hebreo por su propensión a la idolatría: adorar un fetiche, una obra de sus propias manos. Haciendo una analogía, Karl Marx la trasladó al concepto del fetichismo de la mercancía y el del fetichismo del dinero: una obra de las manos de los trabajadores aparece ante sus ojos con propiedades fascinantes, deslumbrantes, ajenas a ellos, independientes de sus creadores. La mercancía, en estos tiempos, pasó a ser modelo de plenitud de ser, y con ello, los seres humanos han querido soñarse siempre jóvenes, siempre sanos, atléticos, con fenotipo caucásico, o al menos con el fenotipo más juvenil y vigoroso de su propia etnia. Después, fetichizar estrellas de cine, del deporte, del rock o del pop es apenas un sistema paralelo al de la fetichización de las mercancías: esas estrellas son los modelos que dicen cómo vestir, de qué color llevar el cabello o qué fumar o beber, promueven productos y marcas. Además de los rockstars, el sistema capitalista y aun el socialismo real han fetichizado a seres humanos haciéndolos pasar como superhombres, como hombres providenciales o genios.

Pero aquí nos referimos a un fetichismo específico. En la política opera un fetichismo con las características propias del poder, de la relación entre líder y masas: son las masas quienes empoderan al líder con su presencia en las demostraciones masivas de poderío, en las campañas, en la guerra o en las urnas. Sin embargo, la narrativa del poder invierte la relación, parece que el líder, con su carisma, su legitimidad o su providencialidad, es quien da legitimidad a las masas, quien las hace ingresar en la dimensión de la historia. Ante el líder fetiche, las masas sucumben al poder de una obra suya, a quien ven como independiente, superior a ellas y como guía.

Las masas humanas tienen, como las masas físicas, una fuerza de gravedad que atrae y hace desaparecer en ellas a colectivos más pequeños o a individualidades. Pero el problema no es meramente ese poder y energía concentrados, sino que la fetichización del líder impide todo control democrático: las masas introyectan que ellas deben obedecer al líder y no al revés, por ende, no tienen ningún control democrático sobre él ni sobre sus operadores, sus estructuras burocráticas, su partido u organización. Por algo Simone Weil identificaba esta forma política con la Gran Bestia de la Revelación de San Juan: porque la fetichización del líder, el partido y de las masas obedientes es una versión "secular" (muy precariamente secularizada) del ídolo.

Además, el carisma del líder y su movimiento de masas trata de tener el apoyo de las masas de los muertos, diría Elías Canetti, el pasado, la historia, la cual tiene que ser reescrita para legitimar la dominación presente. Esa es la historia de la que tenemos que salvar a nuestros muertos. Así como el PRI pretendía ser heredero de Zapata y Villa, lo mismo que de sus asesinos; así los propagandistas de Morena pretenden ser herederos de la historia (la "cuarta transformación") aunque traicionen y falsifiquen los ideales y principios de las revoluciones anteriores, por ejemplo, del magonismo, al llamar "Regeneración" al diario oficial de un movimiento restaurador del neoliberalismo con estabilidad social.

Una de las consecuencias directas de ese "nosotros carismático" es que necesita un enemigo externo cuya hostilidad y amenaza lo justifique: como está prohibida, tabuada, la crítica a la burguesía y los capitalistas, con los que pacta la administración del conflicto social, la mistificación de la lucha de clases, entonces los enemigos son los extranjeros, los migrantes, los otros. En este caso: los críticos, los movimientos sociales, las resistencias contra los megaproyectos, como el Aeropuerto de Texcoco, y todos los que no aceptan la "pacificación" (por cierto, así también la llamaba el porfirismo): los insumisos, como los zapatistas del EZLN, y con ellos el CNI y el CIG.

¿Cómo llegó un movimiento que pretendía ser de izquierda a esta posición: del imaginario que les prometía Taibo II, fusilar a los conservadores, al escenario que fantasea hoy en redes digitales la contrainsurgencia antizapatista: fusilar a Galeano como "traidor al pueblo" y sobre todo como "amenaza" para el líder fetiche que vestirá la banda presidencial? Mi hipótesis es que llegó a eso por la inversión de fines y medios: el análisis aparentemente frío, racional, instrumental, pragmático y estratégico no funciona sin un núcleo de fe: la fe en el líder carismático. Pero el resultado interesante de esta operación es la inversión de fines y medios: el partido deja de ser un medio para un fin y, como dice Simone Weil, el partido se vuelve un fin en sí mismo. Si un molesto Sócrates preguntara sobre la diferencia entre la doctrina o el ideario de un partido y otro, llegaría a un fondo confuso, un río revuelto de ideas ambiguas, aunque todas neoliberales. Pero el partido tiene que crecer, tiene que ganar, tiene que avasallar, tiene que callar a las voces críticas. Y si el líder es lo esencial del partido, entonces el líder deja de ser el medio para un fin, la pascua histórica, y se vuelve un fin en sí mismo: el presidente como sustancia pura, histórica y aun transhistórica, el avatar de la cuarta transformación, es decir un ídolo y fetiche. López Obrador (como antes pasó con el PRD) dejó de ser un medio para un fin: el cambio, y se convirtió en el fin en sí mismo, al que se puede sacrificar todo: incluso el cambio. Importaba tanto que López Obrador fuera presidente, que no importó que para ser elegible se comprometiera con un programa esencialmente neoliberal.

El pragmatismo en boga, no en su sentido filosófico sino coloquial, hace como dicen los versos de una canción de Serrat: "juega las cartas que le da el momento, mañana es sólo un adverbio de tiempo". La lógica del pragmatismo es ver y administrar los útiles que te pueden ayudar como medios para un fin, ciega razón instrumental, pero cuando estos instrumentos son otras personas (políticos priistas, perredistas, panistas, yunquistas, de Encuentro Social), entonces el uso es doble: tú los usas a ellos y ellos te usan a ti. Más allá del problema ético, usar personas como medios, hay un problema específicamente político: en la medida en que vas haciendo esas alianzas, el cambio, la supuesta meta, es también trastocado, por debajo del lenguaje aparentemente "regenerador" hay una continuidad del neoliberalismo claramente expresada: el paraíso de las inversiones y las Zonas Económicas Especiales. Y una profundización de la agresión colonial, así por ejemplo, las semillas editadas genómicamente, como llama la neolengua a los transgénicos, o el corredor Coatzacoalcos-Salina Cruz, versión siglo XXI de los tratados McLane-Ocampo, y el tren de alta velocidad de Cancún a Palenque, que proyecta su amenaza sobre territorios indígenas mayas, enclaves coloniales que AMLO prometió en su carta a Trump. Proyectos que pese a las supuestas intenciones de "respetar derechos humanos" de los pobladores, comienzan violando su derecho a decidir el tipo de desarrollo que desean al imponerles la subordinación a los intereses del capital estadunidense.

Al concepto de fetichismo de las mercancías de Marx, Walter Benjamin lo enriqueció con el análisis de la prostitución moderna: las mercancías seducen a los clientes para que las compren y hay de suyo una prostitución en la venta de las mercancías, por lo que el mundo y el sistema de las mercancías es una pornocracia, con el marketing como gran alcahuete. Por otro lado, en la figura de la prostituta encuentra Benjamin la apoteosis de la empatía con la mercancía. Llevando este concepto a la fetichización política, cuando el pragmatismo lleva a usar a las personas como medios, en el doble sentido de yo te uso- tú me usas, entonces la prostitución es prácticamente literal, y no estamos hablando sólo del intercambio de favores sexuales, que los hay, incluso en el mundo de las mafias y capillas literarias, como recientemente confirmamos los lectores: una especie de Sodoma de la película Año Uno, en donde el cargo del que acusa el funcionario Caín no es el de "sodomía", sino el delito de "negarse a la sodomía"; estamos hablando también y sobre todo de prostituir las mentes, los corazones, las conciencias. En el caso de AMLO y Morena, vender el ideal de cambio para de volverse elegible, aunque ya no sea para la reforma y el cambio sino para perpetuar el neoliberalismo. Como decían las trabajadoras y trabajadores sexuales en la Otra Campaña: la verdadera prostitución está allá arriba. Y de esa corrupción López Obrador y sus más cercanos sí participan, de cuerpo entero.

No decimos todo esto por mero moralismo, porque de vez en cuando sacan la cabeza de su orgía para acusarnos de "puristas" o para ofrecernos participar con ellos. Lo decimos, primero, porque ellos mismos han usado el lenguaje moral-religioso ("no robar, no mentir, no traicionar"), lenguaje que rápidamente traicionan robando, desde el plagio de ideas, programas y nombres, etiquetas o banderas, hasta el uso ilícito del dinero mismo (Fideicomiso, compra de votos en Chiapas), y mintiendo, cuando dicen querer el cambio, pero ofertan la continuidad, la permanencia del neoliberalismo.

Decimos todo esto para comprender la digna oposición y resistencia de los zapatistas del EZLN. Los actuales zapatistas tienen una profunda aversión a las falsificaciones, los grandes fraudes y las imposturas, las han denunciado siempre: así denunciaron a Salinas, a Zedillo, a Fox, a Calderón, a Peña, a López Obrador.  Sin embargo, estamos en un momento en que los ídolos-fetiches y las mercancías seducen, en que la verdad y la dignidad no son sexys, no atraen a las masas. En un momento así, lo que menos necesitamos es una voz alcahueta que nos persuada de que no importa la verdad, sino estar con los triunfadores. Por el contrario, sí necesitamos de una voz disidente, rebelde, que diga: "yo no me inclinaré ante su ídolo, no iré al besamanos con ese que ustedes llaman: su pastor" (Solalinde dixit) o el hijo de un "vientre bendito", como lo ha llegado a llamar su feligresía.

En medio de esa humilde apelación a la fuerza, el "somos millones y ustedes muy poquitos", en medio de la invitación a la orgía de las ilusiones (el "no se aíslen"), los zapatistas actuales, con su mirada de plazos medianos y largos, nos dicen: "gobernaran sólo cinco años y diez meses, mientras nosotros seguiremos haciendo lo que llevamos más de veinticinco años haciendo: resistir". Y sí hay algo que los pueblos indígenas y no indígenas saben hacer es resistir. La pregunta es: en este México, con este plan en marcha de nuevo colonialismo y embate contra las comunidades, ¿dónde has estado tú, dónde estás hoy y, sobre todo, dónde vas a estar? La consigna es: "No venderse, no rendirse, no claudicar".

*Texto escrito para el foro El México de arriba frente al México de abajo y a la izquierda después del 1ro. de julio.

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La Jornada: La jugada en la cancha zapatista


La jugada en la cancha zapatista

n grupo de mujeres jóvenes con pasamontañas recitan de manera colectiva poemas mezclados con danza, consignas que hacen volar pétalos, porras alzando maíces, todo en distintas formaciones circulares, después lineales, que abarcan el espacio de la cancha de básquetbol. La palabra de las comunidades rebeldes también está en el arte performático. Con estas representaciones recibieron a María de Jesús Patricio en los cinco caracoles de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (Marez). Con arte reciben también a comunidades indígenas del país y del mundo.

No es casualidad que las comunidades zapatistas representen la autonomía que viven ocupando el espacio de una cancha. No un teatro. Después del levantamiento armado, los Diálogos por la paz de San Andrés Sacam'chen comenzaron en una cancha. Al gobierno le pareció cualquier lugar dialogar en una cancha, pero no; de acuerdo con la referencia cruzada que plantea el escritor Juan Villoro, las comunidades zapatistas, de ascendencia maya, portan en ellas el sentido del juego de pelota como el momento en el que la rueda del cosmos rebota en el patio del mundo, una cancha que llamaban taste. Incluso, hay registros de la importancia del taste por su asociación directa con el paisaje sagrado, con los espacios de la cotidianidad y las actividades colectivas, al grado de simbolizar la comunidad.

Pero ahora en las canchas zapatistas está el arte y en este arte performático tan propio hay mensajes muy claros. En sus obras recrean el ejercicio de la participación política, su visión de autonomía, la fortaleza de las mujeres, la justicia autónoma o de su historia antes y después del levantamiento. Todo lo dialogado en la cancha de San Andrés está primero en al práctica luego en las representaciones. El Colectivo Transdiscipinario de Investigaciones Críticas (Cotric) describe que en el arte zapatista hay un sistema de signos y símbolos estable y cinco temas recurrentes: La historia del pasado, desde la colonia hasta los caciques; el pasado revolucionario hasta el levantamiento de 1994; el presente en resistencia y autonomía; el futuro con esta forma de gobernar distinta; y lo transtemporal que conecta los diferentes tiempos.

Lo que pasa en las canchas de los Maresz deja en ridículo la idea que ofrece el equipo del candidato triunfador de la elección presidencial de cumplir los acuerdos de San Andrés, pues sería no reconocer que naciones indígenas enteras ya los llevan a cabo: un discurso político pegador, afirma el abogado Ñuú savi Francisco López Bárcenas, pero como propuesta de gobierno está atrasada. Las bases zapatistas muestran en la cancha el ejercicio de sus derechos culturales, firmados en los acuerdos.

Pero ahora en las canchas. representan mediante el arte la participación política, las mujeres al mando, pero también las diferencias entre la dinámica entre el capitalismo neoliberal y la autonomía zapatista que viven día a día. No sólo las comunidades zapatistas, cientos de comunidades, de norte a sur de México de por sí ejercen uno o todos los puntos de los Acuerdos de San Andrés, con o sin las leyes aprobadas en 2001, decenas jamás dejaron su organización propia. No es casualidad que en el mismo comunicado donde el EZLN critica las dinámicas político electorales recién finalizadas, es el mismo que invita al festejo de los 15 años del arranque de los cinco caracoles zapatistas y a la tercera edición del Festival compArte.

La relación entre los pueblos indígenas del país, la sociedad y el Estado no es la misma desde el levantamiento zapatista o la activación de los cinco caracoles que funcionan de manera autónoma. Parten de un ejercicio distinto de su identidad frente a este nuevo gobierno. ¿Qué va pasar si no hay un contrapeso? Esa evidencia que logró la campaña de Marichuy al desnudar el sistema electoral disfuncional, evidenciar que es la izquierda embriagada de triunfo la que atacó la propuesta del CNI y el EZLN, con el argumento de que era una estrategia para dividir a la izquierda.

Con este arte performático, las bases de apoyo zapatistas ponen los derechos culturales de las naciones originarias sobre a cancha. Estos derechos son los más desprotegidos por no estar cobijados por los tratados internacionales. Son tan amplios que abarcan desde rituales, lengua, identidad, creaciones artísticas actuales de las comunidades y también el patrimonio cultural inmaterial, el significado de las prácticas ancestrales e incluso la relación biocultural, que dan sentido a la autonomía que ejercen los pueblos. Más que más que asesores, como dice el padre Solalinde, veo una cancha en medio del bosque, mujeres, niños, abuelos y abuelas luchando, en rebeldías recreando y exaltando su historia propia con arte. Hay equipos que juegan en dignidad hasta el último minuto.

*Periodista


Pueblos indígenas buscan reconocimiento a autonomías y la conservación de sus territorios


Pueblos indígenas buscan reconocimiento a autonomías y la conservación de sus territorios

Indígenas buscan una nueva relación entre los pueblos originarios y el gobierno que encabece López Obrador. Foto: Ángeles Mariscal

No solo se trata del reconocimiento legal a la elección de autoridades por el sistema de usos y costumbres. Los indígenas de Chiapas, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Estado de México, que se reunieron este sábado en el "II Encuentro nacional por la libre determinación de los pueblos indígenas de México", buscan el reconocimiento constitucional a los gobiernos autónomos, el respeto a su identidad cultural, y la protección de los recursos naturales que hay en sus territorios

OXCHUC, CHIAPAS.- Sus objetivos son los mismos, sus caminos son distintos. La llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México es vista por algunos pueblos indígenas como una oportunidad para avanzar en una nueva relación con el Estado mexicano que respete sus derechos colectivos. Otros pueblos y comunidades integrados en el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el movimiento que encabeza el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), ven con escepticismo y recelo al próximo gobierno federal, mientras trabajan en la construcción de las autonomías de facto y en la defensa de su tierra y territorio.

En el primer grupo, que espera una nueva relación entre los pueblos originarios y el gobierno que encabece López Obrador, están los habitantes de Oxchuc y de otras comunidades de esta región, que se encuentra entre la zona selva de Ocosingo y los bosques de Los Altos de Chiapas.

Los tzeltales lograron hace un año que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y luego el Tribunal Electoral del Estado de Chiapas reconoció su derecho a la elegir a sus autoridades mediante sus propios sistemas normativos electorales y sin la participación de partidos políticos (TEECH/JDC/19/2017 y sus acumulados). Aún esperan el cumplimiento de esta sentencia, antes deben someterse a estudios antropológicos, socioeconómicos y a "documentar la situación de la estabilidad social en el municipio".

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"Vamos a resurgir y tenemos que avanzar y autogobernarnos". Foto: Ángeles Mariscal

A cuatro meses de que inicie el nuevo gobierno, el pueblo de Oxchuc, sus vecinos de Chilón y Sitalá –a quienes el Tribunal Electoral también reconoció este mes su derecho a la libre determinación de sus autoridades-, representantes de Nuevo San Juan  Chamula, Las Margaritas, Ocosingo, Chalchuitán, Chenalhó, e integrantes del Movimiento por la Defensa de la Vida y el Territorio que agrupa a 13 municipios de Chiapas,  se reunieron en el "II Encuentro nacional por la libre determinación de los pueblos indígenas de México".

En el encuentro también participaron representantes de pueblos que han ganado batallas legales en sus estados para conseguir la libre elección de sus autoridades, como Cherán, en Michoacán, y Ayutla de los Libres, en Guerrero, además de pobladores de municipios de Oaxaca que tienen elecciones por el sistema de usos y costumbres, y del Estado de México, que están en ese proceso.

Esta vez invitaron Adelfo Regino Montes, a quien López Obrador nombró como responsable de sacar adelante los temas indígenas; María Luisa Albores, próxima Secretaría de Desarrollo Social; y Jesús Ramírez, vocero del virtual presidente electo.

Antes de sentarse ante miles de indígenas reunidos en la plaza de Oxchuc, los tres integrantes del equipo de transición fueron vestidos a la usanza indígena del lugar. Al rodearles la cintura con una fajilla roja bordada por las mujeres tzeltales, sus anfitriones les explicaron: esta fajilla simboliza el amarre que deben tener con los pueblos indígenas, simboliza el compromiso que adquieren con los pueblos a los que se deben.

Luego, les entregaron una sonaja hecha con semillas de los árboles nativos, y danzaron con quienes estaban reunidos en la plaza, al ritmo de la música proveniente de una arpa, "para armonizar juntos el espíritu y lograr acuerdos en armonía", les explicaron.

Después fueron tomando la palabra los consejales de Cherán (Michoacán), Ayutla de los Libres (Guerrero), Chilón, Sitalá y Oxchuc, para explicar el camino que han andado para el reconocimiento legal y constitucional a los gobiernos autónomos, el respeto a su identidad cultural, y la protección de sus recursos naturales; caminos que ha pasado desde la resistencia armada ante grupos de la delincuencia organizada y paramilitares, hasta la lucha legal en los tribunales.

"López Obrador dijo que la primera prioridad son los de más abajo, se refirió a los pueblos indígenas. Y eso a los pueblos indígenas nos da la esperanza de que nosotros vamos a resurgir y tenemos que avanzar y autogobernarnos", explicó Juan Gabriel Méndez López, a nombre de Oxchuc.

Esta ruta pasa –dijo- porque nunca más los partidos políticos sean la vía para elegir a sus gobiernos comunitarios: "Los partidos políticos sólo han llegado a dividirnos, a saquear al municipio y a usar los programas sociales para condicionar los votos".

Gabriel Méndez especificó que entre estos partidos políticos está quienes en Chiapas son dirigentes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), –partido que fundó López Obrador y por el cual llegó a la presidencia-, y que ahora ocuparán cargos de elección popular.

"Aunque va a haber obstáculos entre el nuevo gobierno, y lo sabemos, nosotros vamos a seguir resistiendo hasta que se logre la libre determinación como pueblos indígenas", insistió.

También retomó el planteamiento de los pueblos indígenas que se reunieron en Morelia, Michoacán, el pasado 24 de junio: la "Cuarta Transformación" que promete López Obrador, debe materializarse en cancelar la política de Estado llamada "indigenismo", reconociendo a las comunidades como sujetos de derecho público, con sus cinco componentes: territorio, gobierno propio, sistemas normativos propios, idiomas originarios, cosmovisión y lugares sagrados. Con derecho a reconstituirse como pueblos, tribus y naciones indígenas, ejerciendo su derecho a la libre determinación y autonomía.

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María Luisa Albores, próxima Secretaría de Desarrollo Social; y Jesús Ramírez, vocero del virtual presidente electo, y Adelfo Regino Montes, Coordinador de Asuntos Indígenas. Foto: Ángeles Mariscal

Los pueblos indígenas que participaron en el encuentro de Oxchuc buscan se establezca una nueva relación con López Obrador, distinta a la que ha caracterizado los gobiernos anteriores. Esperan de este nuevo gobierno, que armonice la Constitución y las leyes necesarias, con el principio del derecho a la libre determinación y autonomía,  fundamentado tanto en el derecho internacional, en el Convenio 169 de la OIT, Declaración de la ONU sobre Pueblos Indígenas.

También, dijeron, esperan que cumpla el compromiso que asumió con los pueblos indígenas, al pedir su voto, de que promovería el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, firmados entre el EZLN y el gobierno federal, en febrero de 1996.

En su pronunciamiento final, subrayaron: "Los pueblos indígenas de Chiapas y de México rechazamos el neoliberalismo como política, ya que amenaza a nuestros territorios. Las petroleras, las mineras y todas las empresas extractivistas, que nos despojan del agua, biodiversidad, y de nuestros territorios, son una amenaza para nuestros pueblos. Por lo que demandamos al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, definir una política de Estado que revise la legalidad de las empresas extractivistas, y despliegue una estrategia de defensa de los territorios indígenas. Al mismo que convocamos a todos los pueblos indígenas a continuar en la defensa de nuestra madre tierra. El planeta tierra lo tenemos prestado, y está bajo nuestra responsabilidad mantener la vida".

En respuesta a estos planteamientos, Adelfo Regino apeló a la vía institucional para llegar a esa meta: "El camino es el diálogo, la conciliación, el camino es que apelemos al uso de las instituciones, a la movilización pacífica o a otro tipo de mecanismo pacífico. Por eso estamos dando un mensaje importante a Chiapas y al país (…) es su derecho de los pueblos indígenas elegir su futuro sin ningún tipo de condicionamientos e imposiciones".

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Este fin de semana, López Obrador recorrió la zona indígena de la selva Lacandona, en una visita que, dijo, "es una investigación que estoy haciendo en campo (…) para preguntarle, consultar y recoger los sentimientos de la gente" sobre el proyecto para la siembra de un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables.

En esta región también están latentes nuevos proyectos hidroeléctricos que utilicen los ríos Grijalva y Usumacinta, sobre los cuales los indígenas de la región han manifestado su rechazo.

Será la prueba de fuego para un gobierno que ha prometido no imponer propuestas y cambiar la relación de los pueblos originarios. Pero también para los pueblos, que deberán mostrar una capacidad organizativa para enfrentar los intereses económicos en la región.

Mientras tanto, el próximo 2 de agosto iniciará en la comunidad Morelia ("tierra zapatista en resistencia y rebeldía"), ubicada en la selva de Chiapas, el encuentro de redes de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy, convocado por el CNI y el EZLN.

En ese encuentro, los indígenas escépticos del nuevo gobierno valorarán el proceso que se dio previo a las elecciones de 1 de julio, y se plantearán los pasos a seguir para la construcción de las autonomías indígenas. Luego de esta reunión se llevarán a cabo actividades culturales con la participación de la sociedad civil, y que tendrán como tema "Píntale caracolitos a los malos gobiernos pasados, presentes y futuros".

El encuentro culminará el 9 de agosto con el 15 aniversario de la conformación de las Juntas de Buen Gobierno del EZLN.

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